Poca gente ha oído hablar de la vigorexia, y quienes sí lo han hecho suelen pensar que se trata simplemente de personas obsesionadas con parecer fuertes y musculadas. De hecho, la primera vez que se describió este trastorno se le llamó «complejo de Adonis», en referencia al joven griego amante de la diosa Afrodita que era considerado como el ideal de la belleza masculina. Sin embargo, la vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno mental serio que requiere tratamiento médico y que produce intenso sufrimiento. La vigorexia es una de las enfermedades mentales con una de las tasas de suicidio más altas.

Vigorexia
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¿A quién afecta?

La vigorexia afecta mayoritariamente, pero no solo, a varones; y es más frecuente en personas entre 15 y 35 años.

¿Cuáles son los síntomas?

Las personas con vigorexia creen que tienen un cuerpo débil y poco masculino, incluso aunque esto no se corresponda con la realidad, y sienten que deben corregirlo. Por tanto, la persona afectada pasa muchas horas al día entrenando para aumentar su masa muscular, de forma que su trabajo, sus estudios y sus relaciones familiares y sociales se ven afectadas.

Además, las personas con vigorexia hacen dietas estrictas con el propósito de ganar más músculo y suelen tomar muchos suplementos. Algunos afectados consumen sustancias anabolizantes y diversas hormonas con el mismo propósito. Estas sustancias, a menudo compradas en mercados ilegales y sin supervisión médica, pueden producir daños físicos importantes, algunos de ellos irreversibles. Las personas con vigorexia intentan evitar situaciones donde su cuerpo pueda ser observado y suelen vestirse de forma que parezca que son más grandes y musculados. También suelen evitar mirarse en espejos (o por el contrario se miran compulsivamente).

La vigorexia es una de las enfermedades mentales con una de las tasas de suicidio más altas

¿Por qué se produce?

No se conoce la causa, pero las personas con trastornos del comportamiento alimentario, como la anorexia y la bulimia, o con trastorno obsesivo-compulsivo o ansiedad social tienen más riesgo. La vigorexia se considera una variante del trastorno dismórfico corporal, y es frecuente que los afectados no solo piensen que su musculatura es insuficiente, sino que también se preocupen desproporcionadamente por otras partes de su cuerpo que consideran defectuosas.

En un alto porcentaje, las personas con vigorexia sufrieron experiencias traumáticas durante la infancia o la pubertad, que los hicieron sentir vulnerables. Muchos fueron ridiculizados por ser pequeños, delgados o «poco masculinos». No es infrecuente que las mujeres con vigorexia hayan sufrido una agresión sexual y precisamente busquen consciente o inconscientemente construir musculatura como una de las formas de protegerse frente a nuevos ataques.

Quiero hacer musculación, ¿corro riesgo de volverme vigoréxico?

No, tener o buscar un cuerpo musculado no es lo mismo que sufrir vigorexia. Una persona puede entrenar y desarrollar su musculatura por diversas razones perfectamente saludables (por mantener una buena forma física, por prevenir futuras enfermedades, incluso por verse uno mismo más fuerte y ágil). Una persona sana que quiera tener un cuerpo más musculado seguirá un programa de entrenamiento y generalmente adoptará un estilo de vida más activo y saludable, lo que repercutirá positivamente en su rendimiento laboral y sus relaciones sociales.

El entrenamiento se vuelve compulsivo y el vigoréxico se encerrará en el gimnasio o en su casa durante horas

Sin embargo, la persona con vigorexia hace ejercicio para disimular su supuesta debilidad física y para compensar la alteración que tiene de su imagen corporal. El entrenamiento se vuelve compulsivo y el vigoréxico se encerrará en el gimnasio o en su casa durante horas, descuidando trabajo o estudios y desatendiendo sus relaciones personales y sociales. Por mucho que entrene, su sentimiento de inferioridad y su pobre visión de sí mismo no desaparecen. Encontramos más personas con vigorexia en los gimnasios, pero eso no significa que el entrenamiento produzca vigorexia, por el contrario, una persona que ha desarrollado vigorexia necesita ir al gimnasio como parte de su trastorno.

¿Tiene tratamiento?

Se recomienda usar terapia psicológica cognitivo-conductual y en algunos casos, además, antidepresivos de la familia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Sin embargo, por desgracia, no ha habido hasta ahora mucha investigación sobre esta enfermedad y no se conoce la efectividad real de estos tratamientos. Es importante consultar con nuestro médico de cabecera cuanto antes y que nos pueda remitir a un especialista en este trastorno.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com

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