Vivimos rodeados de sustancias químicas. Están en el aire que respiramos, en los alimentos que consumimos, en los productos de limpieza, en los cosméticos, en los envases y muchos otros objetos que usamos a diario.

Menstrual pad
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En este contexto, nuestro cuerpo no es una barrera completamente impermeable frente al entorno. Algunas sustancias pueden entrar en el organismo al respirar, al ingerirlas o a través de la piel y las mucosas.

La piel es una importante barrera protectora, mientras que las mucosas pueden presentar una mayor permeabilidad. La mucosa vaginal, por ejemplo, puede permitir el paso de determinadas sustancias al organismo.

En los últimos años, distintos estudios han detectado sustancias químicas en productos menstruales, entre ellas metales, plastificantes y disruptores endocrinos. La comunidad científica sigue estudiando si las cantidades presentes son suficientemente altas como para absorberse y causar riesgo a nivel hormonal, reproductivo o tóxico.

La piel es una importante barrera protectora, mientras que las mucosas pueden presentar una mayor permeabilidad

¿Qué sustancias contienen los tampones?

Uno de los estudios referentes en este debate fue publicado en 2024 bajo el título Tampons as a source of exposure to metal(loid)s. El trabajo analizó 30 tampones de 14 marcas, correspondientes a 18 líneas de productos y cinco niveles de absorbencia.

Los investigadores analizaron 16 elementos: arsénico, bario, calcio, cadmio, cobalto, cromo, cobre, hierro, manganeso, mercurio, níquel, plomo, selenio, estroncio, vanadio y zinc. El estudio detectó concentraciones medibles de varios de estos elementos. Entre ellos se encontraron plomo, cadmio y arsénico, sustancias que pueden resultar tóxicas dependiendo de la dosis y del nivel de exposición.

La importancia de saber qué estamos usando

Más allá de la toxicidad, existe una cuestión importante: la transparencia sobre los materiales y componentes utilizados en los productos menstruales.

Las usuarias deberían poder conocer, de la forma más clara posible, qué materiales componen los productos que permanecen en contacto con su cuerpo durante horas y que se utilizan de forma repetida durante muchos años.

¿Qué hay en una compresa convencional?

Las compresas pueden llevar materiales plásticos en distintas partes de su estructura: en la capa superior, en el núcleo absorbente y en su capa posterior, destinada a evitar las pérdidas. En el núcleo absorbente se utilizan polímeros sintéticos superabsorbentes para mejorar la absorción y retención de líquidos. Estos materiales se fabrican a partir de materias primas derivadas del petróleo.

La mayoría de las compresas convencionales utilizan procesos de blanqueamiento que emplean cloro elemental. También puede utilizarse látex para aportar flexibilidad, por ejemplo, en las alas de las compresas. El látex es conocido por su capacidad para provocar irritación y reacciones alérgicas en personas sensibles. En algunos productos, además, se añaden fragancias artificiales para enmascarar los olores y colorantes para crear determinadas decoraciones o diseños.

Es importante fijarse en que los procesos de fabricación utilicen métodos de blanqueamiento libres de cloro elemental

Productos menstruales seguros

La mejor decisión es buscar productos menstruales certificados que reduzcan el uso de materiales sintéticos, fabricados sin plásticos, con pulpa de madera o celulosa como material absorbente, algodón ecológico y sin perfume ni colorantes. También es importante fijarse en que los procesos de fabricación utilicen métodos de blanqueamiento libres de cloro elemental y, sobre todo, elegir los que ofrezcan información clara y transparente sobre los materiales y componentes utilizados.

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Autora: Laura Clavijo, Periodista Especializada en Farmacia y Medicina.

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