Escuchar a un médico decir que tenemos un tumor hipofisario puede generarnos mucha preocupación y hacernos temer que nuestra salud o incluso nuestra vida estén en peligro. Sin embargo y afortunadamente, en la mayoría de los casos estos tumores son benignos (no son cáncer), crecen lentamente y pueden controlarse con tratamiento médico y seguimiento periódico, permitiéndonos llevar una vida normal.

Los tumores hipofisarios aparecen en una de cada mil personas adultas.
1. ¿Qué es la hipófisis y para qué sirve?
La hipófisis, también conocida como glándula pituitaria, es una pequeña glándula del tamaño de un garbanzo, situada en la base del cerebro, justo detrás de los ojos. A pesar de su tamaño, es probablemente la glándula más importante del organismo, ya que regula el funcionamiento de todas las demás glándulas.
Entre otras funciones, la hipófisis produce:
- Hormona del crecimiento.
- TSH, la hormona que regula el funcionamiento del tiroides.
- Hormona ACTH, que actúa a su vez sobre las glándulas suprarrenales haciendo que estas produzcan cortisol.
- Hormonas LH y FSH, que regulan el funcionamiento de los ovarios y los testículos, y de este modo controlan la reproducción y la función sexual.
- Prolactina, que induce la producción de leche.
- Hormona antidiurética, que regula el filtrado de agua a través de los riñones.
2. ¿Qué es un tumor hipofisario y qué tipos existen?
Un tumor hipofisario es un crecimiento anormal de células en la hipófisis. En la gran mayoría de los casos, se trata de tumores benignos (no cancerosos) que no se diseminan a otras partes del cuerpo.
Estos tumores se clasifican según su tamaño en micro adenomas si miden menos de 1 cm, y macro adenomas si miden más de 1 cm. Los macro adenomas pueden, por su tamaño, comprimir estructuras cercanas en el cerebro, por ejemplo, el nervio óptico.
Según produzcan o no hormonas se consideran funcionantes, si producen hormonas en exceso, y no funcionantes si no lo hacen.
3. ¿Qué síntomas puede causar un tumor hipofisario?
Los síntomas varían mucho según el tipo de tumor, su tamaño y si produce o no hormonas. Muchas personas no tienen ningún síntoma y el tumor se descubre por casualidad cuando se hacen una resonancia cerebral por otro motivo.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los dolores de cabeza persistentes, alteraciones en la visión (por compresión del nervio óptico) y problemas hormonales, que dependerán de la hormona que se produzca en exceso.
Los tumores que producen exceso de hormona del crecimiento causan una enfermedad llamada acromegalia, en la cual aumenta el tamaño de pies y manos, el rostro y los órganos internos y se suele acompañar de diabetes e hipertensión. Si el tumor produce mucha ACTH se producirá un exceso de cortisol, que conduce a una enfermedad de Cushing (aumento de peso, cansancio, hipertensión arterial, debilidad muscular y otros síntomas).
Si el tumor produce prolactina aparecerá galactorrea (salida de leche), desaparición de la menstruación e infertilidad. Los tumores productores de prolactina son los más frecuentes, pero suelen responder bien a la medicación.
4. ¿Siempre hay que operarse si se tiene un tumor hipofisario?
No. Muchos tumores hipofisarios no requieren cirugía y pueden tratarse solo con medicación o vigilancia.
Suelen operarse los tumores grandes o que crecen rápidamente, especialmente si existe riesgo de que compriman el nervio óptico; así como los tumores que producen hormonas en exceso, si los síntomas no pueden controlarse con medicamentos.
Cuando es necesaria la cirugía, se realiza normalmente por vía endoscópica transnasal, un procedimiento muy poco invasivo que permite acceder a la hipófisis a través de la nariz.
5. ¿Qué controles y cuidados necesita una persona con este tumor?
Las personas con tumores hipofisarios deben revisarse periódicamente con un especialista en endocrinología, quien realizará análisis de sangre para valorar los niveles hormonales y otros parámetros y puede indicar tratamientos médicos si son necesarios.
Además es recomendable realizar una resonancia magnética cerebral cada cierto tiempo para monitorizar el crecimiento del tumor. Generalmente la cirugía la llevan a cabo neurocirujanos y/o especialistas en otorrinolaringología, quienes valorarán las imágenes de resonancia y aconsejarán o no la cirugía.
Son convenientes también las revisiones periódicas con un oftalmólogo para detectar precozmente si se está produciendo lesión en el nervio óptico.
Autora: Dra. Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.
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