Los cambios que se producen en el primer año de la vida de un bebé son espectaculares. Aunque todas las habilidades se desarrollan con mucha rapidez e intensidad, las motoras son las más obvias y fáciles de observar. De estar tumbado y no poder más que agitar los brazos y las piernas en los primeros días de vida a mantenerse de pie y dar sus primeros pasos: en 12 meses el bebé parece y es una persona diferente.

Desarrollo motor
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Tenemos dos tipos de habilidades motoras: las que involucran a los músculos más grandes de los brazos, las piernas y el tronco se llaman habilidades motoras groseras o gruesas e incluyen gatear, andar, correr, saltar, subir escaleras… La motricidad fina consiste en coordinar los músculos pequeños de la muñeca, la mano, y los dedos para realizar actividades como comer, manipular objetos de diferentes tamaños, garabatear y escribir; y más adelante todas las actividades manuales que realizamos los humanos.

Aunque parezca contraintuitivo, las habilidades motoras finas, aunque involucran músculos más pequeños, están controladas por áreas cerebrales más grandes que las gruesas, ya que son mucho más complejas. Además, están más relacionadas con la inteligencia.

¿Cómo se produce el desarrollo motor?

El control de los músculos grandes – las habilidades motoras gruesas – se produce de arriba abajo, de la cabeza a los pies. Los bebés desarrollan primero el control de la cabeza y el cuello (esto debe estar completado en los primeros tres meses), luego el del tronco para mantener el equilibrio al sentarse (siguientes tres meses) y más adelante caderas, piernas y pies (esto le permitirá gatear, ponerse en pie y caminar en el segundo semestre del año). Este orden siempre es el mismo y hasta que no se han controlado los músculos de una región no se puede pasar a la siguiente.

Después de los 12 meses se siguen desarrollando nuevas funciones motoras que involucran más fuerza, coordinación y equilibrio. La marcha se perfecciona durante el segundo año de vida, cuando los niños y niñas empiezan también a correr, saltar, dar patadas a un balón y subir y bajar escaleras. Después del segundo cumpleaños las niñas y niños son ya capaces de andar de puntillas, saltar hacia delante y mantenerse en equilibrio sobre un pie. A esta edad también aprenden a pedalear un triciclo.

La adquisición de las habilidades motoras está marcada por el desarrollo del cerebro, que sigue unas fases determinadas

Durante los primeros 6 meses de vida los bebés alcanzan y cogen objetos con toda la mano. Alrededor de los 5-6 meses, además de llevarse objetos a la boca y sacudirlos (especialmente si hacen ruido, como los sonajeros), empiezan a pasárselos de una mano a otra. A partir de los 6 meses empiezan a usar cada vez más y mejor los dedos, no es casualidad que esto coincida con el comienzo de la alimentación complementaria, cuando el bebé tiene la oportunidad de empezar a alimentarse a sí mismo/a.

Un poco más adelante empiezan a aprender a soltar objetos que tenían sujetos en las manos, a golpear dos objetos entre sí, a colocarlos en un recipiente y a pasar las páginas de un libro de cuentos.

Una habilidad clave es el desarrollo de la pinza digital, que es la capacidad para agarrar un objeto pequeño entre las yemas de los dedos índice y pulgar. Esto sucede de forma bastante constante entre los 9 y los 12 meses de edad. A lo largo de los siguientes meses y años esta habilidad se perfecciona, ya que es básica para todas las actividades humanas.

Desarrollo motor
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¿Cuándo debes consultar?

Cada bebé es único y adquiere sus habilidades motoras a una edad diferente. El rango de la normalidad en el desarrollo motor es bastante amplio. Por ejemplo: la mayoría de los bebés empiezan a andar en algún momento entre los 9 y los 15 meses. Esto quiere decir que un bebé puede empezar a hacerlo 6 meses antes que otro y ambos son normales. Aunque menos frecuente, algunos bebés completamente sanos empiezan a andar entre los 15 y los 18 meses.

Otro ejemplo es el gateo: aunque la mayoría de bebés gatean en algún momento entre los 6–12 meses, algunos nunca lo hacen (reptan o se desplazan por el suelo arrastrándose sobre sus nalgas) y empiezan a andar directamente. Gatear no es un hito imprescindible en el desarrollo motor infantil y no hay que preocuparse si esto no ocurre. Es más frecuente que un bebé no gatee si sus padres u otros miembros de su familia tampoco lo hicieron.

Gatear no es un hito imprescindible en el desarrollo motor infantil y no hay que preocuparse si esto no ocurre

Los pediatras y las enfermeras pediátricas revisan el desarrollo motor del bebé en cada revisión y ellos te alertarán si hay algo que no va bien. Sin embargo, entre una revisión y otra, las señales de alarma por las que deberías consultar a tu pediatra pronto son:

  • Si a los 6 meses tu bebé todavía no alcanza objetos y los sujeta con sus manos, especialmente si ves que tiende a tener las manos cerradas;
  • Si a los 6 meses tu bebé todavía no intenta girarse de un lado a otro cuando está tumbado/a en el suelo;
  • Si a los 9 meses tu bebé no puede sujetar, soltar y mover un juguete u objeto (de tamaño y forma apropiados) de una mano a otra;
  • Si a los 9 meses tu bebé no se puede sentar solo/a, sin apoyo;
  • Si a los 12 meses tu bebé no usa las puntas de su pulgar y dedo índice para agarrar cosas (prensión en pinza);
  • Si a los 12 meses tu bebé no intenta ponerse de pie o no se mantiene de pie agarrado/a a un mueble;
  • Si a los 18 meses tu bebé no se mantiene de pie solo/a sin apoyo o no intenta dar pasos;
  • Si a los 18 meses tu bebé no puede sujetar ni garabatear con un lápiz.

Los pediatras y las enfermeras pediátricas revisan el desarrollo motor del bebé en cada revisión y ellos te alertarán si hay algo que no va bien

¿Cómo puedes ayudar a tu bebé a tener un buen desarrollo motor?

En realidad, no es necesario ayudar a un bebé sano a alcanzar uno o varios hitos motores. Él o ella lo harán de forma espontánea en cuanto su cerebro esté preparado y de la orden a los músculos. La adquisición de las habilidades motoras está marcada por el desarrollo del cerebro, que sigue unas fases determinadas. Un bebé solo empezará a mostrar una habilidad motora cuando su cerebro haya alcanzado un punto de desarrollo determinado. Este proceso no se puede, ni se debe intentar acelerar.

Lo que sí necesitan los bebés son oportunidades para poder practicar estas nuevas habilidades. Para desarrollar y ejercitar sus músculos y probar nuevos movimientos los bebés necesitan pasar tiempo en el suelo, en un espacio protegido y siempre en compañía de una persona adulta; es mejor limitar el tiempo que los bebés pasan en sillas, cochecitos y hamacas cuando ya empiezan a moverse. Es bueno que desde muy pequeños pasen unos minutos cada día boca abajo, al principio mejor sobre el pecho de un cuidador y una vez que puedan incorporar la cabeza, ya sobre el suelo. Es normal que los primeros días no quieran estar más de uno o dos minutos y nunca se los debe forzar a seguir cuando están incómodos. Con el tiempo irán aceptando tiempos más largos. Esto les servirá para fortalecer los músculos de cuello, hombros, brazos y tronco.

Para favorecer el desarrollo de la motricidad fina es importante que los bebés tengan a su alcance juguetes apropiados para su edad que puedan manipular. Las habilidades motoras finas requieren tiempo y mucha práctica.

Los bebés aprenden jugando. Cualquier actividad debe hacerse siempre en un ambiente relajado y divertido. Hay que evitar la sobreestimulación y parar si el bebé muestra signos de cansancio o estrés, o si simplemente no está disfrutando la actividad

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com

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