Tras el final del verano, el cabello pasará a exponerse al viento frío otoñal favoreciendo la deshidratación y el encrespamiento. Además, conforme avance la estación, muchas personas adolecerán de una mayor pérdida de cabellos: la conocida “alopecia otoñal”.
Este fenómeno fisiológico, denominado científicamente como efluvio telógeno estacional, se corresponde con cambios en el ciclo de crecimiento del folículo piloso, no implica una pérdida permanente ni una alteración irreversible, pero es inquietante para muchas personas.
La explicación más respaldada es multifactorial: por un lado, la disminución lumínica otoñal reduce la radiación UV y la producción de sustancias pro-estimulantes del crecimiento del cabello, fomentando la entrada de más folículos en fase de reposo (fase telógena); por otro, el estrés oxidativo acumulado de las agresiones del verano sobre el cuero cabelludo y los cambios en el biorritmo hormonal aumentarán temporalmente el número de cabellos que se desprenden.
No siempre puede evitarse: forma parte del ciclo fisiológico del cabello. En la mayoría de personas comienza en septiembre u octubre, dura uno o dos meses y el crecimiento normal se recupera de forma espontánea sin problemas. Sin embargo, pueden adoptarse medidas para favorecer un entorno óptimo del folículo piloso: una alimentación equilibrada (proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B), equilibrio de factores de estrés y rutinas con productos que ayudan al buen estado del cuero cabelludo.
Pueden adoptarse medidas para favorecer un entorno óptimo del folículo piloso
En el ámbito cosmético, aunque todavía sin estudios específicos para la “alopecia estacional”, podemos entrever esperanzas en los estudios que evaluaron la eficacia de la aplicación tópica de aceites esenciales.
Por ejemplo, un estudio clínico con humanos afectados de alopecia androgenética, que aplicó una loción de romero tipo cineol con resultados satisfactorios.
En otro ensayo aleatorizado, en alopecia areata, una loción de aceite de jojoba y semilla de uva con aceites esenciales de tomillo, lavanda, romero y cedro, aplicada en masaje nocturno diario, benefició al 44 % de los voluntarios frente al 15 % del grupo de control.
Estas referencias apoyan la plausibilidad de la combinación de aceites esenciales en productos cosméticos que favorezcan un entorno saludable para el crecimiento capilar.
*Si la caída parece excesiva, consulta a un profesional para descartar otras causas.
Autora: Beatriz Lavado, Especialista en Cosmética Natural.
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