Con la vuelta al cole y la llegada de los primeros cambios de temperatura, los resfriados y mocos se convierten en protagonistas en muchas familias. Como explica el presidente de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales, Roberto San Antonio-Abad, «los niños son especialmente vulnerables en esta época, pero también las personas mayores, por lo que conviene reforzar sus defensas de forma natural y accesible, sin recurrir a medidas extremas».

Alimentación colorida para fortalecer
La dieta es clave en la salud de los más pequeños. “En niños con afecciones respiratorias frecuentes recomiendo eliminar la bollería industrial y reducir el consumo excesivo de lácteos, aunque sea durante solo diez días. El cambio suele notarse rápidamente”, señala San Antonio-Abad.
Además, sugiere incluir alimentos ricos en color como kiwi, naranja, pimiento rojo, pescado azul o semillas: «Los colores en el plato son un indicador de variedad de nutrientes, y eso se refleja en la energía y las defensas del niño», destaca el presidente de Cofenat. Mientras que en el caso de los mayores, la misma recomendación es válida, añadiendo alimentos fáciles de digerir y ricos en antioxidantes que ayudan a mantener su vitalidad.
El descanso, un escudo invisible
Dormir bien es fundamental. Durante el sueño profundo, el cuerpo produce proteínas que actúan como «soldados» contra las infecciones. «Si no descansamos lo suficiente, nuestras defensas se debilitan», explica.
En concreto, para los niños, el presidente de Cofenat recomienda rutinas como apagar pantallas antes de dormir, leer juntos un cuento o preparar una infusión suave de flor de azahar y en los mayores, un entorno tranquilo, horarios regulares y tisanas relajantes como melisa o pasiflora son de gran ayuda.
Moverse para estar más fuertes
Asimismo, el ejercicio activa el sistema inmune. En los niños, basta con juegos en el parque, actividades al aire libre o bailar en casa. «El movimiento estimula la circulación y la producción de glóbulos blancos, que son los vigilantes de nuestras defensas», recuerda San Antonio-Abad.
Para los mayores, el Taichí o paseos diarios son actividades ideales que combinan movilidad, respiración y equilibrio, ayudando a mantener cuerpo y mente activos.
Naturaleza, sol y vitamina D
Otro punto clave tanto para niños como para los más mayores es pasar tiempo al aire libre. La exposición al sol favorece la producción de vitamina D, esencial para el sistema inmunológico.»Una caminata de 20 minutos a media mañana ya es suficiente, y además el contacto con la naturaleza ayuda a reducir el estrés, tanto en niños como en mayores», apuntan desde Cofenat.
Suplementos como apoyo, no como sustituto
Y, por último, los suplementos pueden ser un complemento, pero nunca deben sustituir los buenos hábitos. «La equinácea purpúrea o el própolis pueden ser útiles como apoyo, pero siempre deben integrarse en un estilo de vida saludable», aclara.
El mensaje de Cofenat es claro: fortalecer las defensas no significa complicarse la vida ni llenarse de pastillas. «Se trata de dar al cuerpo las herramientas básicas: una alimentación variada, descanso de calidad, movimiento diario y contacto con la naturaleza. Con ello conseguimos menos catarros, más vitalidad y familias más tranquilas frente a los cambios de estación, tanto en los niños como en los mayores», concluye Roberto San Antonio-Abad.
- Más información en www.cofenat.es
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