Con la llegada del otoño bajan las temperaturas, pasamos más tiempo en espacios cerrados y empiezan a circular las infecciones respiratorias. Para mantener el organismo fuerte, la clave no es buscar soluciones milagrosas, sino asegurar de forma diaria los nutrientes críticos que el sistema inmunitario necesita para funcionar correctamente: las vitaminas C y D, y el zinc.
La alimentación es la base de la salud. Debe ser variada y equilibrada, basada en frutas y verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Entre los nutrientes que participan en el funcionamiento normal del sistema inmunitario destacan las vitaminas C y D y minerales como el zinc, el hierro y el selenio. La teoría nos la sabemos: una dieta variada rica en frutas y verduras nos aporta estos micronutrientes. Pero seamos realistas: entre el trabajo, las obligaciones y la falta de tiempo, no siempre resulta fácil alcanzar cada día las cantidades recomendadas. En estos casos, un profesional sanitario puede valorar si nos puede ayudar un complemento alimenticio.
En farmacia encontramos complementos con vitamina C, vitamina D, zinc, selenio y otros micronutrientes, solos o combinados. Su función es complementar la alimentación cuando sea necesario, no sustituirla.
Consulta con un profesional sanitario
Los complementos alimenticios pueden integrarse en una alimentación variada, pero no deben entenderse como un sustituto de una dieta equilibrada ni como un tratamiento para prevenir o curar infecciones.
Es importante recordar que más cantidad no significa más protección. Tomar vitaminas y minerales sin necesidad o en cantidades excesivas no aporta necesariamente un mayor beneficio. Por eso, antes de elegir un complemento, sobre todo si se toman medicamentos, existen enfermedades previas, se está embarazada o se trata de niños o personas mayores, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Entre el trabajo, las obligaciones y la falta de tiempo, no siempre resulta fácil alcanzar cada día las cantidades recomendadas
Descansa
El descanso es otro de los grandes pilares de la salud. Mantener horarios regulares de sueño y procurar un descanso adecuado ayuda a mantener el organismo en buenas condiciones.
Muévete
La actividad física regular también forma parte de un estilo de vida saludable. No es necesario realizar ejercicio intenso: caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar cualquier actividad adaptada a nuestras posibilidades puede ayudarnos a mantenernos activos.
Evita el tabaco y el alcohol
El tabaco es perjudicial para la salud y aumenta la susceptibilidad a determinadas infecciones respiratorias. Evitar su consumo es una de las mejores decisiones para cuidar los pulmones y la salud en general. En cuanto al alcohol, se recomienda evitar su consumo o, en caso de consumirlo, hacerlo de forma moderada.
Cuida también el estrés
El estrés forma parte de la vida diaria, pero cuando se mantiene durante mucho tiempo puede afectar al bienestar físico y emocional. Es importante encontrar momentos para desconectar, descansar y realizar actividades agradables.
Mantener una vida social activa también ayuda. Pasar tiempo con familiares y amigos, mantener el contacto con las personas que nos importan, participar en actividades o dedicar tiempo a las aficiones puede ayudar a reducir el estrés y a sentirse mejor.
Autora: Montse Mulé, Editora.
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