En el verano cambiamos nuestro vestuario, nuestros horarios y nuestras costumbres, pero ¿debemos cambiar también nuestra dieta? ¿Tiene esto algún impacto en nuestra salud? ¿Cómo debería ser nuestra alimentación durante los meses de calor?

¿Debe nuestra alimentación cambiar con las estaciones?
Sí, nuestras necesidades de energía y de nutrientes cambian con el clima, el nivel de actividad e incluso las horas de luz. Aunque hay alimentos que están disponibles todo el año, la disponibilidad de otros varía con la estación. Elegir preferentemente alimentos locales y de temporada nos ayuda de forma natural a satisfacer las necesidades cambiantes de nuestro organismo. Además, al comer frutas y verduras locales y de temporada, y más si son ecológicas, nos aseguramos de que tienen la mayor concentración posible de vitaminas y antioxidantes.
¿Cuáles son los aspectos más importantes de la alimentación durante el verano?
Cuando hace calor, necesitamos hidratarnos más porque estamos perdiendo más líquido que en invierno a través del sudor, esto nos ayuda a mantener la temperatura corporal en un rango normal. Además de beber agua como tal, nos ayuda a mantenernos hidratados aumentar el consumo de frutas y hortalizas, que aportan mucha agua. Sin embargo, las bebidas alcohólicas, aunque parezca que inicialmente nos refrescan y quitan la sed, en realidad nos “roban agua”, ya que aumentan la cantidad de orina que producen los riñones. Tomar alcohol (incluso una simple cerveza) obliga a beber más agua, y si no se hace así, corremos el peligro de deshidratarnos.
Nuestras necesidades de energía y de nutrientes cambian con el clima, el nivel de actividad e incluso las horas de luz
Es normal que no nos apetezcan comidas calientes, ni cocinar. Las ensaladas pueden ser platos únicos completos y excelentes, pero además de llevar hojas verdes y hortalizas, deben incluir legumbres cocidas, o tofu, o tempeh, o si no, frutos secos o semillas. Los sándwiches y bocadillos también son muy buena opción si incluyen hojas de ensalada, rodajas de tomate y/o de pepino, zanahoria o pimiento, y tofu o seitán.
¿Cuáles son las mejores frutas para comer en verano?
En España, dependiendo de la región, al principio del verano es posible encontrar aún fresas, y durante el resto del verano, frambuesas, moras y arándanos. Estas frutas rojas tienen una altísima concentración de antioxidantes y es muy recomendable comerlas cuando están de temporada. La cereza, la nectarina, el melocotón y el albaricoque son frutas típicas del verano, así como el melón y la sandía, que con su más del 90% de agua, son las dos frutas con mayor poder hidratante. En verano también podemos encontrar algunas variedades de peras. Hacia el final del verano aparecen los higos y las granadas, y más tarde las primeras uvas.
En todo momento, y especialmente en verano, es esencial extremar la higiene de las manos y de todos los instrumentos de cocina
¿Qué verduras están de temporada en verano?
Tomates, pimientos y pepinos, protagonistas del gazpacho y de muchas ensaladas, están de temporada durante todo el verano. Su riqueza en vitamina A y C y en agua y sales minerales nos ayudan a mantenernos hidratados y con buenas defensas antioxidantes frente al sol y otros elementos. Otras verduras propias de esta época son acelgas, judías verdes, calabacín, berenjena, lechuga, zanahoria y remolacha. Cerca del otoño empiezan a aparecer las calabazas, espinacas, puerros y endibias.
¿Hay alimentos peligrosos durante el verano?
El calor y la humedad propios del verano aumentan el riesgo de que los alimentos se infecten con bacterias y otros microorganismos, y hay que extremar los cuidados con la preparación y conservación de comidas. Los productos animales conllevan mucho más riesgo de transmisión de bacterias. El huevo es responsable de una cuarta parte de las intoxicaciones alimentarias que se producen en verano, por su facilidad para transmitir salmonela. Los mariscos son otro grupo de riesgo, sobre todo cuando se consumen poco cocinados. La carne, especialmente la de pollo, es muy sensible a la contaminación por las bacterias salmonela y campylobacter, que pueden producir cuadros de diarreas y vómitos. La listeria suele infectar carnes procesadas y productos lácteos no pasteurizados, pero también verduras. Esta infección puede ser grave en mujeres embarazadas y sus bebés, en personas mayores y en personas con sistema inmune debilitado.
En todo momento, y especialmente en verano, es esencial extremar la higiene de las manos y de todos los instrumentos de cocina cuando estemos manipulando alimentos, así como guardar inmediatamente en el frigorífico cualquier resto de comida que haya sobrado.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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