La sensibilidad al gluten se relaciona habitualmente a la celiaquía. Se pensaba que la intolerancia al gluten era exclusiva de esta dolencia, pero día a día hay más evidencias de que la sensibilidad al gluten, que se manifiesta en forma de intolerancia, también afecta a personas que no padecen la enfermedad celíaca. A este síndrome de intolerancia al gluten de origen no celíaco se le conoce como sensibilidad al gluten no celíaca (NCGS).

sensibilidad al gluten no celíaca
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El NCGS no un síndrome nuevo. Las primeras noticias sobre esta patología datan de hace 30 años. En la actualidad el incremento del número de casos en adultos empieza a ser preocupante por su asiduidad, y lo que es peor, también comienza a manifestarse frecuentemente en niños. Y es tan alta su presencia, que desde 2012 se considera al NCGS el síndrome más común relacionado con la intolerancia al gluten.

La enfermedad celíaca (EC) es un trastorno crónico del sistema digestivo de origen autoinmune, que impide que el cuerpo absorba vitaminas, minerales y otros nutrientes de los alimentos que consumen. La celiaquía tiene un fuerte componente hereditario, una susceptibilidad genética que produce una intolerancia del gluten. Al ser ingerido desencadena la respuesta inmune en el intestino delgado. Por el contrario, la intolerancia al gluten es una reacción adversa del organismo ante un antígeno, el gluten. El consumo de gluten desencadena síntomas similares a los de la enfermedad celíaca, pero a diferencia de esta, no tiene la respuesta autoinmune característica de esta enfermedad, no desarrolla los anticuerpos típicos de ella. No se produce daño en el revestimiento del intestino delgado, no apareciendo las lesiones en la mucosa duodenal que son características de la EC.

Las personas que padecen sensibilidad al gluten no celíaca siempre experimentan los síntomas después de la ingestión de gluten, que desparecen cuando se retira el gluten de la dieta, y que vuelven a aparecer al reintroducirlo. Los pacientes con NCGS son un grupo heterogéneo que desarrollan la enfermedad y su evolución de forma diferente. Algunas personas simplemente pueden notar molestias gastrointestinales mientras que otras pueden padecer un deterioro de su salud importante. Los síntomas que pueden presentar a nivel digestivo incluyen hinchazón, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, flatulencia y náuseas. En niños se manifiesta con dolor abdominal y diarrea crónica. A nivel general se presenta con dolores de cabeza, fatiga crónica, mente nublada, dolores articulares y musculares, entumecimiento de piernas o brazos contracciones musculares problemas neurológicos y pérdida de masa muscular. En la piel se manifiesta con eritemas y eccemas, y hematológicamente con anemia. Los síntomas conductuales son perturbación en la atención, depresión, hiperactividad y ataxia, y se puede manifestar a nivel dental con estomatitis ulcerosa crónica.

La sensibilidad al gluten no celíaca está asociada a una respuesta inmunológica anormal a las proteínas del gluten de los cereales, la glutenina y gliadina. El trigo, la cebada, la espelta y el centeno lo contienen. Estas proteínas son las responsables de dar elasticidad a la masa, permiten que se esponje y garantizan su consistencia. Se encuentra en el pan, en la pasta, en la sémola, bizcochos y pasteles. En general se halla en todo producto en cuya elaboración se utilice harina de los cereales mencionados, así como cualquier alimento elaborado en el que no se indique de forma explícita que no contiene gluten. Se usa como aditivo en charcutería, embutidos y productos elaborados con carne, en quesos procesados, conservas, chocolate, dulces y caramelos.

Clínicamente es difícil distinguir la enfermedad celíaca del NCGS debido a que su manifestación suele ser muy similar. El diagnóstico se realiza por la aparición de sintomatología asociada a la ingesta de gluten, síntomas adversos que deben presentarse en un periodo comprendido entre horas y días después del consumo de gluten. Se corrobora con serología de EC negativa, pruebas inmunoalérgicas negativas, biopsia duodenal normal y cese de sintomatología como consecuencia de una dieta libre de gluten transcurridas 3 semanas.

La sensibilidad al gluten no celíaca se resuelve sola cuando se elimina el gluten de la dieta, y a diferencia de la EC que es un proceso crónico de por vida, suele corregirse con el tiempo. Tras un prolongado periodo de dieta estricta se van reintroduciendo poco a poco alimentos con gluten y se observa la repuesta del organismo.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo

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