La necesidad de suplementarse con magnesio no es algo nuevo, aunque en los últimos años ha adquirido mucha más relevancia debido a los cambios en la alimentación y en el estilo de vida. Tradicionalmente, una dieta equilibrada basada en verduras, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales aportaba cantidades suficientes de este mineral. Sin embargo, hoy en día es frecuente que muchas personas no alcancen los niveles recomendados.
La razón principal está relaciona da con varios factores. Por un lado, el consumo creciente de alimentos ultraprocesados y refinados ha reducido considerablemente la ingesta de magnesio. Durante el refinado de cereales, por ejemplo, se pierde gran parte de este mineral. A esto se suma el agotamiento de los suelos agrícolas modernos, que contienen menos minerales que hace décadas, lo que hace que frutas y verduras también aporten menores cantidades.
Además, existen situaciones co tidianas que aumentan las necesi dades de magnesio o dificultan su aprovechamiento como el estrés físico y mental continuado; la práctica deportiva intensa; la falta de descanso; un consumo elevado de café o alcohol; periodo de embarazo y lactancia; la edad avanzada o la toma de determinados medicamentos. La suplementación sirve de apoyo nutricional en estas etapas de mayor desgaste físico o emocional.
Un ejemplo muy habitual lo en contramos en personas activas que entrenan varias veces por semana. Es frecuente que, pese a mantener una alimentación aparentemente correcta, comiencen a notar fatiga persistente, sensación de piernas pesadas o calambres nocturnos. En muchos casos, tras mejorar el aporte de magnesio, estas molestias disminuyen progresivamen te y mejora la recuperación muscular.
También es muy común la experiencia de personas sometidas a periodos prolongados de estrés laboral. Un caso típico sería el de alguien que pasa semanas durmiendo poco, trabajando bajo presión y abusando del café para mantenerse activo. Con el tiempo aparecen irritabilidad, tensión muscular, cansancio constante y dificultades para descansar. Cuando se revisan hábitos y se incorpora un complemento de magnesio junto a mejoras en la alimentación, muchas personas describen una sensación de mayor equilibrio y descanso más reparador.
Incluso en mujeres durante de terminadas etapas hormonales, como la menstruación o la menopausia, el magnesio suele convertirse en un gran aliado, refiriendo una disminución de la tensión muscular, sensa ción de hinchazón o cansancio cuan do mantienen un aporte adecuado.
La suplementación, por tanto, debe entenderse naturalmente como una respuesta a una deficiencia grave, pero no solo eso, también como una forma de ayudar al organismo a afrontar las exigencias del estilo de vida moderno. Elegir fórmulas que combinen diferentes sales de magnesio permite adaptar mejor sus beneficios a las distintas necesidades diarias, ya que no todos los tipos de magnesio actúan igual.
Existen diferentes formas con características específicas que permiten adaptar la suplementación a las necesidades de cada persona. El bisglicinato destaca por su alta absorción y buena tolerancia digestiva; el citrato es ampliamente utilizado para favorecer el tránsito intestinal; el malato se asocia frecuentemente con vitalidad y rendimiento físico y el carbonato ayuda a neutralizar la acidez estomacal. La combinación de varias formas en un mismo suplemento permite aprovechar los beneficios complementarios de cada una y ofrecer una acción más completa.
Autora: Montse Mulé, Editora.
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