La alergia a los alimentos en la infancia cada vez es más frecuente. En Europa se calcula que afecta a 1 de cada 20 niñas y niños. Parte de este aumento se debe a las condiciones de vida actuales en los países occidentales, especialmente a la falta de contacto con la naturaleza. Se sabe que los niños y niñas que crecen en un medio rural y que tienen contacto con animales, tanto domésticos como de granja, tienen menos alergias alimentarias y menos asma.

Alergia alimentos infancia
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En los bebés y niños y niñas pequeños los alimentos que causan alergia con más frecuencia son leche de vaca, huevo, pescado, frutos secos y semillas y algunas frutas. Los niños y niñas que tienen dermatitis atópica tienen más riesgo de tener alergias a alimentos, especialmente al huevo o a los cacahuetes. Uno de cada tres niños o niñas con alergia a un alimento tienen alergia a otro alimento además.

¿Por qué se producen las alergias a los alimentos? La reacción alérgica ocurre porque el sistema inmunitario reconoce como peligrosas proteínas presentes en los alimentos, y las ataca con el fin de neutralizarlas e impedir que hagan daño. El problema es que estas proteínas no eran peligrosas, es un error del sistema inmune haberlo creído así.

¿Cuáles son los síntomas de alergia a los alimentos?

Cuando un alimento produce alergia, la reacción se suele ver muy pronto, en las siguientes dos horas. Lo más frecuente es que la reacción se produzca en la piel, donde aparecen sarpullidos (granitos de diferente tamaño) de color rosa o rojo. Suelen aparecer primero en la cara, y luego se extienden al resto del cuerpo y suelen picar. A veces alguna parte de la cara, como las orejas, aparece hinchada.

Otros bebés o niños/as tienen síntomas digestivos: molestias o dolor abdominal, vómitos y diarrea. Con menos frecuencia algunos bebés y niños muestran signos respiratorios: dificultad para respirar, tos repentina, mocos o estornudos repentinos; y en algunos casos se puede escuchar como un silbido cuando el aire sale de los pulmones del bebé.

Los encargados de hacer un buen diagnóstico son los médicos especialistas en Alergología Pediátrica, que trabajan en hospitales

En casos afortunadamente raros la reacción alérgica es tan grave que la garganta y otras partes de la vía respiratoria se hinchan y la persona afectada no puede respirar y sufre un paro cardíaco. Esto se llama anafilaxia o shock anafiláctico. Si tu hija o hijo tiene por primera vez síntomas como los descritos debes acudir cuanto antes a un hospital para que le administren medicación y le tengan unas horas en observación hasta asegurarse de que la reacción alérgica no se hace más grave. Si ya le ha pasado más veces, debes usar cuanto antes la medicación que os haya dado vuestro pediatra y observar al niño/a atentamente durante las siguientes horas. Si los síntomas no mejoran con las medicinas, o empeoran, acude al hospital.

Diagnóstico de la alergia a alimentos

Si tu hija o hijo ha tenido síntomas de alergia tras comer un determinado alimento no debes darle ese alimento más hasta que puedas hablar con vuestro pediatra. Es importante hacer un buen diagnóstico. Los encargados de esto son los médicos especialistas en Alergología Pediátrica, que trabajan en hospitales. Vuestro pediatra os derivará al hospital para un estudio detallado. Generalmente se hacen pruebas en la piel y en sangre que determinan a qué alimentos se ha sensibilizado el sistema inmune (a qué alimentos reacciona de forma anormal) y con qué intensidad.

De acuerdo con los resultados, el especialista explicará qué alimentos hay que evitar y en algunos casos recomendará que llevéis siempre encima (o el propio niño/a cuando sea más mayor) una dosis de adrenalina auto-inyectable por si ocurriera una reacción alérgica grave.

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Síndrome de alergia oral

Es un tipo de alergia a alimentos, pero con alguna peculiaridad. Ocurre en niños y niñas alérgicos al polen cuando comen algunas frutas y verduras crudas que tienen proteínas parecidas a las del polen. El sistema inmune confunde estos alimentos con polen y se produce en cuestión de minutos enrojecimiento, hinchazón y picor en labios, boca y garganta. Algunas veces puede haber también picor en oídos y nariz. Puede ocurrir también con los frutos secos.

En general es menos grave que la alergia clásica a alimentos y en muchos casos los síntomas se pueden evitar cociendo los alimentos problemáticos, ya que esto inactiva las proteínas.

Tratamiento de las alergias a alimentos

Hasta hace unos años se pensaba que la única forma de evitar los problemas causados por la alergia a un alimento era no volver a comer nunca ese alimento. Esto parece más fácil de decir que de hacer. Las personas con alergias a algún alimento tienen una vida complicada, especialmente cuando comen fuera de casa. Tienen que estar muy pendientes, leer con mucha atención la lista de ingredientes de los productos que compran y asegurarse muy bien en los restaurantes, aviones y otros lugares, de que quien prepara y sirve la comida ha entendido que esa comida no puede bajo ningún concepto incluir el alimento problemático. Por mucho cuidado que uno ponga, los accidentes ocurren con relativa frecuencia, a veces con consecuencias fatales. En la infancia las cosas se complican porque es muy difícil controlar lo que los niños/ as comen en el colegio, o si van a un campamento o a una fiesta de cumpleaños. Todos hemos leído en los medios de comunicación casos desgraciados después de un descuido.

Tras varias investigaciones se ha averiguado que al sistema inmune se le puede entrenar y enseñar a que tolere alimentos a los que ha reaccionado de forma anormal

Pero tras varias investigaciones se ha averiguado que al sistema inmune se le puede entrenar y enseñar a que tolere alimentos a los que ha reaccionado de forma anormal. Esto se consigue dando cantidades muy muy pequeñas del alimento, de forma repetida, hasta que el cuerpo entiende que no es peligroso. Las primeras veces la administración del alimento se realiza en el hospital, por si ocurre una reacción grave; y los médicos y enfermeras tendrán todo preparado para actuar de inmediato. Una vez conseguida la tolerancia inicial, la idea es continuar tomando ese alimento regularmente para que el sistema inmune no se «olvide» de él.

La alergia al huevo es la que mejor resultados ha demostrado. Los programas de tolerancia consiguen que hasta el 80% de los niños y niñas alérgicos sean capaces de tolerar al menos pequeñas cantidades de huevo. Esto es importante independientemente de que el niño o la niña coman huevo, ya que por desgracia se pueden encontrar trazas de huevo en multitud de alimentos y medicamentos, incluso en aquellos donde no las sospecharíamos, y estas trazas de huevo pueden causar reacciones alérgicas graves en algunas personas.

Con otros alimentos, por ejemplo los cacahuetes, todavía no se han conseguido resultados similares, y los cacahuetes siguen siendo uno de los alimentos que más reacciones alérgicas graves producen. Algunas alergias desaparecen a lo largo de la infancia o la adolescencia, pero es difícil predecir cuáles.

¿Se puede prevenir?

Quizá no completamente, pero sabemos que una introducción temprana en la dieta del bebé de los alimentos que suelen causar más alergias reduce el riesgo de alergias. También fomentar la vida y el juego al aire libre y el contacto con la naturaleza, tanto con el suelo y las plantas como con los animales. Aunque la higiene es por supuesto muy importante, los ambientes extremadamente limpios, el mantener a los bebés en «burbujas» casi sin contacto con el medio natural, no parece ayudar a que se desarrolle un sistema inmune sano, y las alergias se vuelven más frecuentes.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com

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