Entre los 2-3 años de edad la mayoría de los niños y niñas aprenden a controlar sus esfínteres. Este es un proceso natural, como aprender a hablar o caminar, en el que es importante acompañar con cariño y respeto, enseñando con el ejemplo, pues esto puede prevenir muchos casos de incontinencia urinaria en años posteriores.

Alrededor de los 3 años 9 de cada 10 niños/as controlan bien el esfínter urinario durante el día, aunque todavía son normales los “accidentes”, sobre todo cuando están muy concentrados en el juego, o nerviosos. Normalmente se tarda más en controlar el esfínter durante la noche. Como normal general se considera que a los 5 años un niño o niña sanos ya debe controlar sus esfínteres la mayoría del tiempo.
¿Qué es la incontinencia urinaria infantil?
La incontinencia urinaria es el escape de orina involuntario después de los 5 años de edad. Aunque algún escape ocasional puede ser normal y no tiene repercusiones, si ocurren de forma habitual pueden dar lugar a estrés, tensiones y malestar en la familia e impedir que la niña o el niño participen plenamente en actividades sociales. Por ello, no hay que ocultar este problema, sino acudir al pediatra lo antes posible, porque hay solución.
Hablamos de incontinencia primaria cuando el niño/a ya ha cumplido 5 años y nunca ha controlado esfínteres; y de incontinencia secundaria cuando aprendió a controlar y se mantuvo “seco/a” al menos 6 meses, y luego reapareció la incontinencia. La incontinencia puede ocurrir durante el día (incontinencia diurna) o por la noche, durante el sueño, en este caso se llama enuresis.
Incontinencia urinaria diurna
En niños y niñas sanos la causa más frecuente de las pérdidas de orina durante el día son los malos hábitos. El estrés, el estreñimiento, y con menos frecuencia, una infección urinaria, también pueden jugar un papel. Cuando hay estreñimiento, el colon está lleno con heces duras que pueden hacer presión sobre la vejiga. Esto causa urgencia para orinar en cuanto la vejiga se llena un poquito. Además, el estreñimiento favorece las infecciones urinarias. Desgraciadamente, el estreñimiento cada vez es más frecuente en la infancia debido a dietas deficientes en fibra y a falta de ejercicio.
Regañar, castigar o ridiculizar solo sirven para empeorar la enuresis y son formas de maltrato
Adquirir buenos hábitos urinarios (hacer pis a intervalos regulares, vaciar la vejiga completamente cada vez, no beber zumos procesados de frutas ni bebidas con cafeína, ya que irritan la vejiga) es la mejor forma de tratar estos escapes en la mayoría de los casos. Hay que buscar soluciones si el niño/a refiere que no quiere orinar en lavabos públicos o en el colegio, pues esto es una causa frecuente de incontinencia por rebosamiento. No beber agua no debe ser la manera de controlar esta situación, ya que esto puede causar otros problemas. Si la incontinencia no se soluciona con estas medidas, hay que consultar con el pediatra.
Enuresis
Cuando un niño o niña, cumplidos ya los 5 años, sigue haciéndose pis mientras duerme de forma habitual hablamos de incontinencia nocturna o enuresis. Es un problema bastante frecuente del que se habla poco. Entre los 5 y los 7 años puede afectar a uno de cada cinco niños/as, y a los 7-9 años, a uno de cada diez. Es 2-3 veces más frecuente en varones. Aunque con el tiempo muchos casos se acaban solucionando, esto no es siempre así y de hecho la enuresis todavía afecta a algunos adolescentes (1-3%). Además, esperar a que se solucione solo prolonga innecesariamente el sufrimiento del pequeño que lo padece y puede impedirle pasar la noche en casa de amigos, o asistir a campamentos de verano. La enuresis no tratada causa vergüenza, ansiedad y baja autoestima.
La enuresis primaria es más frecuente que la secundaria y en muchos casos es debida a un proceso madurativo más lento de lo normal y tiene un componente genético; por eso ocurre con más frecuencia en algunas familias. La enuresis secundaria (empezar a mojar la cama después de un periodo sin hacerlo) puede deberse a alguna enfermedad o alteración de la vejiga o los riñones y esto hay que investigarlo siempre.

¿Cómo se trata la enuresis?
La incontinencia urinaria nocturna se puede tratar con éxito. Antes que nada, el pediatra debe descartar que no haya ninguna enfermedad (aparte del estreñimiento, que es desgraciadamente muy común, y que hay que corregir) que esté causando el problema; casi nunca la hay, pero hay que asegurarse.
En segundo lugar, hay que investigar y asegurarse de que no hay nada que esté produciendo estrés en la vida del niño/a. Recuerda que los niños y niñas no expresan el estrés y la ansiedad como las personas adultas y que precisamente uno de los síntomas de estrés, incluso depresión, en la infancia, es la aparición de enuresis tras un periodo de control completo de esfínteres. Si hay algo así hay que resolverlo antes de iniciar otras medidas.
Regañar, castigar o ridiculizar solo sirven para empeorar la enuresis y son formas de maltrato. Los niños y niñas no mojan la cama porque quieren ni están tratando de llamar la atención; esto no es un problema de comportamiento. Ellos son los primeros que sufren y deben ser ayudados y tratados con afecto y respeto.
Lo más efectivo son los sistemas de alarma, que avisan en cuanto detectan las primeras gotas de orina y despiertan al niño/a. Para que funcionen, deben usarse correctamente y durante un tiempo, no dan resultado en 2-3 días, sino en varias semanas. Las alarmas usadas todas las noches entrenan al cerebro para que relacione la sensación de que la vejiga está llena y la necesidad de orinar con despertarse.
La incontinencia, ya sea diurna o nocturna, o incluso ambas, tiene solución y no hay que esperar a que se solucione sola
Hay varios medicamentos que pueden ayudar temporalmente, reduciendo la cantidad de orina que produce el riñón cuando se toman por la noche, pero tienen efectos secundarios y hay que usarlos con precaución. Siempre deben estar prescritos y supervisados por el pediatra.
Además del tratamiento como tal, debemos tomar algunas medidas sencillas que pueden ayudar a acelerar la resolución del problema:
- Cenar pronto y limitar beber líquidos en las horas antes de ir a dormir (por supuesto excepto en casos en que haga mucho calor u otras circunstancias similares). Además, es esencial asegurarse que tu hija/o bebe suficiente a lo largo del día.
- Los alimentos y bebidas con cafeína no deben formar parte de la dieta infantil por muchos motivos, y uno de ellos es que la cafeína tiene efectos diuréticos.
- Orinar antes de ir a dormir.
En resumen
El control de esfínteres es un aprendizaje que lleva un tiempo y que se da solo cuando el niño o la niña están maduros para ello. Acompañarlos bien durante este proceso es una de las mejores formas de prevenir futuras incontinencias. Enseñar, adquirir y mantener buenos hábitos urinarios es esencial para prevenir y tratar muchos casos de incontinencia.
La incontinencia, diurna o nocturna, o ambas, tiene solución y no hay que esperar a que se solucione sola. El pediatra es la persona más indicada para evaluar la situación, dar los consejos que sean necesarios y poner tratamiento o derivar a un especialista cuando sea oportuno. Los niños y niñas que sufren incontinencia lo pasan mal y no hacen esto porque quieren. Hay que tratar este asunto como un problema médico más e impedir que cause daños emocionales.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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