Comer con todos los sentidos es un lujo que la mayoría de nosotros puede disfrutar a pesar de que no siempre lo hacemos. Ante un plato de comida la vista es el primero de los sentidos en percatarse de lo que tenemos delante, después se activa todo lo demás, el olfato, el gusto, el tacto e, incluso, el oído.

persona ciega
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Si algo te entra por la vista te apetecerá comértelo y también se activarán las señales que preparan a nuestro organismo para recibir alimentos y poderlos procesar. Pero ¿qué sucede cuando este sentido tan esencial no está operativo y no podemos ver lo que vamos a comer o a cocinar?

A todos nos suena que hay algunos restaurantes que proponen comer sin ver y quizás, incluso, hemos probado la experiencia. Sin embargo, las personas ciegas afrontan esta situación en cada comida de su vida. Podemos imaginar que representa un desafío importante, puesto que se limita uno de los sentidos en los que más confiamos. Afortunadamente no solo comemos por los ojos, sino que todos los sentidos nos acompañan en cada comida para generar una experiencia sensorial satisfactoria que nos permita disfrutar de una alimentación adecuada.

Si no vemos la comida es más difícil obtener información sobre el aspecto, los ingredientes, la repartición en el plato y en la mesa, la cantidad global y la de cada alimento, etc. Por eso, el resto de los sentidos van a estar mucho más activados, siendo más útiles de lo que a priori nos pueda parecer.

Tacto

Este sentido será percibido tanto a través de las manos como de la boca. El tacto ayuda a identificar ingredientes y texturas, a reconocer el tamaño y la forma, su nivel de maduración, así como la temperatura. Por ejemplo, con las manos y, también con la boca, se puede distinguir la diferencia entre una manzana y un tomate por su consistencia o dureza. En boca, lógicamente, también por su sabor, pero ese es otro sentido. El tacto también permite medir cantidades con la ayuda de vasos o recipientes con medidas marcadas en braille o con etiquetas táctiles.

Olfato

El olfato ayuda a distinguir entre diferentes alimentos, como un pimiento rojo de uno verde, o a identificar el aroma de una especia. Otra utilidad del olfato muy importante para cualquier persona es la de detectar alimentos en mal estado. De hecho, cuando desconocemos un alimento o un plato, instintivamente lo que hacemos es olerlo.

Oído

El oído es un gran aliado también para una persona ciega, pues le aporta información de cómo es el alimento en cuanto a su textura, si cruje cuando lo presionamos con las manos o lo masticamos en la boca, y en cuanto a su densidad, dependiendo de cómo suena al moverlo en el plato o en una cazuela. Además, el sonido de los alimentos hirviendo o friendo puede dar una orientación sobre su punto de cocción.

Gusto

Este sentido es el que actuará después de que se haya pasado el filtro de todos los demás, y a través del cuál un ciego puede acabar de configurar una imagen no visual de lo que está comiendo y disfrutar de ello o no.

Braille
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También hay técnicas para una mejor adaptación e inclusión en la mesa de las personas ciegas. Una de las más importantes es la del reloj, de manera que se imagina el plato y la mesa como la esfera de un reloj para ayudar a describir la ubicación de los ingredientes y alimentos. Pero hay más aspectos a tener en cuenta si queremos ser inclusivos con un comensal ciego o con discapacidad visual en la mesa. Es fundamental mantener un trato natural y respetuoso y antes de ofrecer ayuda, preguntar a la persona si la necesita.

Deberemos describir con claridad la disposición de los platos, cubiertos y otros elementos en la mesa con la técnica del reloj y, si es necesario, ofrecer instrucciones para encontrar objetos específicos. Evitaremos movimientos bruscos y cambios de ubicación de los elementos de la mesa, es importante dejar todo como estaba cuando se lo hemos descrito. Si la persona lo necesita, debemos ayudarla a cortar la comida, servir la bebida o encontrar la comida en su plato.

Los sentidos bien entrenados, las técnicas y la tecnología están contribuyendo a una sociedad que supera desafíos y mejora la autonomía de las personas con discapacidad visual.

En la cocina los desafíos son importantes por el mayor riesgo de accidentes, sobre todo cortes y quemaduras. Las personas ciegas también tienen sus técnicas para poder cocinar y esto da más libertad todavía para poder cuidar de sí mismas. Nos puede resultar difícil imaginar cómo manejarnos en una cocina si no podemos ver nada. Si es nuestra cocina quizás podríamos ser capaces de preparar algo dado que sabemos dónde tenemos las cosas así que esto ya nos da una idea de aspectos importantes como la organización y el orden, así como disponer de utensilios adaptados y tener ideas fáciles y también práctica. Mantener la cocina organizada y tener opción de envasar y/o etiquetar los alimentos con Braille o etiquetas táctiles facilita la localización de los ingredientes.

Existen, además, utensilios de cocina diseñados para personas ciegas o con discapacidad visual, como cuchillos de corte suave o con adaptadores de goma para saber mejor dónde está el filo sin riesgo de cortes, tapas de ollas con asas especiales y forma cóncava para poder dejar encima un cucharón o una espátula o tablas de cortar con ranuras para poder adaptar recipientes que permiten recoger los alimentos troceados, guías para saber cuándo la olla o sartén está centrada respecto al fuego, boyas de nivel para facilitar el llenado de recipientes, etc.

La tecnología y la innovación

La tecnología y la innovación nos permiten avanzar en muchas áreas y también en ayudar a mejorar la vida de las personas ciegas. Además de la inclusión de la escritura en Braille en algunos entornos y envases, en los últimos años se han desarrollado ayudas tecnológicas realmente interesantes. Un ejemplo es el sistema NaviLens, que permite que personas con discapacidad visual o con baja visión puedan acceder a la información de los envases de alimentos y de zonas de diferentes entornos. Utiliza una especie de códigos de colores, similares a un QR, que pueden ser leídos por una aplicación móvil a distancia y sin necesidad de enfocar y que luego los traduce a información hablada.

Esto permite a los usuarios “leer” información como ingredientes, fechas de caducidad y otros detalles de los envases, así como datos sobre la disposición de los alimentos en un supermercado o de ciertos puntos en la calle. Cada vez son más las empresas que se apuntan a incorporar este elemento en las etiquetas de sus productos. Otras tecnologías que pueden facilitar el día a día son las aplicaciones de realidad aumentada, que se pueden utilizar para identificar alimentos en el plato o para navegar por el supermercado, aplicaciones de compra que permiten acceder a información sobre los productos en el supermercado, como precios, descripciones y ubicación; tecnologías de sonido como K-Sonar o Ultracane, que pueden ayudar a reconocer objetos y distancias, lo cual es útil para moverse en cualquier entorno.

Autor: Dra. Laura I. Arranz, Farmacéutica y Dietista-Nutricionista.

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