Cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares nos referimos al conjunto de trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. En este grupo se incluyen la insuficiencia cardíaca, los infartos de miocardio, la hipertensión arterial, el exceso de colesterol y azúcar en sangre, las cardiopatías congénitas, las embolias pulmonares, las anginas de pecho o las enfermedades cerebrovasculares, entre otros.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de defunción en todo el mundo. Se estima que 17,9 millones de personas fallecieron en 2019 como consecuencia de una enfermedad cardiovascular, lo que representa el 32% de todas las muertes a escala mundial. De ahí la importancia de controlar los factores de riesgo y adoptar hábitos de vida saludables.
Alimentos saludables y antioxidantes aliados para la salud cardiovascular
Uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades que afectan al corazón es la dieta. Una alimentación desequilibrada, en la que predominen los ultraprocesados, las grasas saturadas y los alimentos con excesiva sal o azúcar, puede pasar factura a nuestro corazón. Ante ello, seguir una alimentación saludable y equilibrada es una herramienta poderosa para proteger la salud cardiovascular.
Una alimentación saludable es una herramienta poderosa para apoyar la salud cardiovascular
Entre los alimentos más destacados encontramos las frutas, las verduras y las hortalizas. Ricas en fibra, vitaminas y minerales antioxidantes, se ha demostrado que reducen el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Por ello, procurar una amplia cantidad y variedad de estos alimentos en nuestro menú puede marcar la diferencia. Siempre que sea posible, es preferible elegirlos frescos, de temporada, ecológicos y de proximidad.
Los cereales integrales, así como las legumbres, los huevos y las proteínas vegetales de calidad también son buenos aliados. Los frutos secos y las semillas, conocidos por su alto contenido en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, también son nutrientes clave.
Para asegurarse de incorporar todos estos grupos de alimentos en las cantidades recomendadas, una buena idea es preparar menús semanales. Utilizar grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, además de reducir la sal añadida sustituyéndola por hierbas aromáticas y especias, es otro consejo para cuidar la alimentación.
Las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de defunción en todo el mundo
Apoyo de los complementos alimenticios naturales
Los complementos alimenticios de fuentes seleccionadas también pueden aportar nutrientes clave para la salud cardiovascular. Entre ellos, los ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir los triglicéridos, mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y disminuir el riesgo de arritmias.
Diversos estudios científicos han demostrado que la suplementación con selenio y coenzima Q10 (o ubiquinona) contribuye a mejorar la función cardíaca y a reducir la mortalidad cardiovascular. Otros nutrientes, como el ácido fólico, el magnesio y la vitamina D, también pueden ser de apoyo para la salud cardiovascular.
Más allá de la alimentación
La inactividad física, el consumo de tabaco y el abuso de alcohol se identifican también como factores de riesgo principales de las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, adoptar hábitos de vida saludables, como realizar ejercicio físico regularmente y descansar adecuadamente, contribuye a la salud.
Autora: Ariadna Coma, Periodista
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