El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano. Se calcula que constituye aproximadamente el 30% de las proteínas de nuestro organismo. Está presente en una gran multitud de tejidos, especialmente en la piel, los tendones y cartílagos, y lleva a cabo funciones de vital importancia, como sostener, proteger y estructurar nuestros órganos, tejidos, huesos y articulaciones, además de aportar elasticidad a la piel. Por todo ello, es una proteína esencial y que hay que cuidar, puesto que con la edad, la producción de colágeno disminuye.

Distintos tipos y funciones
A pesar de referirnos al colágeno como una sola proteína, se han identificado casi una treintena de tipos diferentes. El más abundante en nuestro organismo es el de tipo I, que está presente en la piel (concretamente, en la dermis), los tendones, los huesos y los órganos. Es responsable de la elasticidad de la piel y la resistencia de los tendones y ligamentos.
Resaltan también el colágeno de tipo II, que se encuentra principalmente en los cartílagos, y el de tipo III, que forma parte de los vasos sanguíneos, los tejidos musculares y las paredes de órganos como el intestino o el útero, además de la piel.
Destacan el colágeno de tipo V, presente en la piel, los huesos y el tejido que rodea la mayoría de los órganos, así como el colágeno de tipo X, distinguido por su forma de red y su función clave en las articulaciones.
Mantener unos niveles de colágeno adecuados es importante para preservar nuestra salud y el bienestar general
Producción y pérdida de colágeno
Nuestro organismo renueva el colágeno de manera natural. No obstante, con el paso de los años, aproximadamente a partir de los 25 años, nuestro cuerpo ralentiza la producción. Es decir, con el tiempo producimos menos cantidad de colágeno o este es de calidad inferior.
Asimismo, la práctica diaria de ejercicio físico intenso, las carencias nutricionales, las situaciones de estrés crónico, determinadas enfermedades o la menopausia en el caso de las mujeres, son otros factores que pueden alterar la producción de esta proteína.
¿Y cómo se traduce esta pérdida de colágeno?
A rasgos generales, conlleva la aparición de dolor e inflamación en las articulaciones, un aumento de la fragilidad ósea, que la piel se vuelva poco tersa o con poca elasticidad, o que nuestras uñas y pelo se vuelvan cada vez más quebradizos, entre otros efectos.
Nuestro organismo renueva el colágeno de manera natural. No obstante, con el paso de los años, aproximadamente a partir de los 25 años, nuestro cuerpo ralentiza la producción
¿Qué podemos hacer para ayudar a mantenerlo?
Mantener unos niveles de colágeno adecuados es importante para preservar nuestra salud y el bienestar general. Para ello, la adopción de hábitos de vida saludables, es una de las estrategias principales.
Llevar una alimentación nutricionalmente completa, saludable y equilibrada, así como mantener una correcta hidratación, es fundamental. Asimismo, podemos apoyarnos en la suplementación, siempre con el consejo profesional de un especialista.
La variedad de verduras de hoja verde, frutos cítricos, frutos rojos, legumbres, cereales integrales y frutos secos, pueden ayudar a promover la síntesis del colágeno. Asimismo, existen nutrientes clave que cooperan para producir esta proteína. Entre ellos, la vitamina C, el hierro o el magnesio.
Está comprobado que el sedentarismo es uno de los factores responsables de la pérdida de masa ósea y debilidad muscular. En este sentido, realizar ejercicio físico moderado de manera regular destaca por su impacto positivo en nuestra salud.
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¡Energía y bienestar natural!
Autora: Ariadna Coma, Periodista.
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