Estamos ya en tiempo de preparar nuestras defensas para afrontar los resfriados y gripes que con el cambio de estación acechan. Tener el organismo fuerte es la mejor estrategia para evitarlos. Y para gozar de un sistema inmunológico fuerte lo más sensato es llevar una vida sana, con lo que ello significa: alimentarse bien, con alimentos limpios, naturales, poco procesados, ecológicos preferentemente, descansar y dormir lo necesario, siguiendo unas rutinas horarias que benefician el sueño, y dejar el sofá para pequeños espacios de tiempo, priorizando el ejercicio moderado, al aire libre, siempre que sea posible.

El control del estrés es importante también, tanto en niños como en adultos, ya que las largas horas en el trabajo, pero también en la escuela, muchas veces con el tiempo de almuerzo incluido, no nos permiten el espacio/tiempo para relajarnos que desearíamos.
Extractos vegetales y aceites esenciales
Los extractos vegetales de algunas plantas y los aceites esenciales son de gran valor terapéutico por su acción balsámica, calmante y antiséptica, y nos pueden ayudar en la prevención y tratamiento de los resfriados y estados gripales, ya sea en infusión, difusión, o como ingrediente de complementos o jarabes. Entre las plantas más efectivas destacan el tomillo, la amapola, el gordolobo y el llantén.
El tomillo es una hierba aromática que nos aporta muchos beneficios. Su acción antiséptica, antiinflamatoria, expectorante y digestiva, la hacen imprescindible en la prevención y cura natural de muchas condiciones. También es de gran valor en la cocina.
Los efectos calmantes y sedantes de la amapola, además de ser rica en minerales y vitaminas, la convierten en un aliado de primera para superar problemas respiratorios, ayudando a descansar.
Al gordolobo se le reconocen propiedades beneficiosas para el sistema respiratorio, por su acción expectorante, antitusiva, antibacteriana y antifúngica, evitando su consumo las mujeres embarazadas y en tiempo de lactancia.
Para gozar de un sistema inmunológico fuerte lo más sensato es llevar una vida sana
El llantén es una planta medicinal usada por su eficacia contra la tos, antiinflamatoria, antiviral, balsámica, antibacteriana, por lo que puede estar indicada en catarros, faringitis, bronquitis, entre otras condiciones.
Entre los aceites esenciales, y para afrontar el cambio de tiempo, destacaremos el de eucalipto y el de corteza de limón. El aceite eucalipto globulus tiene acción espasmolítica y mucolítica por lo que se usa para aliviar la tos asociada a los resfriados. El aceite esencial extraído de la corteza del limón, el limoneno actúa como antibacteriano, detoxificante hepático e inmunomodulador.
Miel, propolis y jalea real
Los productos que elaboran las abejas son usados desde antiguo para calmar, suavizar y desinflamar la garganta. Entre todos los beneficios que pueden aportar está el de reforzar el sistema inmunológico, calmar la tos y aumentar la energía.
La acción antibacteriana de la miel, así como su actividad emoliente, suaviza las mucosas y es adecuada para endulzar las tisanas o infusiones.
El própolis, del griego «pro» defensa y «polis» ciudad o comunidad, protege la colmena conservando la temperatura interna y endureciendo las paredes de las celdas para crear un entorno aséptico. En nuestro organismo, actúa como antiinfeccioso, antioxidante, antiinflamatorio e inmunomodulador.
La jalea real aumenta las defensas estimulando la formación de anticuerpos. Además, es revitalizante, combatiendo la fatiga, tanto física como mental.
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Autora: Montse Mulé, Editora
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