Los antidepresivos son fármacos que se utilizan mucho y que no están exentos de efectos secundarios. Una reciente publicación científica revisa de forma exhaustiva la influencia de estos medicamentos sobre parámetros cardiometabólicos y el peso corporal, entre otros.

Fueron desarrollados en la década de los 50 y desde entonces se han utilizado para tratar la depresión, trastornos de ansiedad y otras afecciones, ayudando a mejorar el estado de ánimo y aliviar síntomas como el cansancio, la falta de motivación o la dificultad para concentrarse. Sus mecanismos de acción pueden variar dependiendo de la molécula, pero, en general, influyen en el equilibrio de los neurotransmisores del cerebro, como la serotonina y la noradrenalina.
Hay decenas de antidepresivos disponibles en la actualidad, incluidos en cuatro tipos diferentes:
- ISRSs (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) como la fluoxetina, la sertralina, la paroxetina, el citalopram o el escitalopram.
- IRSNs (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina) como la venlafaxina, la desvenlafaxina o la duloxetina.
- Tricíclicos como la amitriptilina, la imipramina, la nortriptilina o la clomipramina, que son de los más antiguos y menos usados actualmente.
- IMAOs (Inhibidores de la Monoaminooxidasa) que son los antidepresivos más antiguos y potentes, que funcionan bloqueando una enzima que descompone neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Tienen más efectos secundarios y actualmente solo se utilizan en casos excepcionales si las opciones anteriores no funcionan.
Hasta el 17% de la población adulta en Europa y Norteamérica recibe antidepresivos prescritos por el médico
Unas cifras impactantes
Hasta el 17% de la población adulta en Europa y Norteamérica recibe antidepresivos prescritos por el médico. Aunque, lógicamente, son tratamientos útiles cuando se usan adecuadamente, los antidepresivos no están exentos de efectos adversos y pueden provocar alteraciones fisiológicas, como aumento de peso, alteración de la presión arterial, disminución de los niveles de electrolitos en sangre y alteraciones en la función cardiovascular. Estos efectos colaterales al tratamiento tienen consecuencias importantes en la salud y también en la adherencia al tratamiento, que muchas veces es interrumpido por los pacientes.
Una reciente publicación pone todo esto sobre la mesa con una exhaustiva revisión de más de cien estudios sobre cómo estos fármacos afectan al corazón y también a diferentes aspectos del metabolismo. En ella se tomaron en cuenta trabajos e informes que examinaban el uso y efectos de antidepresivos como la amitriptilina, el bupropión, el citalopram, el escitalopram, la duloxetina, la venlafaxina, la fluoxetina, la mirtazapina, la sertralina y otros, con más de cincuenta y ocho mil pacientes evaluados.
Influencia en el peso corporal
Respecto a la influencia de estos fármacos en el peso corporal, los datos son interesantes y no siempre en el mismo sentido. Contrariamente a lo que se podría pensar, algunos antidepresivos demostraron ejercer un efecto de pérdida de peso, es el caso de la agomelatina, la moclobemida, la fluoxetina, el bupropión, el levomilnaciprán, la sertralina, la venlafaxina, la duloxetina, el citalopram o la paroxetina.

Sin embargo, se observó una fuerte evidencia de aumento de peso que puede llegar a afectar casi al 50% de los pacientes con los tratamientos a base de la amitriptilina, el milnaciprán, la mianserina, la fluvoxamina y la mirtazapina. La nortriptilina y la trazodona también podrían aumentar el peso, pero hay poca evidencia de cambio de peso con la desipramina, el escitalopram, la vortioxetina, la imipramina o la clomipramina. Así que, no todos los antidepresivos hacen aumentar el peso corporal y eso es buena noticia, ya que dependiendo del paciente que tenemos delante, este puede ser también un criterio de elección del mejor fármaco. Además del peso corporal, también se recopiló información sobre qué sucedía con otros parámetros de salud como los niveles de colesterol, glucemia, la frecuencia cardíaca, la presión arterial o los valores de las transaminasas, que son indicadores de la función hepática. Encontraron evidencia sólida de un aumento en el colesterol total con desvenlafaxina, venlafaxina, duloxetina y paroxetina y evidencia más débil con imipramina y escitalopram. Para la glucosa en sangre se observa un aumento con duloxetina, sin embargo, no se encontró evidencia de cambio en la glucosa con imipramina, vilazodona, bupropión, paroxetina, sertralina, venlafaxina, escitalopram, reboxetina o citalopram. Para el cambio en la frecuencia cardíaca hubo una fuerte evidencia de un aumento en la frecuencia cardíaca con nortriptilina, clomipramina, imipramina, amitriptilina, doxepina, levomilnacipran, reboxetina, desvenlafaxina, venlafaxina y duloxetina.
Los antidepresivos pueden inducir diferentes tipos de alteraciones cardiometabólicas y fisiológicas como los cambios de peso, frecuencia cardíaca y presión arterial
Por el contrario, se encontró evidencia sólida de una reducción de la frecuencia cardíaca con fluvoxamina y moclobemida. Para el cambio en la presión arterial sistólica (tensión máxima) se encontró que sí había un aumento con amitriptilina, levomilnaciprán, fluoxetina, venlafaxina, imipramina, desvenlafaxina y duloxetina. Por el contrario, la nortriptilina parece ser que la reduce. Para la presión arterial diastólica (tensión mínima) se observó un aumento con amitriptilina, maprotilina, levomilnaciprán, venlafaxina, imipramina, desvenlafaxina y duloxetina. Algunos valores de transaminasas también aumentaban con algunos de estos fármacos especialmente con la duloxetina y el levomilnacipran.
Estos hallazgos sobre que los antidepresivos pueden inducir diferentes tipos de alteraciones cardiometabólicas y fisiológicas como los cambios de peso, frecuencia cardíaca y presión arterial, son de gran utilidad. Aplicando este conocimiento se puede ir hacia una prescripción más personalizada y adecuada para cada persona en función de su situación de salud.
El efecto sobre el riesgo de enfermedad de una persona en concreto variará según el perfil de riesgo preexistente
En la población general, se estima que, por cada kilogramo de aumento de peso corporal, el riesgo de enfermedad cardiovascular aumenta aproximadamente un 3%. Además, el aumento de la frecuencia cardíaca se asocia con un mayor riesgo de muerte a lo largo de la vida. Por ejemplo, en hombres mayores de 50 años, cada aumento de latido en la frecuencia cardíaca se asocia con un riesgo un 3% mayor de muerte por cualquier causa. Además, en pacientes con hipertensión, el riesgo de muerte por accidente cerebrovascular aumenta un 1% por cada aumento de 1 mmHg en la presión arterial sistólica no tratada. Tomando la amitriptilina como ejemplo, estos datos sugieren que ocho semanas de tratamiento con amitriptilina, que aumenta el peso en aproximadamente 1,5 kg, la frecuencia cardíaca en 9 pulsaciones por minuto y la presión arterial sistólica en 5 mmHg, podrían conducir a aumentos importantes en el riesgo de enfermedad cardiovascular y la mortalidad.
Los datos de los estudios reflejan efectos como promedios de manera que el efecto sobre el riesgo de enfermedad de una persona en concreto variará según el perfil de riesgo preexistente. Sin embargo, dado el uso generalizado de antidepresivos, incluso diferencias relativamente pequeñas en los parámetros cardiometabólicos podrían tener un efecto importante a nivel de la salud de los pacientes que los toman.
Autora: Dra. Laura I. Arranz, Farmacéutica y Dietista-Nutricionista
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