Contagiarse de resfriado es lo más fácil cuando los principales virus que lo causan, los rinovirus, están por todas partes. Nos contagiamos por contacto directo al tocar superficies contaminadas, como pueden ser pomos de puertas, teléfonos, botones de ascensor, teclados, o al dar la mano a quien los lleve, por respirar aire cargado en espacios cerrados o mal ventilados o al recibir gotitas contaminadas al estar cerca de personas que tosen, estornudan o simplemente hablan.

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El resfriado suele durar entre siete y diez días y lo que podemos hacer es mitigar los síntomas. Pero hay una estrategia que es la más importante tanto para evitar el resfriado como para sobrellevarlo bien, pasarlo rápido y sin sufrir demasiado los síntomas molestos que van con él en el caso de que nos toque también pasarlo, y esta es reforzar las defensas. El sistema inmunológico es el encargado de protegernos y responder cuando nos atacan los virus.

Hemos aprendido mucho tras la experiencia con el coronavirus, que, junto a los adenovirus, sigue ahí y también puede propiciar que enfermemos.

El sistema inmunológico es el encargado de protegernos y responder cuando nos atacan los virus

¿Qué hemos aprendido?

Primero que, aunque no existe una protección total, lavarse a menudo las manos, especialmente, fuera de casa; evitar tocarnos la nariz, la boca y los ojos, si no estamos seguros de estar bien limpios; usar pañuelos desechables, ventilar bien los espacios cerrados y evitar el contacto cercano con personas resfriadas son estrategias de prevención de primer orden que nos pueden ayudar a evitar el contagio.

Si somos nosotros los que estamos resfriados, pensar en los demás, evitando ponerlos en riesgo, usando mascarilla en espacios cerrados y evitando las relaciones sociales si no son imprescindibles.

Garganta irritada y tos

Para suavizar la garganta se recomienda mucha hidratación, que puede ser mediante infusiones de jengibre, limón y miel, con poder antiinflamatorio y con vitamina C; de tomillo o de manzanilla, por sus propiedades antiinflamatorias y balsámicas, y con caldos de verduras con arroz o legumbres que aportan minerales beneficiosos para la recuperación.

Las gárgaras con agua tibia y sal calman la irritación y desinfectan suavemente la garganta, por lo que, junto a los lavados nasales, nos ayudarán a sentirnos mejor.

Para calmar la tos ya sabemos que es distinto si se trata de tos seca irritativa o si es tos con moco o productiva. La tos seca mejora con miel y propóleo, y con humidificador de aire. La tos productiva no se debe cortar, ya que sirve para limpiar las vías respiratorias. Ayudan las inhalaciones de vapor con agua caliente y eucalipto o menta y beber mucho líquido, empezando con un buen vaso de agua con limón al despertarnos y tomando infusiones a menudo a lo largo del día.

Cuidar nuestro sistema defensivo es la mejor actitud para afrontar cualquier enfermedad infecciosa que nos pueda atacar

Complementos alimenticios para reforzar las defensas

Cuidar nuestro sistema defensivo es la mejor actitud para afrontar cualquier enfermedad infecciosa que nos pueda atacar. Las frutas y verduras frescas como las naranjas, limones, kiwis, pimientos rojos y brócoli, entre otros, son alimentos ricos en vitamina C. Las nueces, semillas y algas aportan omega 3; los fermentados como yogures, kéfir o chucrut favorecen el equilibrio intestinal y una microbiota sana.

Los complementos alimenticios a base de arabinogalactanos y betaglucanos, zinc y vitamina D contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, que es el que responde a los ataques de los virus.

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Autora: Montse Mulé, Editora.

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