Los cleptómanos y cleptómanas son conocidos porque roban cosas. Muchas. Constantemente. Pero aunque los cleptómanos roban, no todas las personas que roban son cleptómanas, de hecho la mayoría no lo son. Hay varios motivos por los que una persona puede robar ocasional o regularmente: para sobrevivir si no tiene otras opciones o porque carece de principios morales y no respeta la propiedad ajena, por ejemplo. Sin embargo, los cleptómanos padecen un trastorno mental que los obliga a robar compulsivamente, aunque se resistan, cosas que casi siempre no necesitan ni van a usar.

La cleptomanía afecta a 3-6 personas de cada 1.000 y es 2-3 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Puede aparecer en cualquier etapa de la vida, pero generalmente lo hace en la adolescencia; a veces incluso al final de la infancia.
¿Por qué se produce la cleptomanía?
No se conoce bien la causa, pero parece haber factores genéticos y ambientales. Las personas con cleptomanía, igual que las personas con otros trastornos del control de los impulsos, tienen niveles bajos de serotonina en el cerebro, pero esto puede ser más bien la expresión del trastorno, y no la causa.
Es importante reconocer los síntomas en uno mismo o en un familiar o amigo, para poder iniciar tratamiento lo antes posible
¿Quién tiene más riesgo de sufrirla?
Las personas con otros trastornos mentales, especialmente aquellas con trastorno obsesivo-compulsivo, así como las que han tenido adicciones a sustancias, están más predispuestas a padecer cleptomanía. Haber sufrido un trauma psicológico aumenta el riesgo de padecer este trastorno. En personas predispuestas, la cleptomanía puede desencadenarse en épocas de depresión, ansiedad o bajo estado de ánimo.
¿Cómo saber si soy cleptómano/a?
Es importante reconocer los síntomas en uno mismo o en un familiar o amigo, para poder iniciar tratamiento lo antes posible. El signo principal es que no puedes dejar de robar, antes de hacerlo sientes un impulso tan intenso que aunque lo intentes no puedes resistirte a él. Antes de sustraer el objeto sientes mucha ansiedad, y la urgencia de hacerlo. En cuanto tienes el objeto en la mano sientes un gran alivio, y es posible que placer y orgullo. Casi siempre, unas horas después, el remordimiento y la culpa empiezan a aflorar, y te prometes a ti mismo/a no volver a robar nada. Hasta que te asalta el siguiente impulso. Los objetos que sustraes generalmente no tienen ningún valor para ti una vez que están en tu poder. No los usas, ni los disfrutas ni los vendes. Con frecuencia los acabas tirando, regalando o donando. Cuando tienes la oportunidad y sabes que no serás descubierto, incluso los devuelves a su propietario.
La cleptomanía, sin tratamiento, produce mucho malestar psicológico en la persona que la sufre, especialmente después de los robos
¿Qué consecuencias puede tener este trastorno?
La cleptomanía, sin tratamiento, produce mucho malestar psicológico en la persona que la sufre, especialmente después de los robos. Si es descubierta, a esto se suma el sentimiento de vergüenza y humillación social. En casos graves se puede producir depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria e ideas suicidas. No es raro que se produzcan conflictos con la familia, los compañeros de trabajo o las amistades, especialmente si están ocurriendo robos, no se conoce al responsable y/o no se sabe que este tiene un trastorno mental. Si la persona con cleptomanía es sorprendida robando puede ser detenida, procesada y obligada a compensar el valor de lo robado. Esto puede dar lugar a problemas legales y económicos.
¿Se puede curar la cleptomanía?
Aunque este es un trastorno difícil de eliminar por completo (la tendencia siempre estará ahí), sí se puede mantener bajo control, pero es necesario pedir ayuda profesional y hacerlo pronto. Como en cualquier otro trastorno mental, el inicio del tratamiento en la cleptomanía consiste en entender qué es lo que ha llevado a la persona afectada a desarrollar este trastorno y cómo le está afectando. El tratamiento debe ser siempre individualizado.
La psicoterapia, individual y/o en grupo, es la base de todos los tratamientos. Hay diferentes tipos de terapias y el terapeuta puede recomendar la mejor para cada persona. Como la cleptomanía es un trastorno tan infrecuente y que produce vergüenza y aislamiento social, conocer a otras personas afectadas en las terapias de grupo pueden ser de mucha ayuda. Algunas medicaciones pueden ayudar transitoriamente a controlar los impulsos, pero tienen efectos secundarios importantes que hay que monitorizar, por lo que deben ser prescritas y supervisadas por un psiquiatra.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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