“Mi bebé no hace caca todos los días, ¿está estreñido?” Esta es una de las dudas más frecuentes en las consultas de pediatría durante los primeros meses de vida. Pero a pesar de que esta idea está muy extendida, y a diferencia de los adultos, los bebés no necesitan defecar a diario o incluso varias veces a la semana.

estreñimiento
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Muchos no lo hacen y es normal, no por ello están estreñidos.

¿Qué es entonces el estreñimiento en bebés?

Más que por la frecuencia, el estreñimiento se define por:

  • Dificultad o dolor al evacuar.
  • Heces duras, secas o en forma de bolitas.
  • Molestias abdominales, en algunos bebés la tripa está dura e hinchada, están incómodos e incluso pueden rechazar la comida. En otros casos, el bebé puede hacer fuerza repetidamente sin conseguir evacuar.

Lo importante no es tanto cuántos días pasan entre deposiciones, sino la consistencia de las heces y el confort del bebé al evacuar. Un bebé que está contento y tranquilo, come bien y hace una caca blandita sin esfuerzo cada 4-5 días no está estreñido, mientras que otro que tiene molestias y hace cacas duras sí lo está, aunque hayan pasado menos días.

¿Cómo son las cacas normales en los primeros meses?

En bebés alimentados con leche materna, las heces suelen ser blandas o semilíquidas, de color amarillo mostaza, a veces con pequeños grumos, y pueden tener un olor suave o ácido. En las primeras semanas, muchos bebés hacen caca después de casi cada toma; sin embargo, a partir del primer mes, algunos lactantes pasan varios días sin defecar y siguen estando perfectamente bien.

En cambio, los bebés alimentados con fórmula suelen tener heces más formadas, de color marrón o verde, y con una frecuencia más regular, aunque también variable. Es más habitual que en estos casos las deposiciones sean más espaciadas o algo más duras, sin que ello implique necesariamente estreñimiento.

¿Por qué se estriñen algunos bebés?

En bebés pequeños, el estreñimiento puede aparecer por distintas causas:

Cambio de alimentación: por ejemplo, al pasar del pecho a la fórmula, o al iniciar la alimentación complementaria.

Inmadurez del reflejo de defecación: algunos lactantes aún no coordinan bien los músculos necesarios para evacuar.

Aporte insuficiente de líquidos: especialmente si hace calor o si ya comen sólidos y beben poca agua.

¿Cómo podemos ayudar?

En la mayoría de los casos, no es necesario (ni conveniente) recurrir a medicamentos ni supositorios.

Algunas medidas que pueden ayudar son:

  • Masajes abdominales suaves, en el sentido de las agujas del reloj.
  • Ejercicios de piernas tipo “bicicleta” para estimular el tránsito intestinal.
  • Asegurarse de que la fórmula se prepara correctamente, con la proporción justa de agua y polvo.
  • Si ya ha empezado con alimentación complementaria, ofrecer unos sorbos de agua tras las comidas (en vaso mejor que en biberón) y aumentar la cantidad de alimentos ricos en fibra como legumbres y cereales integrales.

Evita el uso rutinario de supositorios, termómetros rectales o laxantes sin indicación médica. Estos métodos pueden irritar la zona anal o hacer que el bebé dependa de estímulos externos para evacuar.

¿Cuándo consultar?

Es importante acudir al pediatra si el bebé tiene heces muy duras o con rastros de sangre o moco; muestra dolor evidente al defecar o rechaza la comida; tiene vómitos, fiebre o hinchazón abdominal, o el estreñimiento se vuelve persistente o empeora a pesar de ofrecer más agua y haber aumentado el aporte de fibra.

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Autora: Dra. Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.creciendoenverde.com

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