Hemos llegado a esa época del año protagonizada por gripes, catarros y resfriados. Si bien es cierto que podemos contraer estas enfermedades en cualquier momento del año, durante los meses fríos, entre noviembre y enero, son más frecuentes.

¿Por qué enfermamos más fácilmente?
A medida que avanzamos en el último trimestre del año, las temperaturas van bajando. Hace más frío y solemos pasar más tiempo en lugares cerrados, con más personas, y poco ventilados.
Todas estas condiciones son favorables para muchos de los virus respiratorios estacionales, que se vuelven más resistentes y se replican con mayor facilidad, multiplicando las posibilidades de contagio.
Habitualmente, estos virus entran en nuestro organismo a través de las vías respiratorias altas (nariz y boca). Dado que en invierno nuestro sistema inmunitario no es tan eficaz, así aparecen las enfermedades más comunes de la temporada, como el resfriado común o catarro, la gripe, la faringitis o la amigdalitis.
Se trata de enfermedades comunes que, por lo general, van acompañadas de síntomas leves que desaparecen al cabo de unos días. No obstante, pueden complicarse. De ahí la importancia de la prevención.
Adoptar medidas preventivas es una estrategia efectiva
Consejos generales para prepararnos para el invierno
Mantener nuestro sistema de defensas activo y fuerte es la clave para afrontar el invierno con resistencia y vitalidad y evitar las afecciones propias del invierno. En este sentido, adoptar medidas preventivas como lavarse las manos con frecuencia, mantener los espacios limpios y bien ventilados, protegerse de los cambios bruscos de temperatura y taparse la nariz y la boca al estornudar, por ejemplo, son estrategias efectivas para evitar los contagios.
Junto a ellas, un estilo de vida saludable y una alimentación variada y equilibrada, donde predominen frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, proteínas, frutas y verduras de temporada. La naturaleza es sabia y nos proporciona en cada momento del año los alimentos adecuados.
También puede ser de ayuda apoyarse en soluciones naturales, como complementos alimenticios a base de plantas y extractos naturales. Equinácea, propóleo, ginseng, uña de gato, canela, jengibre, ajo… En el reino vegetal encontramos numerosas hierbas, raízes, especias y plantas medicinales con nutrientes, minerales y vitaminas aliadas del sistema inmunitario. Gracias a sus propiedades antioxidantes, antivíricas y antibacterianas, son herramientas efectivas para potenciar nuestras defensas de manera natural.
Autora: Ariadna Coma, Periodista
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