Si todos sus compañeros y compañeras han empezado ya a mostrar caracteres sexuales, están dando “el estirón” y cambiando la voz, y tu hijo/a aún sigue con aspecto infantil y aparentando 2-3 años menos, es normal que se sienta agobiado y ansioso y se pregunte si hay algo malo en él o en ella. Afortunadamente, en la mayoría de los casos no hay ningún problema y se trata solamente de niños o niñas que maduran o se desarrollan más tarde que el promedio.

La pubertad es un proceso que dura 3-5 años, durante los cuales el cuerpo cambia de forma dramática. En las niñas, el primer cambio suele ser la aparición de un bulto por debajo del pezón, que se llama botón mamario. En los meses siguientes los pechos empezarán a aumentar de tamaño hasta alcanzar su tamaño definitivo. Es normal que en este periodo no crezcan a la misma velocidad y haya algunas diferencias de tamaño entre un pecho y otro. Un poco después de aparecer el botón mamario empieza a aparecer el vello en el pubis, y más tarde, en las axilas y en el resto del cuerpo. Aproximadamente dos años después de aparecer el botón mamario suele venir la primera regla.
En los chicos la pubertad empieza cuando los testículos empiezan a aumentar de tamaño y el escroto, que es la bolsa donde están guardados, se vuelve más oscuro y grueso. Un poco después el pene empieza a crecer y hacerse más grueso y aparece el vello en el pubis y después en el resto del cuerpo, incluyendo la cara. La voz se hace más profunda.
Tanto en los chicos como en las chicas la forma del cuerpo cambia en respuesta a las hormonas sexuales. Además, hay un crecimiento importante en altura (“estirón”) y en peso, además de en masa ósea y muscular. El olor corporal se hace más intenso y a veces aparece acné.
La pubertad es un proceso que dura 3-5 años, durante los cuales el cuerpo cambia de forma dramática
Al mismo tiempo que ocurren estos cambios físicos hay muchos cambios mentales y emocionales. Las hormonas sexuales tienen un impacto importante en el desarrollo cerebral, que también experimenta su propio “estirón” de maduración. El razonamiento se hace más complejo y mejoran la atención y la memoria, así como la capacidad de planificación. Al mismo tiempo las emociones se viven de forma más intensa y son frecuentes los cambios de humor, la preocupación por la imagen corporal y por las relaciones sociales.
Se considera que hay un retraso en la pubertad si ésta no se ha iniciado a los 13 años en las niñas o a los 14 años en los niños. A veces ocurre que la pubertad empieza, pero luego no avanza y no se completa. Esto se llama pubertad detenida o pubertad incompleta.
Retraso constitucional del crecimiento y desarrollo
Esta es la causa más frecuente de que la pubertad empiece más tarde de lo habitual. Ocurre hasta en un 5% de la población y es más frecuente en varones.
Tiene un componente genético importante y es muy habitual que les ocurra a varios miembros de la misma familia. Además de que la pubertad empieza más tarde que en el promedio de la población, estos niños y niñas, ya desde los 3-4 años suelen ser más bajos que sus compañeros de la misma edad y esta diferencia se mantiene durante toda la infancia. Como su pubertad se inicia más tarde, también dan el “estirón” más tarde, pero en ese momento se “igualan” con los demás y alcanzan la altura definitiva que les corresponde por su genética.
A pesar de la palabra “retraso”, en realidad en esta situación no hay retraso como tal, simplemente el niño/a sigue el patrón de crecimiento determinado por su genética. Sin embargo, la incertidumbre de no saber cuándo van a ocurrir los cambios puberales puede producir angustia y es importante explicar que este proceso es normal.
Otras causas de retraso en el desarrollo de la pubertad
Para que la pubertad ocurra de forma normal es necesario un adecuado estado de nutrición. Por eso, cualquier condición que cause malnutrición puede afectar al crecimiento en altura y al inicio o a la progresión de la pubertad.
Por ejemplo, si hay un trastorno de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa, dependiendo de cuándo se produzca, puede ocurrir que la niña o el niño no inicie la pubertad, o que ésta se detenga. En las niñas es frecuente que la regla no aparezca o que lo haga de forma irregular.
Los niños y niñas que hacen ejercicio intenso de forma profesional, especialmente si deben estar muy delgados, como los que hacen gimnasia rítmica, pueden mostrar una pubertad retrasada o incompleta.
Algunas enfermedades crónicas, como la fibrosis quística, algunas enfermedades que afectan al corazón o algunos cánceres infantiles, como la leucemia, pueden afectar también al inicio y evolución de la pubertad. También la toma continuada de algunos medicamentos, como los corticoides, puede tener este mismo efecto.
Finalmente, con mucha menos frecuencia, existen malformaciones genéticas que determinan un fallo en la parte del cerebro que se encarga de producir las hormonas que van a madurar los ovarios y los testículos; o en estos órganos. Como resultado, no se producirán hormonas sexuales (estrógeno en las niñas y testosterona en los niños) y los cambios corporales no tendrán lugar. En muchos casos además habrá infertilidad.

¿Qué hacer si mi hijo/a no se desarrolla al ritmo esperado?
Aunque se puede esperar a los 13 años en las niñas y los 14 años en los niños antes de consultar, si el niño/a o sus familiares están preocupados antes de esa edad, es bueno hablar con el pediatra. Es muy posible que un examen físico y conocer los antecedentes familiares pueda servir para identificar un retraso constitucional del crecimiento y desarrollo. En estos casos, lo más importante es explicar que este es un proceso normal, que no necesita tratamiento y que lo único que hay que hacer es esperar. Es importante seguir haciendo revisiones periódicas con el pediatra y así comprobar que todo evoluciona de la forma esperada.
Es útil saber la edad de los huesos y su diferencia con la edad cronológica, pues esto nos permite estimar cuánto le queda al niño/a por crecer
Si el niño/a lo está pasando mal emocionalmente puede ser beneficioso consultar con un psicólogo infantil.En algunos casos el pediatra solicitará algunas pruebas. Un análisis de sangre puede mostrar si hay anemia o una deficiencia nutricional que se pueda corregir; y también permite ver los niveles de algunas hormonas. Una radiografía de muñeca muestra la edad ósea y es una prueba que se pide con mucha frecuencia durante la infancia. Al mirar la radiografía de la muñeca, el radiólogo puede determinar la edad MI PEDIATRA de esos huesos, su grado de desarrollo. Esta edad de los huesos no siempre coincide con la cronológica.
Es útil saber la edad de los huesos y su diferencia con la edad cronológica, pues esto nos permite estimar cuánto le queda al niño/a por crecer. Una vez que los huesos han completado su maduración ya no se crece más, sea cual sea la edad cronológica. Los niños y niñas con retraso constitucional del crecimiento y desarrollo tienen una edad ósea menor que su edad cronológica y por ello sabemos que van a dar el estirón más tarde que otros niños y niñas de su edad.
En cambio, si la edad ósea está adelantada respecto a la cronológica, como pasa en algunas enfermedades y condiciones genéticas, significa que el crecimiento se puede detener pronto, y puede ser necesario iniciar un tratamiento médico para intentar modificar esto. En estos casos, así como si hay dudas de si existe un problema del desarrollo que esté causando el retraso en la pubertad, el pediatra enviará a ese niño/a a la consulta del endocrinólogo pediátrico.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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