La farmacia es uno de los centros sanitarios más accesibles para los ciudadanos. Muchos farmacéuticos conocen bien a sus usuarios y a sus familias después de décadas de interacción constante con ellos. Para muchas personas, preguntar y resolver dudas de salud con el farmacéutico puede ser más rápido y resolutivo que esperar días a obtener una cita con el médico.

En la mayoría de las farmacias, las dudas sobre alimentación infantil son probablemente de las más frecuentes. Desde el inicio de la lactancia hasta la adolescencia, muchas familias acuden al mostrador de farmacia en busca de orientación cuando algo en la alimentación de sus hijos les preocupa o desconcierta.
En este contexto, el farmacéutico puede desempeñar un papel muy valioso como primer punto de contacto para consultas sobre nutrición pediátrica, y puede ofrecer consejos claros, actualizados y adaptados a cada situación. No se trata de sustituir a otros profesionales sanitarios, sino de aprovechar la cercanía natural que ofrece la farmacia para resolver dudas de salud, hacer educación sanitaria, detectar señales de alerta y, cuando sea necesario, derivar al pediatra o al dietista-nutricionista.
Para ello es esencial la formación continuada del farmacéutico en nutrición pediátrica, tanto desde el punto de vista técnico-científico como comunicativo.
Suplementos: cuándo, cómo y para quién
Una de las áreas donde el consejo farmacéutico puede aportar más valor es en el uso adecuado de suplementos nutricionales. La oferta de suplementos para la infancia no deja de crecer, pero no todos están indicados para todas las etapas, ni todos los niños y niñas los necesitan. La Asociación Española de Pediatría recomienda la suplementación con vitamina D durante el primer año de vida para todos los bebés alimentados con leche materna o que tomen menos de 500 ml al día de fórmula. Otros suplementos, como el hierro, los ácidos grasos omega-3, los multivitamínicos o los probióticos, pueden ser apropiados en ciertos momentos, pero hay que usarlos bien. El farmacéutico puede ofrecer información rigurosa, evitar usos innecesarios y asegurar que el suplemento se tome de la forma y en la dosis más segura.
Preparados alimenticios infantiles
Otra área habitual de consulta son los productos de alimentación infantil comercializados como saludables: leches de crecimiento, barritas y papillas de cereales, batidos energéticos… Muchas veces el etiquetado confunde más de lo que aclara. El farmacéutico puede ayudar a interpretar la información nutricional, explicar el grado de procesamiento de los alimentos y asesorar a las familias para que tomen una decisión informada y con criterio.
El farmacéutico puede desempeñar un papel muy valioso como primer punto de contacto para consultas sobre nutrición pediátrica
Problemas frecuentes de alimentación
También es frecuente recibir consultas sobre niños y niñas que “no comen bien”, que comen muy poco o que muestran una fuerte selectividad alimentaria. El farmacéutico puede ayudar escuchando y distinguiendo entre situaciones evolutivas normales y situaciones que deberían ser evaluadas por el pediatra, y aconsejando acudir al pediatra en estos últimos casos. El farmacéutico puede tranquilizar a las familias de los niños y niñas que están sanos y creciendo bien, aunque sean “malos comedores” e informarlos con claridad sobre el valor real de los “estimulantes del apetito” y otros suplementos similares.
Educación alimentaria desde la farmacia
Más allá de la resolución de dudas puntuales, la farmacia puede convertirse también en un espacio de promoción de hábitos saludables, especialmente en alimentación infantil. Recomendaciones sencillas como beber agua en lugar de refrescos, priorizar frutas enteras frente a zumos o evitar el exceso de ultraprocesados, bollería, embutidos y productos salados y azucarados, pueden tener un gran impacto si se transmiten con claridad y se repiten a lo largo de las visitas. Además, el farmacéutico puede ofrecer sugerencias de desayunos y meriendas saludables que se adapten bien a cada familia.
En este sentido, resulta fundamental colaborar con pediatras, dietistas-nutricionistas y otros profesionales sanitarios, con el fin de que las familias reciban mensajes coherentes y no contradictorios.
La alimentación infantil es un terreno sensible, lleno de mitos y mensajes contradictorios y muchas veces no avalados por la ciencia. Un farmacéutico con conocimientos actualizados en nutrición infantil puede aportar sentido común y calma, puede ayudar a las familias a tomar decisiones apropiadas y a mejorar sus hábitos de salud y los de sus hijos y e hijas.
Autora: Dra. Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.
Publicado en el Especial Profesional INFARMA 2026 de El Botiquín Natural.
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