La gota, de antiguo conocida como ‘enfermedad de reyes’, sigue estrechamente relacionada hoy en día con los excesos. La artritis gotosa, enfermedad inflamatoria conocida comúnmente como gota, es una forma de artritis dolorosa que se caracteriza por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones y los tejidos circundantes. Este depósito provoca su inflamación, que evoluciona con enrojecimiento, calor y dolor extremadamente agudo de la zona afectada.

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Los ataques de gota, si no se tratan adecuadamente, conducen casi siempre a daños permanentes en las articulaciones afectadas. La articulación que más frecuentemente la sufre es la base del dedo gordo del pie, pero no es infrecuente que se vean afectadas otras articulaciones como el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca.

El ácido úrico es un producto del metabolismo de moléculas químicas llamadas purinas, un desecho normal que el cuerpo produce cuando las descompone. Las purinas son sintetizadas de natural por el organismo y obtenidas vía alimentos donde también se encuentran. Forman parte del ADN, e intervienen en procesos del metabolismo celular como la síntesis de las proteínas, la transcripción genética y la replicación del material genético.

En condiciones normales, una vez formado, el ácido úrico se elimina por los riñones a través de la orina. Pero en condiciones anómalas, cuando el organismo produce demasiado ácido úrico o los riñones no son capaces de eliminarlo de forma eficaz, se va concentrando en el torrente sanguíneo y se difunde a tejidos y articulaciones, dando lugar a crisis de gota que pueden durar desde apenas unas horas a varios días.

En condiciones normales, una vez formado, el ácido úrico se elimina por los riñones a través de la orina

Las causas por las que se origina la gota son variadas. Puede aparecer por llevar una dieta rica en purinas, por factores genéticos, por padecer problemas renales, por obesidad, por consumo excesivo de alcohol o de medicamentos. Una dieta rica en purinas es aquella basada en alimentos que las contienen en abundancia, como las carnes rojas, los mariscos, las vísceras, la cerveza y las bebidas azucaradas. Consumir en cantidad estos alimentos garantiza un aumento de los niveles de ácido úrico en la sangre. El factor genético, la predisposición genética, es un factor importante a tener en cuenta, ya que los antecedentes familiares de la enfermedad aumentan el riesgo de desarrollarla y padecerla. Sufrir problemas renales o enfermedades que afectan la función renal, como la insuficiencia, posibilita niveles elevados de ácido úrico en la sangre, debido a que los riñones desempeñan un papel decisivo en la eliminación del ácido úrico. La obesidad se considera un factor de alto riesgo porque contribuye a su desarrollo.

Dos factores propician la aparición de gota, el consumo excesivo de alcohol y el uso de medicamentos. Consumir alcohol en exceso, en particular cerveza y bebidas alcohólicas destiladas, aumenta el riesgo de padecerla. El alcohol es desencadenante de las crisis de gota. Cuando ingerimos alcohol, los riñones se dedican a eliminarlo, posponiendo su acción sobre el ácido úrico, permitiendo que se acumule en tejidos y articulaciones. La cerveza es especialmente rica en purinas y especialmente mala para la gota.

Se debe aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra, ya que la fibra ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico

Algunos fármacos pueden causar o agravar los niveles de ácido úrico en sangre. Es el caso de ciertos diuréticos, de fármacos inmunosupresores o del ácido acetil salicílico (aspirina), que pueden aumentar los niveles de ácido úrico en la sangre y aumentar el riesgo de gota.

El mejor tratamiento de la gota, sin ningún género de duda, son los cambios en la dieta y en el estilo de vida. La moderación es la clave. Lo primero es reducir al mínimo los alimentos ricos en purinas. Muy poco, o nada, de carnes rojas, mariscos, casquería, cerveza, bebidas alcohólicas y azucaradas. Se debe aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra, ya que la fibra ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico. Consume frutas bajas en purinas, como manzanas, peras, uvas y ciruelas. Las cerezas reducen los ataques de gota debido a sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad para ayudar a eliminar el ácido úrico. Incluye frutas ricas en vitamina C, ya que permite reducir los niveles de ácido úrico. Las naranjas, limones, limas, fresas, kiwis y mangos son óptimas en la dieta. Los melocotones, la sandía, las frambuesas, arándanos y moras, las verduras de hojas verdes, como espinacas, acelgas y col rizada, los aguacates, almendras, nueces y semillas de chía, los granos enteros como la avena, el arroz integral y la quínoa son alimentos con bajo contenido en purinas.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo

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