Seguramente la conoces por el bote que hay en la mochila del gimnasio, junto al agua y la toalla. La creatina lleva décadas siendo uno de los suplementos deportivos más utilizados, ya que mejora la fuerza, aumenta el rendimiento en esfuerzos intensos y acelera la recuperación muscular tras el entrenamiento. De hecho, es uno de los pocos suplementos deportivos cuya eficacia está realmente comprobada.
En personas mayores, además, ayuda a conservar la masa muscular y la autonomía, algo clave para prevenir caídas y fragilidad. Lo que quizá no sabías es que este mismo compuesto ha empezado a interesar también a la psiquiatría como posible aliado frente a la depresión.
¿Qué hace la creatina en el cuerpo?
La creatina es una molécula que el propio organismo fabrica, principalmente en el hígado y los riñones, a partir de tres aminoácidos. También la obtenemos de la carne y el pescado. Su función es actuar como reserva de energía rápida para las células que más la necesitan, sobre todo el músculo.
Sin embargo, el músculo no es el único tejido que necesita energía de forma constante. De hecho, el cerebro es uno de los órganos que más energía consume y también depende de esa misma reserva energética para funcionar correctamente.
¿Por qué interesa a los psiquiatras?
El cerebro apenas representa el 2 % del peso corporal, pero consume alrededor del 20 % de toda la energía gastada. De hecho, consume más energía que el músculo. Para funcionar correctamente, las neuronas necesitan un suministro constante de energía. Y aquí es donde entra en juego la creatina, que actúa como reserva rápida de energía y ayuda a mantener ese suministro cuando las necesidades aumentan, ya sea en un músculo en entrenamiento o en una neurona en actividad.
La creatina podría estar reforzando la «central energética» de las neuronas
La hipótesis que manejan los investigadores es distinta a la de los antidepresivos clásicos, que actúan principalmente sobre neurotransmisores como la serotonina o la dopamina. La creatina, en cambio, podría estar reforzando la «central energética» de las neuronas. En un cerebro deprimido, el aporte energético puede estar alterado, por lo que, si se refuerza la energía disponible, quizá también mejore el funcionamiento de los circuitos cerebrales implicados en el estado de ánimo.
¿Qué dicen los estudios?
Depende del estudio que se mire, ya que la evidencia no es uniforme, sino más bien un conjunto de resultados dispares. Por un lado, hay ensayos que sí encontraron beneficios. El más comentado (Sherpa) combinó terapia psicológica con creatina en personas con depresión, y quienes tomaron creatina además de hacer terapia mejoraron notablemente más que quienes solo hicieron terapia; muchas llegaron a superar por completo los síntomas. Sin embargo, otros estudios no encontraron ningún efecto positivo. Las muestras de estos estudios no han sido homogéneas, ya que incluían diferentes tipos de depresión y diferentes grupos de edad. Esto podría explicar por qué la creatina puede ser útil en unos casos y en otros no.
Incluso los investigadores que están detrás de estos resultados son prudentes a la hora de valorarlos: reconocen que son interesantes, pero insisten en que todavía no está claro. Es decir, hay indicios de que merece la pena seguir investigando, pero no hay pruebas suficientes para sacar conclusiones firmes.
¿En qué alimentos está presente la creatina?
Se encuentra de forma natural en la carne roja y el pescado, sobre todo en el arenque, el salmón y el bacalao, y en menor medida en el pollo. Los alimentos vegetales pueden facilitar la creación de los aminoácidos necesarios para que el cuerpo la genere, pero no aportan creatina directamente, por lo que las personas veganas se benefician especialmente de la suplementación.
La buena noticia
La buena noticia es que, si algún día se confirma el papel de la creatina en la depresión, será fácil de aplicar, ya que es un suplemento conocido, accesible, económico y con un perfil de seguridad muy estudiado. Los efectos adversos, cuando aparecen, suelen ser leves, como molestias digestivas o un discreto aumento de peso por retención de agua en el músculo. No se trata de un medicamento nuevo ni experimental, sino de algo que se ha utilizado ampliamente.
La creatina es un suplemento conocido, accesible, económico y con un perfil de seguridad muy estudiado
La historia de la creatina ilustra cómo un suplemento nacido en el gimnasio, que ya ha demostrado sus efectos sobre la fuerza y la masa muscular, puede abrir una vía de investigación en un terreno tan distinto como la salud mental.
La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no pretende sustituir el consejo médico. Ante cualquier duda, consulte con un profesional de la salud.
Autora: Dra. Marta Castells, Farmacéutica.
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