La actividad física regular es esencial para la salud, pero cuando se ejerce con alta intensidad y sin una alimentación adecuada puede desencadenar problemas fisiológicos importantes. En mujeres deportistas, uno de los síntomas más evidentes es la alteración del ciclo menstrual, a menudo asociada al Síndrome de Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (REDs).

mujer deportista
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Esta condición se produce cuando la ingesta energética no cubre el gasto asociado al ejercicio físico. El cuerpo prioriza funciones esenciales para la supervivencia y reduce recursos para procesos como la reproducción, provocando amenorrea y otras disfunciones menstruales.

Una encuesta realizada a 103 mujeres deportistas catalanas, tanto de resistencia como de disciplinas no resistentes, ha permitido analizar la prevalencia de estas alteraciones. Los resultados indican que las atletas de resistencia tienen un riesgo muy superior a sufrir amenorrea (38,5% vs 17,6%) y ciclos menstruales irregulares (46,1% vs 11,8%) respecto a las que practican otros tipos de deporte. Estos datos son coherentes con la literatura científica, que señala una prevalencia de amenorrea del 30% en este perfil de deportistas.

La REDs no sólo afecta a la regularidad menstrual. Tiene consecuencias metabólicas, hormonales, inmunitarias e incluso óseas. A largo plazo, puede comprometerse la densidad mineral ósea y aumentar el riesgo de lesiones por estrés. Sin embargo, a menudo estas alteraciones se pasan por alto o se normalizan en el entorno deportivo.

La amenorrea no es un «efecto colateral normal» del entrenamiento intensivo: es un síntoma de alarma

Las estrategias de tratamiento deben adaptarse a la causa subyacente: aumentar la ingesta energética, reducir la carga de entrenamiento y, si es necesario, incluir apoyo psicológico. El uso de anticonceptivos orales, siendo habitual, sólo enmascara el problema sin abordar la causa. Por eso, se desaconseja como solución única.

Este escenario pone de manifiesto la necesidad de una visión integradora entre nutrición, salud mental y rendimiento deportivo. La implementación de programas de educación sobre salud menstrual, así como el seguimiento personalizado por parte de dietistas, médicos y psicólogos, debería formar parte de la preparación de cualquier atleta.

Además, es necesario visibilizar que la amenorrea no es un «efecto colateral normal» del entrenamiento intensivo. Es un síntoma de alarma. Debe entenderse como una señal del cuerpo significativa. En el ámbito del deporte femenino, avanzar hacia una cultura que valore la salud integral por encima del rendimiento a corto plazo es imprescindible.

Las alteraciones menstruales son frecuentes entre las mujeres deportistas, especialmente en deportes de resistencia. Estas disfunciones no deben normalizarse, sino abordarse de forma multidisciplinar. Una adecuada nutrición, una carga de entrenamiento bien gestionada y una mejor educación sobre salud femenina son la clave para garantizar una práctica deportiva saludable y sostenible.

Autores: Tomás Meroño, PhD, Laboratorio de Biomarcadores y Metabolómica Nutricional, Department de Nutrició, Ciències de l’Allimentació i Gastronomia, Facultat de Farmàcia i Ciències de l’Alimentació, Universitat de Barcelona; y Marina Freixa Valls, Facultad de Farmàcia i Ciències de l’Alimentació de la Universitat de Barcelona.

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