Desde su introducción a mediados de los años 50, el uso de los complementos alimenticios ha ido en aumento y la cantidad y variedad de marcas y presentaciones que hay en el mercado es muy amplia.
Durante las últimas tres décadas los complementos alimenticios han pasado de ser una fuente adicional de nutrientes para prevenir o corregir carencias a entenderse como un recurso capaz de apoyar determinadas funciones fisiológicas dentro de un enfoque holístico e individualizado del bienestar personal. Al mismo tiempo, la cantidad y calidad de investigación científica ha permitido aumentar la evidencia y precisión de indicaciones, limitaciones y pautas, favoreciendo su utilización más eficaz y eficiente.
Complementos alimenticios y naturopatía
La naturopatía ha evolucionado desde su fase empírica hasta la visión integrativa, sin nunca perder la visión holística del individuo y de la salud y aprovechando el poder autocurativo del cuerpo, actuando sobre las causas además de los síntomas. Ha pasado de ser un conjunto de remedios caseros o tradicionales a convertirse en un pilar fundamental de la medicina integrativa. El uso de plantas medicinales a granel, ayunos, baños de barro e hidroterapia dio paso a la sistematización del uso de la alimentación, la luz solar y el ejercicio como herramientas de salud.
Finalmente se llega a la medicina y la naturopatía integrativa donde hay tratamientos multidisciplinares de medicina convencional y naturopatía. En esta etapa se combinan medicina alopática, nutrición y dietética, psiconeuroinmunología (PNI), meditación, hipnosis, osteopatía, quiromasajes, yoga, taichí y también medicinas tradicionales chinas o ayurvédicas. Un verdadero crisol de especialidades donde el individuo es el centro del sistema y todas en conjunto persiguen la estimulación de los mecanismos naturales de la salud. A lo largo de este camino poco a poco se incorporaron los complementos alimenticios en dosis determinadas y la fitoterapia estandarizada.
Los complementos alimenticios han pasado del consumo directo de determinados alimentos para corregir debilidades (p. ej.: aceite de hígado de bacalao, jalea real, levadura de cerveza) a formulaciones complejas con precisión biológica. Al principio aparecieron jarabes, tónicos reconstituyentes y aceites prensados artesanalmente con la finalidad de preparar ciertos nutrientes para combatir carencias que producían escorbuto o raquitismo. Posteriormente se llega a la concentración y estandarización de nutrientes en cápsulas y comprimidos, se empieza a buscar el rigor científico, se investiga la biodisponibilidad (cuánto nutriente llega a la célula), las interacciones con otros nutrientes o medicamentos y la bioquímica detrás de cada vitamina, aminoácido o mineral.
En la actualidad, las formulaciones son más complejas y con una mayor base científica que no tan solo persiguen conseguir efectos funcionales positivos sino también lograr ser moduladoras del terreno biológico. Se está pasando de las dosis altas de nutrientes individuales a combinaciones sinérgicas de micronutrientes para lograr mejores aportes con mayor biodisponibilidad. Hay una mejora de la calidad de las materias primas mediante procesos patentados con ensayos de eficacia y seguridad que las respaldan y ayudan a los terapeutas a que las utilicen adecuadamente como herramientas de apoyo en sus tratamientos. Para aumentar su espectro funcional ya hay en el mercado formulaciones que utilizan la hormesis y la xenohormesis, que no tan solo mejoran la absorción de los nutrientes incluidos en la composición, sino que también actúan sobre el entorno interno del organismo ayudando a optimizar las condiciones generales y con ello activando nuestros propios sistemas de reparación y longevidad, por ejemplo, reduciendo la inflamación y los efectos del estrés oxidativo y equilibrando la microbiota y con ello la fortaleza del eje cerebro intestino.
Un paso más allá es el avance en el uso de los complementos alimenticios en la acción epigenética y su papel en la nutrigenética. Los complementos alimenticios pueden actuar como moduladores epigenéticos, activando o silenciando genes sin alterar la secuencia del ADN. Por su parte, la nutrigenética permite personalizar la suplementación basándose en el ADN de cada individuo indicando qué dosis exactas de nutrientes necesita el organismo para compensar sus propias debilidades genéticas frente al riesgo de enfermedades crónicas.
«Los complementos alimenticios han pasado de ser una fuente adicional de nutrientes para prevenir o corregir carencias a entenderse como un recurso capaz de apoyar determinadas funciones fisiológicas»
Dicho de otra manera, los complementos alimenticios han evolucionado desde el aporte de nutrientes para cubrir deficiencias (vivir), a ser apoyo de terapias con nutrientes en dosis específicas (corrección de afecciones), hasta ayudarnos a vivir más y mejor. Hemos pasado de la naranja como aporte de vitamina C, a los comprimidos de ácido ascórbico, para luego añadirle bioflavonoides cítricos para aumentar su absorción y finalmente combinándolo con polifenoles y el vinagre de manzana para que ayuden a fortalecer las células y a reforzar el eje cerebro intestino.
La importancia de la investigación científica
El avance de la investigación en nutrición y su papel en la salud está permitiendo conocer no tan solo qué efecto generalizado puede tener un determinado nutriente, sino también saber por qué. La evidencia científica permite identificar con mayor precisión qué sustancias pueden aportar beneficios, en qué dosis y para qué perfiles de población. Este conocimiento favorece un uso más eficaz, eficiente y seguro. Por otro lado, la investigación permite fundamentar el uso de nuevos nutrientes que anteriormente eran desconocidos o basados exclusivamente en el uso tradicional y más aún, permite desarrollar nuevas presentaciones de nutrientes amparados por patentes que demuestran la mejora en la absorción de los principios activos. Todo este conocimiento favorece un uso más amplio, eficaz, eficiente y seguro de los complementos alimenticios.
Así pues, podemos decir que en la actualidad hay complementos con evidencia científica prometedora pero aún insuficiente y cada vez más complementos alimenticios con evidencia científica sólida para determinadas indicaciones. En todo caso la calidad y cantidad de esa investigación va en aumento y es muy superior a lo que muchas personas pueden intuir.
Para finalizar
No hay que olvidar que la alimentación es la base de la salud y que los complementos alimenticios no son medicamentos, pero pueden ayudar a que la bioquímica del organismo trabaje mejor. Tampoco hay que olvidar que nuestra salud también depende de nuestros hábitos, rutinas y decisiones diarias.
Si utilizamos complementos alimenticios, es recomendable que estén formulados de forma equilibrada, 100 % naturales, de las mejores fuentes posibles, en formas altamente biodisponibles y sin excipientes indeseados. Hay que recordar que no hay fórmulas mágicas y que no todas las marcas son iguales, por lo que es importante la elección del producto, su origen y su proceso de producción. Aquellas personas que sigan protocolos con medicamentos, así como mujeres embarazadas o en período de lactancia, deben consultar a un profesional de la salud antes de tomar cualquier complemento alimenticio. Los naturales y ecológicos ofrecen ventajas relacionadas con la absorción y el respeto ambiental, mientras que los sintéticos pueden ser más accesibles por su precio.
¡Los complementos alimenticios pueden ayudar al enfoque integrativo del cuidado de la salud!
Autor: Pedro Porta, Experto en Complementos Alimenticios.
Te recomendamos leer nuestro artículo «Hormesis, xenohormesis y polifenoles».
Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo
El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer El Botiquín Natural Noviembre 2026























