El 20% de la población española tiene más de 65 años, lo que se traduce en prácticamente 10 millones de personas y se estima que en el año 2040 se acercarán a 15 millones, que representarán aproximadamente un 30% del total de habitantes. Este envejecimiento de la población repercute en un aumento de enfermedades crónicas y degenerativas y, como consecuencia, un incremento de la prescripción de diversos medicamentos y por periodos de tiempo más prolongados. La atención farmacéutica puede mejorar la calidad de vida de estos pacientes y permitir que vivan una vida más larga y mejor.

En España hay más de 22.000 farmacias, y son el único establecimiento sanitario que atiende a las personas sin necesidad de pedir cita. A ellas acuden personas de todas las edades en busca de la medicación o del consejo farmacéutico. La atención prestada es muy especial para las personas de edad, ya que muchos de ellos toman diariamente varios medicamentos, al mismo tiempo que sus facultades físicas y mentales pueden presentar algún deterioro. En general, se calcula que el 50% de los pacientes no toman los medicamentos según les han indicado. En el caso de los pacientes de más edad conseguir mejorar la adherencia a la terapia por medio de diversas intervenciones, ofreciéndoles servicios que les ayuden a cumplir correctamente con el tratamiento prescrito por el médico, podría tener un impacto mucho mayor en la salud de estas personas.
¿Cómo son los pacientes de edad avanzada?
Los pacientes de edad suelen ser enfermos crónicos con varias dolencias y varios tratamientos para cada una de ellas, es decir, en muchas ocasiones son pacientes polimedicados (con más de 5 medicamentos) y a veces son tratados por diferentes especialistas, uno para cada patología y, como consecuencia, consumen un número elevado de medicamentos.
En España cerca de 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas. Si son de edad muy avanzada son pacientes muy frágiles, muy dependientes. Con frecuencia presentan deterioro cognitivo y/o trastornos mentales. Presentan cambios físicos asociados a la edad que conllevan una peor movilidad, mayor riesgo de caídas, pérdida de visión y de audición, problemas de estreñimiento, etc.
¿Qué problemas tienen relacionados con la medicación?
El hecho de tomar más de un fármaco aumenta el riesgo de sufrir problemas relacionados con los medicamentos que, al mismo tiempo, tienen consecuencias importantes para su salud, como incrementar la morbilidad y mortalidad o perjudicar la calidad de vida de los pacientes, además de encarecer los costes sanitarios.
Los ancianos muchas veces consumen medicamentos sin una clara indicación, ya sea por prescripción médica, por automedicación, o porque lo han tomado toda la vida. Encontramos en ocasiones duplicidad de medicamentos, el mismo principio activo con diferente nombre comercial, y que han sido prescritos por médicos distintos. A veces, no les dicen a los profesionales toda la medicación que toman. Si está en la receta electrónica, el doctor lo ve, pero si han acudido a un médico de la mutua o privado, sus prescripciones no figuran.
Algunos medicamentos tienen una forma de administración muy compleja, es el caso de los aerosoles o inhaladores. El paciente debe recibir una explicación práctica muy completa para que pueda manejarlo el mismo o un familiar o cuidador.
Para facilitar la administración de los tratamientos debe seleccionarse el tipo de presentación farmacéutica más adecuada. Las formas sólidas, como cápsulas, comprimidos o tabletas, a veces son de difícil deglución por su tamaño. El uso de presentaciones líquidas, como jarabes, soluciones y comprimidos efervescentes, constituye una mejor alternativa.
¿Cómo ayudar a los pacientes de edad en la farmacia?
La atención farmacéutica se realiza tanto en la dispensación del medicamento, revisando que no existan duplicidades, errores de dosificación, interacciones entre medicamentos, y entre medicamentos y complementos o alimentos, buscando la forma de administración más idónea para el paciente y controlando la dosis y el horario de las tomas, realizando un seguimiento de la medicación. Detectar los efectos secundarios que pueden presentarse en función de la medicación, por ejemplo, si sabemos que el tratamiento que toma provoca estreñimiento, ofrecerle los consejos sobre alimentación que pueden minimizar o evitar el problema. Siendo mucho más fácil este control cuando el paciente acude siempre a la misma farmacia, dónde conocen todos sus problemas de salud y su medicación.
El farmacéutico y su equipo evalúan si ha comprendido bien la explicación del médico y valoran la capacidad que tiene el paciente de cumplir la terapia que le han prescrito. También observan las habilidades motoras, la fuerza manual, en caso de que le hayan recetado fármacos envasados con cierres de seguridad difíciles de abrir, o suspensiones complejas de preparar, disolver, agitar, enrasar, etc. Si el usuario tiene mal pulso es mejor evitar los jarabes que se dosifican con una cucharita, y/o facilitarle una jeringa para dosificarlos. También explicar cómo utilizar las gotas para los ojos, que suelen ser complicadas, además de valorar la visión del paciente, para re-etiquetarle los medicamentos o reescribirle con letra más grande la pauta asignada.

Los ancianos con muchas dolencias tienden en ocasiones a automedicarse o a recurrir a medicinas que les habían prescrito anteriormente y que tienen guardadas en su domicilio. Preguntarles sobre este tema y pedirles que traigan el «botiquín» a la farmacia para revisarlo es de gran ayuda (en muchas ocasiones hallamos «medicamentos reliquias»).
Es habitual en la farmacia ver que no toman correctamente la medicación. Cuando son varios los medicamentos que tienen que tomar y a diferentes horas, principalmente las personas de edad se confunden y no lo hacen como deberían. Facilita mucho el cumplimiento la preparación por parte del farmacéutico de los blísters o cajas con toda la medicación, lista y dosificada, señalando el día y la hora a la que debe tomarse y para qué se indicó dicha medicina.
Casos reales que me han sucedido en la farmacia con personas de edad
Recuerdo a varios clientes, ancianos que vivían solos, y que cuando venían a buscar la medicación, traían una receta con varios medicamentos, pero todos ellos pedían que únicamente le diéramos uno de ellos, no querían llevárselos todos a la vez, preferían venir cada día a buscar uno, así tenían ocasión de salir de casa, de andar un poco y de hablar con alguien un ratito. El mostrador de la farmacia es en ocasiones un lugar de confidencias y a menudo sirve para aliviar un poco la soledad de las personas mayores que viven solas y se sienten solas. Esta confianza también nos permite seguir muy de cerca y asegurarnos de que toman la medicación correctamente.
También me acuerdo de una clienta mayor que acudió a la farmacia en busca de compresas, al hablar con ella y preguntarle si tenía pérdidas de orina (para indicarle otro tipo de compresas más idóneas), contestó que creía que le había vuelto la menstruación. Le expliqué que no era posible y que tenía que comentárselo a su hija (vivía con ella), dijo que no quería molestarla y que le daba vergüenza decírselo. Al ser una clienta pude contactar con la hija y explicárselo. La exploración médica halló un proceso cancerígeno por suerte detectado precozmente.
Otro caso fue el de una paciente de edad que venía casi a diario a la farmacia y un día habló de una forma extraña que nos hizo sospechar que podía haber sufrido un ictus. Le hicimos las pruebas para detectar los síntomas, y llamamos al 112 y afortunadamente fue tratada del ictus rápidamente.
Si eres una persona mayor o tienes a tu cargo una persona de edad, pide ayuda a tu farmacéutico para que te facilite los recursos para poder lograr la toma correcta de la medicación. ¡Sentirse acompañado, ayuda!
Consulta a tu farmacéutico/a está muy cerca de ti. *La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no pretende sustituir el consejo médico. Ante cualquier duda, consulte con un profesional de la salud.
Autora: Dra. Marta Castells, Farmacéutica
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