Sabemos que el clima afecta a nuestra salud, lo vemos y lo notamos cada vez más con el cambio climático y las temperaturas extremas que parece que alcanzaremos en la época estival. En las últimas décadas en Europa la temperatura media ha aumentado 2,6ºC. El calor nos puede afectar de muchas formas, provocando una serie de reacciones que van desde los cambios de humor y de ánimo, hasta un aumento de irritabilidad, apatía y debilidad a la falta de sueño y energía. También puede provocar deshidratación y los conocidos y peligrosos «golpes de calor» (que no trataremos en este artículo).

Hay personas a las que el calor les afecta más que a otras, como es el caso de los deportistas, los ancianos, los pacientes con enfermedades crónicas, los que toman determinada medicación, los niños, y los que deben trabajar con temperaturas elevadas en su entorno. Poco podemos hacer para mejorar las temperaturas que nos rodean, pero sí unos pequeños consejos nos pueden ayudar a sobrellevar mejor el calor.
¿Cómo enfriar el cuerpo cuando hace calor?
Si beber agua regularmente siempre es muy importante, aún lo es más en momentos de calor extremo. No esperar a tener sed para beber. Ducharse con agua fresca para bajar la temperatura corporal, no helada, para que el cuerpo se enfríe de manera gradual y no de golpe. Así mismo, introducir las manos y los pies en agua fría proporciona un rápido alivio en momentos de calor. Aplicar «frio» en forma de compresas, bolsas de agua, o toallas en nuca y cuello y detrás de las rodillas, es una opción sencilla y útil para combatir el calor y proporcionar frescor ya que la temperatura del flujo y circulación sanguínea disminuye. Los abanicos son útiles en caso de no contar con aire acondicionado.
¿Qué sucede con el ejercicio físico?
Si la temperatura y la humedad son elevadas, reducir la actividad física en la medida de lo posible y en cualquier caso evitar hacerlo en las horas de mayor calor. Beber agua y/o soluciones isotónicas, especialmente antes, durante y después del ejercicio físico. Protegerse del sol adecuadamente, con gorros, gafas y protección solar (repetir las aplicaciones frecuentemente), para evitar las quemaduras, ya que las zonas de piel con quemaduras solares no tienen capacidad para enfriarse a sí mismas.
Introducir las manos y los pies en agua fría proporciona un rápido alivio en momentos de calor
Es bueno sudar, es un mecanismo natural de defensa para regular la temperatura corporal. La evaporación de la sudoración elimina el calor a través de la piel. Pero transpirar mucho puede llevar a la deshidratación, por lo que es necesario beber agua de manera regular y en caso necesario soluciones electrolíticas para mantener el equilibrio hídrico del cuerpo (una buena bebida es el agua de coco). Recordar que el cuerpo puede llegar a perder entre 2 y 3 litros de líquido cada hora debido a la sudoración. Esta pérdida de líquidos y electrólitos puede dar lugar a calambres por calor, contracciones musculares lentas y dolorosas, que pueden afectar a las piernas, los hombros o el abdomen y que empeoran a medida que progresan las pérdidas de líquidos y electrólitos.
¿Cómo mantener la casa fresca (sin aire acondicionado)?
Ventilar a primera hora de la mañana, cuando las temperaturas son más bajas. Abrir en la zona más fresca y cerrar en la zona más caliente. Cuando la temperatura empieza a subir, es el momento de cerrar ventanas, bajar persianas y tener las cortinas cerradas. Así conseguimos aislar la vivienda y evitar que el calor acceda de forma rápida y directa. Al atardecer, volvemos a abrir para refrescar la vivienda. Aprovechar las corrientes de aire, de esta forma el aire fresco circulará por toda la vivienda. Si es posible, mojar las cortinas con agua fría para aprovechar mejor el aire fresco que pasa por ellas.
Es bueno sudar, es un mecanismo natural de defensa para regular la temperatura corporal, pero transpirar mucho puede llevar a la deshidratación
Situar macetas con plantas en ventanas y fachada, consigue que el sol no pegue directamente en las paredes y que las plantas absorban parte del calor. También las plantas en el interior absorben calor. No tener muchas luces encendidas y utilizar bombillas de bajo consumo, además de ser más rentables económicamente, también emiten menos calor. Usar la campana extractora al cocinar porque a la vez que los olores se expulsa también el calor acumulado en los fogones.
Los ventiladores pueden ser útiles para refrescar habitaciones. Si los ponemos delante de un recipiente con hielo y sal gruesa, el aire que generarán será más fresco. Otro de los trucos que se utilizaban en las casas de los pueblos es humedecer el suelo, fregarlo con agua fría que al evaporarse refresca el ambiente. Usar sábanas de algodón o lino, acumulan menos calor que las sintéticas.

¿Cómo influye la vestimenta?
Para evitar el calor y combatirlo es necesario escoger ropa ligera, holgada y cómoda. Se suelen recomendar colores claros, pero que sea clara u oscura dependerá de las condiciones climatológicas. En caso de que exista viento junto con calor seco, lo más apropiado sería usar ropa negra holgada que permita la recirculación del aire. El viento, por convección, se lleva el calor que absorbe la ropa negra, por esa razón los beduinos cruzaban el desierto con ropa negra. No obstante, si las condiciones son calor húmedo sin viento, la opción preferente serán las prendas blancas, que reflejan la luz solar. Mejor las telas transpirables, como algodón, lino o bambú, que permiten una mayor circulación de aire por ser más porosas y ligeras que las sintéticas. También es refrescante mojar la ropa, que al evaporarse el agua extrae el calor del cuerpo. Usar sombreros de ala ancha y gafas de sol.
Los ventiladores pueden ser útiles para refrescar habitaciones. Si los ponemos delante de un recipiente con hielo y sal gruesa, el aire que generarán será más fresco
¿Qué alimentos pueden ayudar a mantener la temperatura del cuerpo?
Consumir alimentos frescos, ricos en vitaminas y minerales ayudará a combatir el calor, mantenerse hidratado y, además, gozar de buena salud. Los mejores alimentos a elegir en días calurosos son aquellos que contengan un porcentaje alto de agua, como las verduras y las frutas. Entre estos se encuentran: peras, melón, sandía, brócoli, apio, pepino, pimientos, lechuga, tomates, manzanas. Los gazpachos, las ensaladas o las pastas y legumbres frías pueden ser comidas muy adecuadas para aliviar el calor. Consumir abundantes líquidos, limitando el alcohol y la cafeína ya que favorecen la deshidratación.
No hacer comidas copiosas o pesadas, las digestiones son más lentas, el cuerpo trabaja más y genera más calor. Es preferible cantidades pequeñas, pero más frecuentes. Evitar las cocciones lentas, guisos, estofados, etc., recurrir más a elaboraciones sencillas, crudos, o cocciones rápidas, vapor, hervidos, planchas, etc.
Es refrescante mojar la ropa, que al evaporarse el agua extrae el calor del cuerpo
Algunas hierbas, como la menta o la hierbabuena, dan la sensación de frescor inmediato, de manera que es una buena idea añadirlas a batidos, infusiones frias y otros platos como las ensaladas de verano incluidas las de legumbres.
¿Qué suplementos pueden contribuir a aliviar el calor?
Además del calor, las altas temperaturas suelen acompañarse de fatiga y astenia, para aliviarlas contamos con varios suplementos que pueden ayudar a mitigar estos efectos. Los suplementos que parecen influir en la regulación del calor y de la fatiga son: magnesio, omega-3, potasio, vitaminas C y B, B2, B6 y B12 y ginseng, al que se atribuyen propiedades tónicas y reconstituyentes. Así como, el triptófano y la melatonina que además permiten dormir mejor.
Consulta a tu farmacéutico/a está muy cerca de ti. *La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no pretende sustituir el consejo médico. Ante cualquier duda, consulte con un profesional de la salud.
Autora: Dra. Marta Castells, Farmacéutica
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