Sí, es normal. Todos los humanos y la mayoría de los animales terrestres, tenemos aire en el intestino. A veces, especialmente cuando se mueve a lo largo del intestino y distiende sus paredes, lo notamos más y esto es lo que nos produce la sensación que llamamos “gases” o meteorismo.

Tengo muchos gases, ¿es normal?
Pareja viendo la tv y bebiendo infusión de menta. 123rf Limited©milkos

Eliminar el gas mediante ventosidades también es un proceso normal y saludable. El número de ventosidades diarias que produce una persona sana oscila entre 15 y 20. Muchas se producen mientras dormimos y por ello ni siquiera nos damos cuenta.

¿Qué o quién produce estos gases?

Las bacterias y otros microorganismos que viven en nuestro intestino y que se nutren de los alimentos que no hemos podido terminar de digerir. Cada persona adulta convive con unos 3 kg de bacterias intestinales de diferentes tipos, que en conjunto se llaman microbiota intestinal. Estas bacterias, cuando son del tipo adecuado, nos hacen un gran servicio, pues al actuar sobre estos restos de alimentos que para nosotros son indigeribles, producen sustancias como los ácidos grasos de cadena corta, que tienen efectos muy beneficiosos en nuestro metabolismo. Nos ayudan a regular el peso corporal, a mantener niveles normales en sangre de glucosa y colesterol y tienen un efecto anti-inflamatorio, además de prevenir infecciones intestinales. Tener una buena “selección” de bacterias intestinales es por tanto fundamental para tener una buena salud.

¿Por qué molesta entonces?

En situaciones normales el gas en el intestino no causa problemas. ¿Por qué molesta entonces? Pues no porque haya demasiado, sino porque no puede avanzar bien por el intestino o lo hace muy rápido, y esto causa hinchazón, dolor y ruidos. También se sabe que algunas personas son más sensibles que otras y perciben como dolorosa la distensión intestinal normal que produce el aire al moverse.

¿Se pueden disminuir las molestias?

Muchas medidas higiénicas como comer más despacio, reposar tras la comida (incluso con un poco de calor local), ir al baño regularmente y hacer ejercicio pueden ayudar a disminuir el meteorismo.

Tener una buena “selección” de bacterias intestinales es fundamental para tener una buena salud

Algunas infusiones tomadas 2-3 horas después de las comidas, como la menta, el anís, la alcaravea, el jengibre o el cardamomo, ayudan a mitigar la molestia que producen los gases. Tomar 1 gramo de carbón activado al menos dos horas después de haber terminado la comida puede absorber una parte de los gases y disminuir las molestias. No se debe tomar con alimentos ni con medicaciones porque interferiría con la absorción de vitaminas, minerales o los principios activos del medicamento. Es mejor tomarlo ocasionalmente.

La dieta

Algunos profesionales recomiendan reducir los alimentos ricos en fibra o seguir dietas sin hidratos de carbono fermentables (dieta libre de alimentos fodmap). Sin embargo, aunque esto produzca una aparente mejoría inmediata, a largo plazo no es positivo. La fibra es el alimento de las bacterias intestinales beneficiosas. Si reduces los alimentos ricos en fibra o los alimentos con hidratos de carbono fermentables, hazlo durante un corto periodo de tiempo y bajo la supervisión de un nutricionista. La idea es, una vez se han aliviado las molestias, ir reintroduciendo estos alimentos poco a poco para dar tiempo a seleccionar aquellas bacterias intestinales que son más adecuadas para su digestión.

Muchas personas experimentan aumento de meteorismo tras una gastroenteritis, durante un viaje o tras tomar antibióticos. Esto suele deberse a la desaparición de las bacterias “buenas”. En estos casos un ciclo con probióticos suele ayudar.

Cuándo consultar

Aunque en la mayoría de los casos el meteorismo no es más que una sensibilidad aumentada a un proceso fisiológico, algunas veces puede indicar que hay una enfermedad en el sistema digestivo. El aumento de gases en personas que previamente no los notaban puede indicar una intolerancia alimentaria (a la lactosa, por ejemplo), una enfermedad celíaca o un síndrome de intestino irritable. En algunos casos puede indicarnos la presencia de trastornos más graves. Cualquier persona con gases que aparecen repentinamente o que se acompañan de otros síntomas como vómitos, diarrea, pérdida de peso o dolor continuo debe ser evaluada por su médico.

Autora: Doctora Miriam Martínez Biarge,  Núm. Col. Madrid 53.890

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