Con la llegada del frío, entramos en la temporada de gripes y resfriados. La congestión nasal y de las vías respiratorias, así como la tos, son algunos de los síntomas más frecuentes y también más molestos. Entre los remedios disponibles para aliviar sus síntomas, los jarabes mucolíticos y expectorantes son herramientas valiosas.

jarabe
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Los jarabes mucolíticos y expectorantes son aliados valiosos en la batalla contra la congestión y la tos asociadas con resfriados y gripes. Su capacidad para romper el moco y facilitar su eliminación ofrece un alivio significativo a quienes sufren estos síntomas respiratorios. Sin embargo, no son exactamente lo mismo y presentan algunas diferencias en su modo de actuación.

Mucolíticos

Los mucolíticos actúan favoreciendo la fluidificación del moco espeso, denso y pegajoso presente en las vías respiratorias. Este tipo de moco puede dificultar la respiración y causar tos persistente. Por ello, los jarabes mucolíticos actúan reduciendo su viscosidad. Es decir, ayudan a romper, deshacer o disolver el moco para que este sea más fluido y se pueda eliminar con mayor facilidad.

Los jarabes mucolíticos y expectorantes son aliados valiosos en la batalla contra la congestión y la tos

Un principio activo común en muchos jarabes mucolíticos es la acetilcisteína (presente en medicamentos como el Flumil, por ejemplo). Este compuesto tiene la capacidad única de romper los enlaces disulfuro que mantienen unidas las moléculas de moco, haciendo que el moco sea más fluido y fácil de eliminar. De este modo, y al facilitar la expectoración, los mucolíticos ayudan a limpiar las vías respiratorias y aliviar la congestión. También son agentes mucolíticos frecuentes la carbocisteína o la brovanexina, entre otros.

Expectorantes

Por otro lado, encontramos los expectorantes. Estos jarabes también trabajan con el objetivo de facilitar la eliminación del moco, pero lo hacen de manera distinta a los mucolíticos. Los jarabes expectorantes estimulan las glándulas del tracto o las vías respiratorias para que produzcan más líquido. De este modo, favorecen la disolución del moco y ayudan a que éste se pueda expulsar mejor al toser.

Uno de los expectorantes comunes es la guaifenesina, un antiguo fármaco expectorante utilizado en muchos jarabes para la tos.

Siempre es aconsejable buscar la orientación de un profesional de la salud

¿Cuándo utilizar un jarabe u otro?

La elección entre un jarabe mucolítico y un expectorante puede depender de la naturaleza de los síntomas y la preferencia del paciente. Los mucolíticos son ideales cuando el moco es espeso y difícil de eliminar, mientras que los expectorantes son indicados cuando se busca aumentar la producción de líquidos para diluir el moco.

Sin embargo, conviene tener presente que siempre es aconsejable buscar la orientación de un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento, asegurándose de que el enfoque sea seguro y efectivo para cada situación individual. También es conveniente seguir las dosis recomendadas, así como las pautas de duración del tratamiento.

Asimismo, una hidratación adecuada, una alimentación equilibrada y saludable, seguir un estilo de vida saludable y evitar hábitos perjudiciales como el alcohol o el tabaquismo, son aliados para mantener una salud óptima.

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