Una de las mayores preocupaciones de los padres en los primeros meses de vida del bebé es saber si está comiendo lo suficiente y si su crecimiento es adecuado. “¿Está ganando peso bien?”, “¿Tengo suficiente leche?”, “¿Debo complementar con fórmula?” son preguntas frecuentes, especialmente durante la lactancia materna.

Durante los primeros días de vida, es habitual que el recién nacido pierda alrededor de un 5% de su peso al nacer. Esta pérdida fisiológica se debe a la eliminación de agua y otros líquidos. Generalmente los bebés pierden más peso al segundo y tercer día de vida, y luego empiezan a ganar. Normalmente un bebé sano vuelve a pesar lo mismo que al nacer cuando ha cumplido 10 días.
Algunos bebés pierden un poco más y tardan un poco más en empezar a ganar. La pérdida inicial no debe nunca ser mayor del 10% del peso del nacimiento y si el bebé se acerca a estas cifras debe ser evaluado por su pediatra sin demora.
Una vez que el bebé ha recuperado el peso perdido, empezará a ganar de forma progresiva y ya no debe perder más. De manera general, la ganancia de peso por semana es:
- De 0 a 3 meses: entre 150 y 200 gramos.
- De 3 a 6 meses: entre 100 y 150 gramos.
- De 6 a 12 meses: alrededor de 75-80 gramos.
Sin embargo, estas cifras son solo una orientación. No gana lo mismo un bebé que nació con 3,8 kg que uno que pesó 2,9 kg al nacer. Por ello es importante evaluar el crecimiento de cada bebé de forma individualizada y observar si el bebé sigue o no su propio percentil en la gráfica de crecimiento adecuada para su sexo y población de referencia.
Normalmente, un bebé sano vuelve a pesar lo mismo que al nacer cuando ha cumplido 10 días.
¿Cómo saber si está comiendo suficiente?
En bebés alimentados al pecho, como no podemos medir cuánta cantidad de leche toma el bebé cada día, muchos padres se preocupan porque no esté “tomando suficiente”. Pero hay que entender que las necesidades de leche varían de día en día e incluso entre toma y toma. Además, la composición de la leche materna también varía ligeramente a lo largo de las tomas, algunas veces proporciona más calorías que otras en el mismo volumen, porque se está continuamente adaptando a las necesidades del bebé.
Por todo esto, no importa mucho saber la cantidad de leche que toma el bebé; tenemos que mirar otros signos indirectos. Para estar seguros de que toma suficiente leche para él o ella en concreto, necesitamos comprobar que el bebé:
- Moja al menos 5-6 pañales al día con orina clara.
- Hace deposiciones blandas (las de la lactancia materna son amarillo-mostaza, grumosas o semilíquidas).
- Está activo, despierto y alerta (o dormido tranquilamente) en los periodos entre tomas.
- Tiene una curva de peso ascendente, en su propio percentil. No todos los bebés deben estar en el percentil 50; ni estar en el percentil 90 es mejor que estar en el 10. Ambos son normales y cada bebé debe crecer de acuerdo a su potencial genético.
- Las tomas son eficaces: el bebé succiona activamente, se le ve satisfecho al terminar y se relaja.
Por el contrario, un bebé que moja pocos pañales, que está irritable entre tomas, o apático, o muestra signos de hambre, y que no está ganando peso al mismo ritmo que antes, o que está por debajo de su percentil, nos indica que no está comiendo lo suficiente, y esto requiere consultar con el pediatra cuanto antes para hacer una valoración completa. Además del pediatra, una consultora de lactancia certificada puede evaluar y corregir si es necesario la técnica de agarre y otros factores que podrían estar afectando el suministro de leche al bebé.
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Autora: Dra. Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra
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