Las interacciones entre los medicamentos y algunos alimentos o nutrientes son un aspecto muy importante para tener en cuenta pues pueden producir efectos negativos tanto en la seguridad y/o eficacia del tratamiento farmacológico como en el estado nutricional del paciente. Conocerlas ayuda a ofrecer un consejo farmacéutico más completo que garantice que los pacientes sepan cómo tomar su tratamiento en relación con las comidas.

123rf Limited©puhhha. Alcohol con fármacos produce alteración psicomotora

Pueden ser de diferentes tipos dependiendo de diferentes criterios, en función de cuál de los dos sustratos (medicamento o alimento) se ve afectado o en función del mecanismo por el que se producen. Pueden ser interacciones fisicoquímicas, simplemente cuando entre el fármaco y el alimento hay una reacción que modifica alguna de las moléculas, como es el caso de la interacción entre la tetraciclina y la oxitetraciclina y los lácteos en la que se forma un precipitado insoluble que impide la absorción del calcio y del fármaco hasta en un 60%. La doxiciclina es una tetraciclina pero que no sufre apenas esta interacción, pero sí otros antibióticos como el ciprofloxacino y el norfloxacino.

Pueden ser interacciones farmacocinéticas cuando afectan a la absorción, distribución, metabolismo y excreción que van a influir en los niveles sanguíneos de los fármacos y, por tanto, a su rapidez y potencia de acción, así como de interacciones farmacodinámicas cuando modifican el mecanismo de acción y el efecto de los fármacos. Muchas se producen a nivel intestinal, y otras a nivel del metabolismo hepático, es decir, en aquellas reacciones que hace el hígado para modificar el fármaco y poder eliminarlo. En el primer caso, se impide la absorción de un medicamento parcialmente ya sea por la presencia de fibra dietética o por competencia con los mecanismos de absorción de algunos nutrientes, como es el caso de la levodopa que se absorbe peor o de forma más variable tomada con las comidas debido a que compite con algunos aminoácidos. Por el contrario, si se inhibe el metabolismo hepático, se produce un aumento de los niveles sanguíneos y de la permanencia del fármaco haciendo más potente su acción y también sus efectos adversos.

Interacciones que afectan a nutrientes

Los antidepresivos IMAO bloquean la desaminación oxidativa de aminas biógenas tales como adrenalina y noradrenalina (catecolaminas), serotonina y dopamina, pero también inhiben la metabolización de aminas ingeridas con diversos alimentos como la tiramina y la histamina, que están especialmente presentes en productos fermentados como los quesos curados. Como consecuencia de esta interacción, se pueden producir crisis hipertensivas que pueden ser graves.

El uso de algunos fármacos puede reducir los niveles de ciertos nutrientes como vitaminas

También el uso de algunos fármacos puede reducir los niveles de ciertos nutrientes como vitaminas. Por ejemplo, los folatos por el uso de pirimetamina, triamtereno, trimetoprim, vincristina, fenobarbital, primidona, sulfasalazina y metotrexato; la tiamina o vitamina B1 por tratamiento con isoniazida, hidralazina, cicloserina, levodopa; la piridoxina o vitamina B6 con isoniazida, alcohol, anticonceptivos orales, fenitoína, fenobarbital o el ácido nicotínico con el antituberculoso isoniazida.

123rf Limited©belchonock. El té puede bloquear la absorción del hierro y el zinc

Interacciones que afectan a los fármacos

Anticoagulantes y vegetales de hoja verde. La warfarina y el acenocumarol (Sintrom) son fármacos anticoagulantes indicados para situaciones de salud muy delicadas. La vitamina K1, abundante en los vegetales de hoja verde como las espinacas, las acelgas o el kale, es imprescindible en el organismo para los procesos de coagulación. Estos fármacos anticoagulantes bloquean la acción de la vitamina K1, sin embargo, las verduras de hojas verdes contienen grandes cantidades de vitamina K1, lo que hace que el fármaco pierda eficacia poniendo en riesgo potencial al paciente que lo toma. Para evitar riesgos, lo que se recomienda es que los pacientes que toman estos fármacos sigan una dieta con una ingesta de vitamina K lo más regular posible. Es decir, seguir una dieta equilibrada y mantener un nivel constante y moderado de ingesta de alimentos ricos en vitamina K, en lugar de eliminarlos de la dieta, así que se puede comer verduras de hoja verde y otros alimentos como el brócoli, los espárragos, las pasas, los garbanzos, pero en cantidades moderadas y regulares.

En personas que consumen alcohol de manera cotidiana, se puede presentar una disminución de efectividad de algunos fármacos

Zumo de pomelo. Aunque España no destaca por su consumo, el jugo preparado a partir de pomelo (Citrus × paradisi Macfad.) es una de las sustancias dietéticas más estudiadas que ha demostrado inhibir el enzima hepático e intestinal llamado CYP3A, influyendo así en el proceso de metabolismo de fármacos. La inhibición del metabolismo hepático por parte del zumo de pomelo la aumentaría, haciendo que el medicamento pase más tiempo en la sangre, pero la inhibición en el intestino no provocaría ningún cambio. Los fármacos más importantes mencionados en la literatura que interactúan con el zumo de pomelo en términos de eventos adversos son los bloqueadores de los canales de calcio (amlodipino, felodipino, manidipino, nicardipino, nifedipino, nimodipino, nisoldipino, nitrendipino, pranidipino, etc.), bloqueadores de los receptores de angiotensina II (losartán), betabloqueantes (talinolol y acebutolol), algunos fármacos antiarrítmicos (amiodarona, quinidina, disopiramida y propafenona), agentes anticancerígenos (vinblastina) y algunas estatinas (atorvastatina). En este sentido la recomendación actual es que las personas que toman fármacos eviten el consumo de esta fruta.

Alcohol. En personas que consumen alcohol de manera cotidiana, se puede presentar una disminución de efectividad de algunos fármacos como warfarina, acetaminofén, antidiabéticos orales y rifampicina. Por el contrario, elconsumo ocasional de alcohol, es decir, en una cena o el fin de semana, produciría un aumento de las concentraciones de algunos fármacos, pudiendo prolongar su actividad farmacológica de forma aguda así como sus efectos adversos. Por supuesto, además, la ingesta de alcohol con fármacos depresores del sistema nervioso central como son los ansiolíticos, hipnóticos, opioides o antihistamínicos, produce una mayor alteración psicomotora porque además de la inhibición del metabolismo hepático y el aumento del fármaco en sangre también se suman los efectos depresores de ambas sustancias. Por si fuera poco, el alcohol también puede aumentar el riesgo de lesiones de la mucosa gástrica cuando se ingiere conjuntamente con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Té y café. El té, la infusión de las hojas de la planta del té (Camellia sinensis (L.) Kuntze), es la bebida más consumida en el mundo, sólo superada por el agua. Del té y también del café sabemos que algunas sustancias como la teína, la cafeína y los taninos pueden bloquear parcialmente la absorción del hierro y del zinc, cosa que es clínicamente importante para aquellas personas que están tomando fármacos con hierro para casos de anemia o déficits de estos minerales.

Es necesario tener en cuenta las interacciones de los fármacos con los alimentos, algunas estarán recogidas en las fichas técnicas de los medicamentos y otras quizás no. En cualquier caso, es una aportación de valor en la atención farmacéutica en beneficio de tratamientos más seguros y eficaces a todo nivel.

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Autora: Dra. Laura I. Arranz, Farmacéutica y Dietista – Nutricionista

Publicado en el Especial Profesional INFARMA 2024 de El Botiquín Natural.

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