Los humanos nos comunicamos y expresamos fundamentalmente a través del lenguaje, tanto el verbal, como el escrito y el lenguaje a través de gestos faciales y corporales. Los bebés humanos se comunican desde el momento en el que nacen, aunque todavía no sepan hablar. El normal desarrollo del lenguaje en la infancia es esencial para el desarrollo de la inteligencia, de las emociones y de las capacidades sociales. Y, sin embargo, los retrasos del lenguaje son relativamente frecuentes, pueden afectar a un 10-15% de los niños y niñas de entre 18 y 36 meses.

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¿Cómo se desarrolla el lenguaje en los bebés?

La herramienta más importante para comunicarse que tienen los bebés en los primeros meses de vida es el llanto. Aunque desde fuera todos los llantos parezcan iguales, la mayoría de madres y padres aprenden pronto a distinguir los diferentes mensajes que el llanto de su bebé transmite y descubren que este lenguaje puede ser muy expresivo. Solo hay que escucharlo con curiosidad y atención.

Además de llorar, los bebés empiezan a emitir otros sonidos muy pronto: gruñidos, gritos, gorgoritos, risas, balbuceos… aunque muchos bebés emiten estos sonidos cuando están solos, en general se vuelven mucho más sonoros y expresivos cuando están interaccionando con alguien. Pero además de estos sonidos tempranos, el bebé usa muchas expresiones faciales, así como movimientos de brazos y piernas para expresar sus emociones y comunicar sus necesidades.

A partir de los 6-7 meses los bebés empiezan a imitar sonidos más conscientemente. De aquí al final del primer año de vida los bebés empiezan a decir varias sílabas juntando ya una consonante y una vocal. También empezarán a hacer los primeros gestos. Y entenderán muchas cosas, como las expresiones faciales de sus familiares, los tonos de voz, su propio nombre y el significado del No. Muchos bebés dicen su primera palabra alrededor de su primer cumpleaños.

El normal desarrollo del lenguaje en la infancia es esencial para el desarrollo de la inteligencia, de las emociones y de las capacidades sociales

Durante el segundo año el lenguaje se desarrolla con rapidez, aunque al principio no nos parezca tan obvio. Las niñas y niños de 12-18 meses entienden mucho más de lo que creemos, son capaces de seguir instrucciones verbales, intentan imitar palabras, usan muchos gestos y aprenden a decir No. Al llegar a los 18 meses muchos niños y niñas ya usan 5-10 palabras sencillas. A partir de los 18 meses, a veces antes, verás que, si les enseñas, les encantará jugar a imitar los sonidos de los diferentes animales; este juego es excelente para ejercitar las cuerdas vocales y practicar sonidos más complejos. Antes de cumplir dos años muchos niños y niñas ya pueden pedir cosas cotidianas por su nombre, y empezarán a juntar dos palabras. ¡Además del No, otra palabra favorita a esta edad es: ¡Mío!

El lenguaje se va haciendo más complejo a lo largo del tercer año: las frases cada vez van siendo más largas, la niña o el niño va usando cada vez más adjetivos y pronombres, empiezan a hacer preguntas y a usar plurales, y la pronunciación es cada vez más clara, de forma que ya no solo los familiares, también los extraños los entienden más y mejor.

Este proceso está bien estudiado y sabemos que se produce en un cierto orden y en unos tiempos determinados. Aunque puede haber variabilidad entre unos niños y otros, si a determinados momentos una niña o un niño no está comunicándose como esperaríamos para su edad, decimos que presenta un retraso del lenguaje.

¿Por qué se puede retrasar el lenguaje?

Hay dos grupos principales de retraso del lenguaje: en el primero, el retraso del lenguaje es un síntoma más de un trastorno más amplio, por ejemplo, un retraso psicomotor global, un trastorno del espectro autista o una lesión o malformación en el cerebro.

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En el segundo grupo, no hay ninguna lesión ni ningún otro problema asociado, y el niño o la niña tienen un nivel de inteligencia normal, pero van adquiriendo las diferentes habilidades lingüísticas más tarde que lo que se considera estándar. Estos casos son afortunadamente más frecuentes que los del primer grupo.

Estos retrasos del lenguaje sin causa aparente muchas veces ocurren en la misma familia, por lo que se cree que puede haber algún factor genético predisponente. Otros factores que pueden jugar un papel son: el sexo masculino (los niños tienen retraso del lenguaje con más frecuencia que las niñas), el ambiente familiar (en las familias donde se habla y se lee mucho los niños desarrollan el lenguaje antes), el uso de pantallas de cualquier tipo, que dificulta el desarrollo del lenguaje, (y cuanto antes se exponen los niños y niñas a ellas, peor); y la falta de contacto social.

Cómo actuar si se sospecha un retraso del lenguaje

Si sospechas que el lenguaje de tu hija o hijo no progresa al ritmo que debería, pide cita con tu pediatra. En todas las revisiones pediátricas se evalúa el desarrollo de los bebés y niños pequeños, así que generalmente cuando hay un retraso este suele ser detectado en estas revisiones. Pero si por cualquier motivo no es así o estás entre dos revisiones, no esperes y consulta. Si tu pediatra corrobora que puede haber un retraso derivará al niño/a a un centro de atención temprana para una evaluación especializada. En esta evaluación pueden participar psicólogos, neurólogos, logopedas y otros profesionales. Además, se revisará la audición para comprobar que una pérdida auditiva, aunque sea pequeña, no está interfiriendo con el desarrollo del habla.

Si se confirma el retraso, el centro de atención temprana programará una serie de sesiones de terapia para recuperar el retraso en lo posible. Además de las sesiones que se hagan en el centro, la estimulación en casa es fundamental y los terapeutas os darán consejos y actividades para hacer todas las semanas. Cuanto antes se detecte y se intervenga en un caso de retraso del lenguaje, más posibilidades hay de recuperación completa y de prevenir problemas de lecto-escritura más adelante.

Antes de cumplir dos años muchos niños y niñas ya pueden pedir cosas cotidianas por su nombre, y empezarán a juntar dos palabras

Fomenta el desarrollo del lenguaje de tus hijos desde el primer día

Puedes hacer mucho en el día a día para que tus hijos e hijas aprendan a comunicarse pronto y eficazmente. Los bebés y niños pequeños necesitan que les prestemos atención, que escuchemos lo que nos dicen, incluso aunque al principio solo sean los balbuceos típicos de los primeros meses; y que respondamos a ello. Si el bebé percibe que sus intentos de comunicarse dan resultado, esto le animará a practicar más.

Desde antes de cumplir un año podemos empezar a leer cuentos ilustrados con nuestro bebé, al principio basta unos minutos cada día. Leer en voz alta es una de las actividades que más ayuda a desarrolla el lenguaje. La música y cantar canciones infantiles con ellos, también. Aunque alguna vez nos podemos ayudar de un vídeo para aprender y practicar alguna canción, recuerda que las pantallas no ayudan, sino que entorpecen el desarrollo del lenguaje. Es mejor una canción «mal cantada» por ti, que tener al bebé escuchando canciones «perfectas» en Youtube.

Cuando empiezan a hacer gestos y a decir palabras hay que participar activamente en esta conversación, repitiendo y ampliando las frases que ellos dicen para darles más ejemplos, acompañando sus gestos con palabras, mostrándoles los nombres de los juguetes, de los alimentos, de los colores… describiendo las actividades que estamos haciendo.

No corrijas ni regañes a un niño/a por decir una palabra mal. Esto solo hace que se avergüencen y cohíban. Es mejor repetir lo que han dicho, pero correctamente, sin darle más importancia. Este ambiente rico en estímulos diarios conseguirá que tus hijos hablen bien y además disfruten haciéndolo.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com

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