En los últimos años se ha popularizado una práctica estética que se anuncia como segura y eficaz, pero que esconde peligros: el uso de glutatión administrado por vía intravenosa con el objetivo de aclarar el tono de la piel.

Promovido en redes sociales y en clínicas de estética privadas, este tratamiento se presenta como una forma de «desintoxicar, fortalecer y rejuvenecer el cuerpo desde dentro» y conseguir una piel más “luminosa y uniforme”. Aunque su uso está más extendido en países del Sudeste Asiático, África e Hispanoamérica, en Europa incluida España, donde el precio de una sesión oscila entre los 90 y los 200 euros, cada vez son más las clínicas que ofrecen estas inyecciones y sueros, pese a que no están aprobadas como tratamiento médico para la hiperpigmentación cutánea.
Una reciente investigación en el Reino Unido denunció que las infusiones intravenosas de glutatión se están ofreciendo en más de 300 salones de belleza a lo largo del país, en la mayoría de ellos sin ninguna supervisión médica.
¿Qué es el glutatión?
El glutatión es una proteína muy pequeñita (solo consta de tres aminoácidos o “ladrillos” y por ello su nombre correcto es tripéptido). Los tres aminoácidos que forman parte del glutatión se llaman: cisteína, glutamato y glicina. El glutatión se produce de forma continua en el cuerpo humano y desempeña un papel fundamental como antioxidante natural, protegiendo las células del estrés oxidativo causado por radicales libres. El glutatión es probablemente el antioxidante principal del cuerpo humano. Además de ser un antioxidante en sí mismo, el glutatión tiene la capacidad de regenerar otros antioxidantes como la vitamina C y la vitamina E.
El interés cosmético por el glutatión surgió porque este compuesto inhibe la actividad de la tirosinasa
El glutatión es producido por todas las células del organismo y es especialmente abundante en el hígado, donde ayuda a metabolizar nutrientes y a descomponer y eliminar toxinas y compuestos que ya no necesitamos. También es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Con la edad, o bajo ciertas condiciones como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el estrés crónico, dietas desequilibradas o la exposición continua a contaminantes ambientales, los niveles de glutatión pueden disminuir. Esta reducción se ha vinculado con procesos de envejecimiento prematuro y mayor susceptibilidad a enfermedades crónicas, incluyendo la resistencia a la insulina, la diabetes y algunos tipos de cáncer. Investigaciones recientes empiezan a señalar el déficit de glutatión como un posible factor de riesgo en enfermedades neurológicas como el Parkinson, el Alzheimer o la esclerosis múltiple. También se le está empezando a prestar más interés en los casos de infertilidad tanto masculina como femenina.
El interés cosmético por el glutatión surgió porque este compuesto inhibe la actividad de la tirosinasa, una enzima clave en la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel. Al reducir la melanina, teóricamente se logra un tono de piel más claro. Sin embargo, este efecto solo ha sido observado en estudios pequeños y en formas tópicas, no en administración intravenosa.

Tratamientos intravenosos con glutatión
El glutatión intravenoso, o la administración de sustancias precursoras que elevan el glutatión en el organismo, se usa en medicina en algunas situaciones, principalmente en las intoxicaciones hepáticas por paracetamol, y otras lesiones agudas del hígado, donde ofrece muy buenos resultados. Sin embargo, la administración intravenosa de glutatión con fines estéticos o de “rejuvenecimiento general” no está aprobada por las autoridades sanitarias, quienes por el contrario, han advertido sobre los peligros asociados a este método. Las complicaciones pueden incluir reacciones alérgicas graves, infecciones por mala práctica en la administración del suero, daño hepático y daño renal.
La alimentación es la mejor arma que tenemos para potenciar la producción de glutatión
Además, algunas clínicas ofrecen sueros que no solo contienen glutatión, sino que éste forma parte de “cócteles antioxidantes”. Junto con el glutatión se administran altas cantidades de vitaminas y a veces, extractos de cúrcuma y de otras plantas medicinales. Es importante recalcar que no existen estudios médicos que hayan evaluado la seguridad de estas mezclas, que podrían tener un efecto combinado aún más peligroso que el glutatión solo. Por ejemplo, se han reportado casos de fallo hepático en algunas personas que tomaban altas dosis de curcumina. Mezclar curcumina y glutatión podría multiplicar los efectos tóxicos de ambas sustancias.
Cómo incrementar tus niveles de glutatión de forma natural
Aumentar los niveles de glutatión en el organismo de forma natural es posible y es la mejor y más segura estrategia a medio y largo plazo de beneficiarse de este superantioxidante sin ningún riesgo.
La alimentación es la mejor arma que tenemos para potenciar la producción de glutatión. Los alimentos ricos en azufre como el ajo, la cebolla, así como las verduras crucíferas (brócoli, coliflor, col verde rizada, grelos, coles de Bruselas…) favorecen su síntesis. Muchos alimentos naturales contienen glutatión, pero este se digiere en nuestro estómago e intestino y no se absorbe como tal, absorbemos los aminoácidos que lo componen. Por este mismo motivo, los suplementos orales de glutatión tienen muy poca eficacia para elevar los niveles de glutatión en el organismo.
El consumo de vitamina C (presente principalmente en frutas cítricas, fresas, kiwis, mangos, pimientos), y de vitamina E (almendras, semillas de girasol, germen de trigo) contribuyen a mantener niveles adecuados. Esto es muy interesante porque el glutatión ayuda a regenerar la vitamina C y a su vez, esta vitamina ayuda a regenerar el propio glutatión.
Las complicaciones pueden incluir reacciones alérgicas graves, infecciones por mala práctica en la administración del suero, daño hepático y daño renal
Otros dos nutrientes importantes para producir glutatión son el zinc y el selenio. Las mejores fuentes de zinc son las semillas (sobre todo las de calabaza, y también sésamo y lino), las legumbres y los cereales integrales, aunque también se encuentra en altas cantidades en algunas variedades de levadura nutricional. Podemos obtener selenio del arroz integral, el germen de trigo, las semillas de sésamo y girasol, el tofu, las setas y champiñones, y sobre todo, de las nueces de Brasil.
Por supuesto es imprescindible eliminar el alcohol y el tabaco si queremos tener niveles adecuados de glutatión y otros antioxidantes naturales. En cambio, beber frecuentemente té verde podría incrementar los niveles. Los estudios han comprobado que las personas con insomnio o que no duermen lo suficiente, tienen niveles más bajos. Hacer ejercicio físico regular también aumenta los niveles de glutatión.
Glutatión en cosmética
Algunos laboratorios cosméticos ofrecen sueros, cremas u otras formulaciones con glutatión en concentraciones bajas, generalmente al 2%, y acompañado de otras sustancias como la vitamina C. Estas preparaciones pueden ayudar a mitigar algunas de las manchas que aparecen en la piel, siempre que se utilicen de forma adecuada y se combinen con una estricta protección solar, aunque los resultados a medio y largo plazo del glutatión aplicado de forma tópica no se conocen aún. Si queremos incorporar glutatión en nuestra rutina de cuidado facial, es aconsejable consultar al dermatólogo y que nos recomiende la fórmula más adecuada para nuestro tipo de piel.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico
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