Cada vez más personas solicitan lo que se conoce como cirugía íntima o cirugía estética genital, que son todas las operaciones quirúrgicas diseñadas para modificar la apariencia o la funcionalidad de los genitales por razones principalmente estéticas. ¿Qué tipo de cirugías se realizan? ¿Por qué las personas las solicitan? ¿Qué efectos tienen sobre la salud física y emocional?

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¿Qué es la cirugía íntima y qué procedimientos incluye?

Se llama “cirugía íntima” a las intervenciones quirúrgicas que tienen como objetivo modificar la forma, tamaño o aspecto de los genitales externos sin que exista una indicación médica.

En el caso de las mujeres el procedimiento más frecuente es la labioplastia, que busca reducir o remodelar los labios menores y/o aumentar los labios mayores. Otras intervenciones solicitadas son la reducción del capuchón del clítoris, la himenoplastia o reconstrucción del himen, la vaginoplastia (también conocida como “rejuvenecimiento vaginal”, cuyo fin es estrechar la apertura vaginal), y la lipoescultura del monte de Venus.

En los hombres, los procedimientos incluyen alargamiento o engrosamiento del pene, corrección del “pene oculto”, lifting testicular o escrotoplastia para corregir el descolgamiento de la bolsa escrotal, y liposucción del monte de Venus.

¿Quién se somete a este tipo de cirugía y por qué?

En España, el 85 % de las personas que se someten a operaciones de cirugía estética general (no solo íntima) son mujeres, con un rango de edades amplio. En algunas circunstancias las personas pueden solicitar cirugía íntima para aliviar molestias funcionales, pero en general, los motivos suelen estar en mayor o menor medida relacionados con una percepción negativa de los propios genitales, influida muchas veces por estándares estéticos irreales promovidos por la pornografía y las redes sociales.

¿Cuál es su frecuencia y cómo ha evolucionado su popularidad?

Las cirugías genitales estéticas han experimentado un aumento sostenido desde principios de los años 2000. La Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora informó en 2023 que en nuestro país se realizan 204.000 intervenciones de cirugía estética al año, de las cuales, el 2 %, o unas 4.000, corresponden a cirugías íntimas.

Esta tendencia ha generado preocupación en algunos expertos, que señalan el riesgo de que la cirugía se ofrezca como solución rápida a problemas de autoestima o insatisfacción sexual sin valorar otros factores. La asociación estadounidense de Obstetricia y Ginecología recomienda que las mujeres con depresión, ansiedad, otros trastornos psiquiátricos o trastornos de la función sexual, así como aquellas con un posible trastorno dismórfico corporal sean evaluadas psicológicamente antes de considerar la cirugía genital.

¿Qué resultados, beneficios y riesgos existen?

Los estudios disponibles muestran que muchas personas quedan satisfechas con los resultados tras la cirugía íntima, y algunas también refieren mejoras en su autoestima o vida sexual. Sin embargo, no existen muchos estudios a largo plazo, y los expertos alertan de que los resultados pueden variar de acuerdo con el motivo por el que se solicitó la cirugía y la salud psicológica de la persona operada.

Realizadas por profesionales autorizados, estas operaciones son seguras, pero como en cualquier cirugía, puede haber complicaciones: dolor, sangrado, infección, cicatrices, adherencias, alteración de la sensibilidad, dolor durante el coito y necesidad de reintervención.

¿Existen cirugías en el área íntima que se realicen por razones médicas?

Sí. Hay razones médicas que pueden indicar la necesidad o conveniencia de operar en esta zona. Entre ellas se encuentran la disfunción sexual femenina, el dolor durante las relaciones sexuales o durante las actividades deportivas, lesiones o malformaciones, la reversión de la mutilación genital femenina, el prolapso vaginal, o la incontinencia.

En varones, la circuncisión (extirpación de todo o parte de la piel que cubre el glande del pene), puede estar indicada desde el punto de vista médico si existe fimosis importante que produce molestias o infecciones. Sin embargo, la mayoría de las circuncisiones se siguen haciendo hoy en día por motivos religiosos o “preventivos”, ya que durante mucho tiempo se ha considerado que podía proteger frente a enfermedades de transmisión sexual. Pero cada vez más expertos alertan de que podría tener efectos negativos en la salud y función sexual masculina y piden que deje de realizarse de rutina a los recién nacidos.

Te recomendamos leer nuestro artículo sobre qué es la microbiota y cómo cuidarla para proteger la salud íntima.

Autora: Dra. Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

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