La mayoría de los tipos de demencia no tienen cura, pero hay formas de controlar los síntomas y es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que la sufren como a quienes las cuidan. Las personas con demencia pueden mantener más su calidad de vida y mejorar su bienestar con la ayuda de la actividad física y participando en actividades e interacciones sociales que estimulan el cerebro y mantienen su actividad diaria. Todos los tratamientos buscan ralentizar el progreso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.

Es fundamental estar atentos a los primeros signos de deterioro cognitivo para recibir un diagnóstico temprano y adecuado para poder beneficiarse lo antes posible del tratamiento correspondiente. En el caso del Alzhéimer existen tratamientos farmacológicos: donepezilo, galantamina, rivastigmina, memantina, lecanemab y donanemab (son los más novedosos, autorizados en EE.UU., pero aún no en Europa), entre otros, y no farmacológicos (estimulación cognitiva, terapia de reminiscencia, estimulación sensorial, etc.) para ayudar a paliar algunos de sus síntomas. La terapia farmacológica suele ser efectiva durante los primeros años de diagnóstico de la enfermedad de Alzhéimer y sirve para que no avance tan rápidamente y para inhibir algunos de sus síntomas.
En determinados momentos puede ser necesario prescribir, además del tratamiento de base, algún fármaco para el control de algunas alteraciones afectivas (depresión, ansiedad), conductuales (agitación, agresividad, alucinaciones) o los problemas de sueño. En las otras demencias deben tratarse principalmente las causas que han originado el problema, además de terapias de estimulación cognitiva.
¿Qué podemos hacer? Consejos prácticos
Partiendo de la base que no hay dos enfermos iguales, y que cada uno evoluciona de una forma diferente, daremos unas pautas de cómo podemos cuidar y ayudar a alguien que está perdiendo la memoria.
Háblale mucho, pero es mejor decir unas frases sencillas y directas que intentar razonar. Es muy importante el tono que empleas. Si no nos hemos formado especialmente en cómo tratar a las personas con demencia, lo que hacemos generalmente es utilizar la intuición para relacionarnos con ellas. Sin embargo, no funciona bien con estas personas y en ocasiones hay que hacer exactamente lo contrario de lo que pensábamos hacer. Por ejemplo; si vemos que actúa de una forma que no tiene sentido, querríamos explicarle claramente la situación, apelando a la lógica para conseguir su cumplimiento. La persona con demencia ya no tiene una «guía» en su cerebro, por lo que no responde a nuestros argumentos, por muy razonables que sean.
Hay formas de controlar los síntomas y es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que la sufren como a quienes las cuidan
No preguntes, di lo que quieres que haga. Por ejemplo, preguntar «¿Qué quieres cenar?» puede ser una pregunta perfectamente normal, pero en caso de demencia puede ser que no tenga palabras para contestarte o que crea que ya ha cenado o que no tenga apetito. Es mejor decir «vamos a comer ahora», anima a la persona a comer y no la pone en el dilema de no haber respondido. No le chilles nunca. Cuando le hagas una pregunta, que sea sencilla, evitando tener que elegir. Hay que darle tiempo para responder y si no responde, volver a hacer la misma pregunta. Pedir las cosas con amabilidad y de forma positiva. Habitúate a decirle lo que estás haciendo. Las personas con demencia no viven en la realidad. Cuando alguien tiene pérdida de memoria, suele olvidar cosas importantes. Si le recordamos esta pérdida, le recordamos también el dolor de esa pérdida. Cuando alguien quiere ir a casa, tranquilizarle diciéndole que está en su casa suele provocar una discusión. Pedirle que le hable de su casa es una mejor manera de calmarla. La mentira terapéutica reduce el estrés. Incluso si el médico ha recetado un antidepresivo podemos decirle que es para la memoria, no para la depresión.
Déjale que haga por sí mismo todo lo que pueda, aunque lo haga más despacio y peor, ya que, si lo hacemos por él, perderá la capacidad de ser independiente en esa habilidad. Por otro lado, si insistimos en que lo haga y se frustra, lo único que conseguimos es que se estrese y probablemente no habrá aumentado sus capacidades para realizar esta tarea. Es difícil encontrar el equilibrio, y lo que es válido un día, puede no serlo al día siguiente. Hay que armarse de paciencia.
Avisa a tus vecinos del estado de tu familiar. Utiliza una pulsera o medalla donde figure su nombre, dirección y teléfono por si se pierde.
Evita el ruido y la confusión. Suele molestarles el ruido o determinados sonidos, es aconsejable apagar la TV o la radio, cuando termine el programa. Recurre a la música tranquilizante para aliviar la ansiedad, mejorar el sueño y el comportamiento. Puede ser útil tener álbumes de fotos familiares.
Coloca un reloj grande que pueda ver con facilidad, así como un calendario en el que pueda marcar los días. Utiliza carteles con dibujos sencillos para recordarle donde se encuentran las cosas. Prepara pequeñas listas recordatorios para que sepa qué tiene que hacer (con letras mayúsculas y sin muchas anotaciones).
Pon una pizarra en la pared (siempre en el mismo sitio) y deja escrito claramente lo que tiene que hacer cuando te vayas.

¿Cómo convivir con una persona con demencia?
Mencionamos aspectos a considerar para cuando la demencia o el Alzheimer están en estados más avanzados.
Organiza la casa: ir retirando todos los muebles u objetos que puedan estorbar, hacerlo gradualmente, para que la persona no se sienta más insegura. No conservar más que los objetos de uso cotidiano y siempre en el mismo sitio. Para evitar caídas y golpes, quitar (o fijar) las alfombras, eliminar obstáculos en el camino, recoger los cables eléctricos que están en el suelo, proteger los cantos de muebles que pueden dañar. Eliminar las sillas inseguras. Suprimir los cerrojos interiores para evitar que se encierre. Disponer de sistemas de seguridad en ventanas y terrazas. Guardar bajo llave elementos que pueden hacer daño, como batidoras, cuchillos, etc. No dejar objetos pequeños a mano, como botones, clips, etc., podría tragárselos.
El botiquín del baño debe estar cerrado y sin medicamentos. Ducha con suelo antideslizante y con agarraderas en la ducha y en el inodoro, para facilitar la sujeción. Reducir los objetos de aseo al mínimo y tenerlos siempre en el mismo lugar. Colocar las alfombrillas de baño sólo para el momento de la salida de la ducha y mantener la luz encendida por la noche. Continuar si es posible con la rutina que tenía. Pedirle que se quite la ropa de manera ordenada y nombrándole pieza por pieza, que se enjabone y después que se aclare. Si no es capaz de hacerlo, lavarlo con cuidado y despacio. Ayudarle a salir de la ducha y darle la toalla para secarse. Darle la ropa para vestirse pieza por pieza. En ocasiones puede ser necesario cubrir espejos, ya que al verse puede no reconocerse y asustarse.
Las personas con demencia pueden mantener más su calidad de vida y mejorar su bienestar con la ayuda de la actividad física y participando en actividades e interacciones sociales
Dormitorio: fijar la lampara de la mesita de noche para que pueda encenderla fácilmente, sin tirarla. Dejar una pequeña luz encendida permanentemente.
Cocina: la cocina (sobre todo si es de gas) y el horno deben quedar cerrados si no se usan. Si es posible instala alarmas de humos. Guardar los productos de limpieza bajo llave. Utilizar vajilla irrompible. Los cuchillos y objetos cortantes ponerlos fuera de su alcance.
Sueño: cada día dar un largo paseo para hacer ejercicio y cansarse para dormir bien. Evitar o disminuir las cabezadas durante el día. Es bueno tomar leche caliente, manzanilla o tila antes de acostarse para relajarse. Si lo encuentra a medianoche deambulando, dile quién eres. Habla suave y dulcemente. Háblale de frente. Recuérdale que es de noche y que todo el mundo duerme.
Alimentación: una alimentación saludable, si es posible similar a lo que comía anteriormente (no innovar). Comer siempre a la misma hora y en el mismo sitio. Cuando la enfermedad esté avanzada, poner un babero de plástico y darle los cubiertos y los platos a medida que los vaya necesitando.
En el próximo artículo mostramos consejos prácticos para conocer qué podemos hacer para mejorar la memoria y cuidar a estos pacientes.
Consulta a tu farmacéutico/a está muy cerca de ti. *La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no pretende sustituir el consejo médico. Ante cualquier duda, consulte con un profesional de la salud.
Autora: Dra. Marta Castells, Farmacéutica
- Lee la primera parte: Demencia y Alzheimer: estrategias para cuidar a personas con pérdida de memoria
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