Una de las recomendaciones que se les hace a todas las madres y padres cuando se van de alta de la Maternidad con su bebé, es que pongan siempre al bebé boca arriba para dormir. Seguramente sabes que esto se recomienda para prevenir lo que se conoce como «muerte súbita del lactante», que se define como «la muerte repentina e inesperada de un bebé menor de un año, aparentemente sano, mientras duerme, sin que tras una investigación completa (incluyendo autopsia) se encuentre una causa evidente», y que afecta aún a 1 de cada 2.000 bebés menores de un año, especialmente entre los 2 y los 4 meses de vida. A partir de los 6 meses el riesgo empieza a disminuir y después del primer cumpleaños prácticamente desaparece.

¿Por qué los bebés deberían dormir boca arriba?
A pesar de todos los esfuerzos realizados para entender este problema, lo cierto es que aún no sabemos por qué algunos bebés, por lo demás sanos, pueden fallecer mientras duermen. Se cree que la muerte durante el sueño se produce por un fallo, o la inmadurez, de los mecanismos que controlan la respiración, el ritmo cardíaco o el despertar.
Por eso, dormir boca arriba reduce el riesgo al mantener despejada la vía aérea y mejorar así la respiración, y además hace que el sueño no sea tan profundo y facilita que el bebé se despierte espontáneamente si no está respirando bien.
Hoy en día, la recomendación para que los bebés duerman es colocarlos boca arriba
Hoy en día, la recomendación para que los bebés duerman es colocarlos boca arriba. Sin embargo, esto no siempre fue así. Hasta principios de los años 90 se recomendaba poner a los bebés a dormir boca abajo. Pero en los años 80 se empezó a observar un fuerte vínculo entre el sueño en posición boca abajo y el aumento del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Estudios realizados en varios países demostraron que dormir boca abajo aumentaba varias veces el riesgo de muerte súbita y por ello, a principios de los 90 comenzaron campañas de salud pública en la mayoría de los países del mundo. Desde entonces, las tasas de muerte súbita disminuyeron drásticamente —en algunos lugares, hasta un 50% o más.
Además de poner al bebé siempre a dormir boca arriba, la superficie donde el bebé duerme debe ser firme y plana, sin almohadas, cojines, mantas sueltas, peluches ni protectores de cuna blandos que puedan obstruir la respiración del bebé.
Otras medidas importantes que ayudan a reducir el riesgo de muerte súbita en bebés son:
- No abrigar en exceso al bebé, mantener una temperatura ambiente confortable (idealmente entre 20-22 °C) y no cubrir su cabeza ni cuello al dormir.
- No fumar. El tabaco durante el embarazo y la exposición al humo tras el nacimiento es uno de los principales factores de riesgo de muerte súbita en bebés.
- Lactancia materna. Amamantar al bebé se asocia a un menor riesgo de muerte súbita. Los bebés no deben dormir solos, al menos durante los primeros 6 meses.
Dormir boca arriba reduce el riesgo al mantener despejada la vía aérea y mejorar así la respiración
¿Y la cabeza plana? Un temor común, pero prevenible
Es normal que algunos padres se preocupen porque dormir siempre boca arriba pueda provocar un aplanamiento en la parte posterior de la cabeza del bebé (conocido como plagiocefalia posicional). Esta condición es generalmente leve y no afecta el desarrollo cerebral, ni es motivo para cambiar la recomendación de dormir en decúbito supino. Para prevenirla, se aconseja fomentar actividades durante el día en posición boca abajo mientras el bebé está despierto y bajo supervisión. Esto no solo ayuda a evitar la plagiocefalia, sino que también fortalece los músculos del cuello, la espalda y los hombros, y estimula el desarrollo motor.
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Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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