La cistitis es una inflamación de la vejiga urinaria. De hecho, se trata de una de las infecciones del tracto urinario (ITU) más prevalentes: se puede dar en todas las edades, aunque es más frecuente en mujeres que en hombres. Según la Asociación Española de Urología, el pico de incidencia se observa en mujeres de entre 18 y 39 años.

cistitis
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La principal causa de la cistitis infecciosa es una infección generalmente provocada por Escherichia coli (E. coli), una bacteria que se encuentra normalmente en el intestino, pero que puede llegar a la vejiga a través de la uretra. No obstante, la cistitis también puede originarse por otros factores no infecciosos, como una higiene íntima inadecuada e irritaciones causadas por determinados productos, ciertos tratamientos médicos, o como consecuencia de la radioterapia o el uso prolongado de catéteres, por ejemplo.

¿Cómo se manifiesta?

Se trata de una infección fácil de reconocer. Entre sus síntomas habituales, la cistitis provoca una sensación de ardor o molestias al orinar y la necesidad de hacerlo con más frecuencia de lo habitual, incluso después de vaciar la vejiga. La orina puede volverse de un color más oscuro y adoptar un olor más fuerte o desagradable.

Puede ser una patología molesta e incluso dolorosa. En algunos casos, puede provocar dolor o presión en el bajo vientre, aunque no suele causar fiebre. De hecho, en caso de experimentar fiebre, dolor lumbar o en el costado, escalofríos, náuseas o vómitos, es muy recomendable acudir a un médico, puesto que podrían ser síntomas de una infección renal, como la pielonefritis.

Es una de las infecciones del tracto urinario (ITU) más prevalentes y frecuentes en mujeres

Tratamiento

El tratamiento de la cistitis dependerá de su causa y de su gravedad. Por lo general, la cistitis bacteriana se suele tratar con la administración de antibióticos. Asimismo, las medidas de autocuidado y cambios en el estilo de vida pueden ayudar en el tratamiento y la prevención.

Consejos para la prevención

Entre las principales medidas preventivas destacan:

  • Beber suficiente agua durante el día para mantener una correcta hidratación.
  • Evitar retener la orina por largos periodos de tiempo y vaciar completamente la vejiga al menos cada tres horas.
  • Mantener una correcta higiene íntima con productos naturales y ecológicos, así como limpiarse suavemente y de adelante hacia atrás después de ir al baño.
  • Procurar una correcta higiene genital antes y después de mantener relaciones sexuales.
  • Es preferible usar ropa interior de algodón, en lugar de aquella elaborada con otros materiales sintéticos.
  • Evitar el uso rutinario de desodorantes íntimos o duchas vaginales.
  • También es altamente recomendable ducharse en lugar de bañarse.

Las medidas de autocuidado pueden ayudar en el tratamiento y la prevención

Alimentación saludable y nutrientes clave

En cuanto a la alimentación, esta también puede ser una gran aliada. Se recomienda seguir una dieta saludable y equilibrada, a poder ser basada en productos ecológicos y de temporada. Algunos nutrientes con propiedades antioxidantes y antisépticas, como el arándano rojo, el ajo o la gayuba, son conocidos por su apoyo en la prevención de la cistitis.

Asimismo, los complementos alimenticios pueden ser un apoyo natural para el bienestar general. En este sentido, buscar el consejo de un profesional de la salud puede ser muy útil para resolver dudas.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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