Hoy abordaremos un tema al que se da poca importancia, pero que tiene un impacto significativo en la calidad de vida, especialmente para las mujeres: el suelo pélvico. Aunque poco conocido, este conjunto de músculos y ligamentos desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar de las personas, tanto hombres como mujeres, aunque afecta con mayor frecuencia a estas últimas.

el suelo pélvico
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La falta de información, tanto divulgativa como por parte de los profesionales de la salud, sobre qué es el suelo pélvico, dónde se encuentra y cuáles son sus funciones, así como la falta de conciencia sobre cómo cuidarlo, son cuestiones que necesitan ser abordadas.

La atención y el cuidado del suelo pélvico son esenciales para prevenir y tratar problemas como la incontinencia urinaria. Según los expertos, entre el 30-40% de las personas de mediana edad y hasta un 30-50% de las personas mayores sufren de algún tipo de incontinencia. Esto subraya la importancia de entender qué es el suelo pélvico y por qué su cuidado es fundamental.

¿Qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos ubicados en la base de la pelvis, rodeando la cavidad abdominal en su parte inferior. Si bien su función más conocida es mantener en su lugar las vísceras del abdomen y controlar la vejiga, su papel va más allá. Los músculos del suelo pélvico se relajan para permitir la micción y se contraen para detener el flujo de la orina. Cuando esta musculatura falla, es cuando aparece la incontinencia urinaria.

¿Cómo saber si tu suelo pélvico está bien?

Si experimentas pérdidas de orina al realizar pequeños esfuerzos, como toser, saltar, reír, estornudar o levantar objetos, o si sientes la urgencia de orinar con frecuencia, son señales de que tu suelo pélvico puede estar debilitado. En tales casos, es fundamental consultar a un especialista, como un ginecólogo o un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, para una evaluación.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos ubicados en la base de la pelvis, rodeando la cavidad abdominal en su parte inferior

Consecuencias de un suelo pélvico debilitado

Un suelo pélvico debilitado puede dar lugar a problemas como la incontinencia urinaria, prolapsos (descenso o caída de órganos), dolor lumbar y disfunciones sexuales. Estos problemas afectan significativamente la calidad de vida.

Consulta a tu farmacéutico/a está muy cerca de ti. *La información contenida en esta página tiene carácter divulgativo y no pretende sustituir el consejo médico. Ante cualquier duda, consulte con un profesional de la salud.

Factores que debilitan el suelo pélvico

Varios factores contribuyen al debilitamiento del suelo pélvico. Estos incluyen:

  • Edad: el envejecimiento puede debilitar los músculos, incluyendo los del suelo pélvico, aunque el impacto varía entre individuos.
  • Inactividad: la falta de actividad física debilita los músculos en general.
  • Cambios hormonales: etapas de la vida como el embarazo, el parto, la lactancia y la menopausia pueden afectar el suelo pélvico.
  • Embarazo: el aumento de presión sobre el suelo pélvico y el estiramiento de la pared abdominal durante el embarazo pueden debilitarlo.
  • Parto vaginal: el parto vaginal, especialmente si es traumático, puede tener un fuerte impacto en el suelo pélvico. En algunos estudios, el riesgo aumenta con el número de hijos. En las cesáreas, también se daña el suelo pélvico, ya que hay que cortar los músculos abdominales que le ayudan en su función de amortiguación. Si los abdominales tienen falta de tono, el suelo pélvico tendrá que trabajar más, además del sobreesfuerzo durante el embarazo. Los problemas pélvicos también afectan a mujeres que nunca se embarazaron, ello indica que son múltiples los factores que influyen en el debilitamiento del suelo pélvico.
  • Menopausia: en esta época se pierde calidad del colágeno y firmeza. Numerosos autores consideran más probable que el deterioro se relacione con la disminución del tono muscular que con la deficiencia de estrógenos de esta etapa.
  • Estreñimiento crónico: es uno de los principales factores de riesgo de las disfunciones pélvicas. Los esfuerzos durante la defecación pueden dañar el suelo pélvico. Es necesaria una correcta hidratación y alimentación rica en fibra (cereales integrales, legumbres, frutas, y verduras).

La atención y el cuidado del suelo pélvico son esenciales para prevenir y tratar problemas como la incontinencia urinaria

  • Deportes de alto impacto: actividades como correr, voleibol y ejercicios de salto pueden aumentar la presión intrabdominal. Todos los ejercicios que realizan una hiperpresión sobre el suelo pélvico están desaconsejados, por ejemplo, abdominales tradicionales, levantamiento de pesas, entre otros.
  • Cargar peso: levantar, empujar o cargar peso de manera continuada puede debilitar los músculos del suelo pélvico.
  • Radioterapia: tratar tumores en la zona pélvica con radioterapia puede dañar los tejidos y músculos del suelo pélvico.
  • Cirugías ginecológicas: intervenciones en esta área pueden alterar la estructura del suelo pélvico. En el caso de los hombres, las relacionadas con la próstata. Obesidad y sobrepeso: están relacionados con la debilidad de los tejidos que sostienen los órganos pélvicos y la distensión de la pared abdominal.
  • Enfermedades respiratorias crónicas: asma, catarros, alergias. Los accesos de tos repetidos pueden debilitar el suelo pélvico. Al toser, estornudar o sonarse, ejercemos una presión muy fuerte sobre esta musculatura.
  • Tabaco: la nicotina es un estimulante del músculo encargado de contraer la vejiga para expulsar la orina, favoreciendo los episodios de incontinencia. Fumar también favorece la tos irritativa. Medicamentos: como los betabloqueantes y los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA), pueden producir tos y los diuréticos aumentan la producción de orina.
  • Alcohol: las bebidas alcohólicas como cerveza, vino, licores o cava, estimulan la vejiga y actúan como diuréticos. Controlar también los alimentos diuréticos como: zanahorias, apio, lechuga, piña, espárragos, pepino o sandía.
  • Malas posturas: permanecer sentado durante largos períodos puede sobrecargar los músculos del suelo pélvico y olvidarnos de ir al baño. La solución dar un pequeño paseo cada hora para descomprimir los músculos.
  • Ropa ajustada: vestimenta como vaqueros muy ajustados, leggins, fajas, o bodies que comprimen nuestra zona abdominal, aumentan la presión en el suelo pélvico y el diafragma.
  • Uso frecuente de tacones: los tacones pueden desplazar el centro de gravedad y afectar la postura y el suelo pélvico.
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123rfLimited©normaals. Ejercicios de Kegel para el estiramiento muscular del suelo pélvico

¿Cómo fortalecer el suelo pélvico?

Para fortalecer el suelo pélvico, la rehabilitación es clave. Los ejercicios de Kegel, que implican la contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico, son ampliamente recomendados. Estos ejercicios pueden prevenir y tratar la incontinencia, así como mejorar la calidad de vida.

Los ejercicios de Kegel en sí son simples, pero no es fácil saber cuáles son los músculos correctos que se deben trabajar. Si no se hacen correctamente, no son beneficiosos, por ello es aconsejable recurrir inicialmente a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico. Los expertos creen que un tercio o más de las mujeres que los hacen, en realidad trabajan músculos erróneos: abdominales, glúteos o aductores.

Estos ejercicios deberían hacerse regularmente a lo largo de la vida, y en ciertas situaciones, como el embarazo, el postparto y la menopausia, son particularmente beneficiosos. Un fisioterapeuta especializado puede ayudar a aprender a identificar y trabajar los músculos correctos.

Los ejercicios de Kegel, que implican la contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico, son ampliamente recomendados

Beneficios de los ejercicios de Kegel

Fortalecer los músculos del suelo pélvico. Prevención de la aparición o alivio de la incontinencia de orina. Prevenir o frenar prolapsos de los órganos de la zona. Aumento de la sensibilidad y mejora de las relaciones sexuales. Aumento del bienestar general.

¿Cuánto tiempo tengo que hacer los ejercicios?

Se recomienda realizar los ejercicios de Kegel tres veces al día (mañana, tarde y noche), 10 contracciones (5-10 segundos) de los músculos de suelo pélvico, sin dejar de respirar, con la pelvis neutra, y habiendo vaciado la vejiga, descansando 5-10 segundos entre contracción y contracción. La mejoría no es rápida. La mejoría de la musculatura se debe observar tras 3-6 meses de realizar los ejercicios. Sin embargo, puedes apreciar algunos de los síntomas que indican una mejoría, como: mayor aguante de la orina, menos visitas al baño, ropa interior más seca, etc. Aumentar la frecuencia de los ejercicios puede ser contraproducente. Pero sí es conveniente realizarlos cada vez que tengas que hacer un esfuerzo que pueda producir pérdidas de orina (toser, subir una escalera, coger peso, etc.).

La alta prevalencia de esta problemática aumentará con el incremento de la esperanza de vida. Por ello será muy importante la educación para la salud en el mantenimiento del suelo pélvico y la implicación de diferentes profesionales de la salud en esta formación.

Autora: Dra. Marta Castells, Farmacéutica

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