No hay en la UE una norma pública que defina y regule lo que es la cosmética econatural y el uso de los términos natural o ecológico, bio, etc. Por ello, la Comisión Europea encargó a Cosmetics Europe, la asociación que agrupa a la industria de la cosmética en Europa, la redacción de una norma ISO que definiese la cosmética natural. En el grupo de trabajo, las entidades que llevaban años certificando cosmética ecológica como Cosmos o NATRUE sólo fueron invitadas como oyentes.

123rf Limited©Serhii Bobyk

¿Qué es la norma ISO 16028?

La ISO 16128 establece criterios para la clasificación de ingredientes como naturales o no, según criterios más laxos que los de las normas de cosmética econatural existentes.

¿Por qué la ISO 16028 es más laxa que las normas para certificación econatural reconocidas?

Destacamos los siguientes puntos:

  • No establece porcentajes mínimos de ingredientes ecológicos para poder denominar el producto como ecológico. Así estamos viendo productos que hacen alusión a esta ISO en sus etiquetas y que se llaman Bio sin contener ingredientes ecológicos o solo pequeños % de los mismos.
  • Tampoco establece criterios para ingredientes prohibidos, ni siquiera para los ingredientes petroquímicos más controvertidos, con los cual los productos cosméticos pueden contener muchos ingredientes que nunca se aprobarían en cosmética certificada.
  • Considera como ingrediente natural al que tenga más del 50% de su peso molecular final de origen natural.
  • En su definición sobre lo que se considera un ingrediente natural no aborda criterios que son importantes para el consumidor consciente y que sí consideran los principales sellos para cosmética econatural, tales como: no tener en cuenta si un ingrediente es de origen transgénico, ni si ha sido irradiado para su conservación o se ha obtenido con muerte o maltrato animal.

Un ejemplo importante de las diferencias de criterio para definir un ingrediente natural entre la ISO y las normas que conocemos, son las siliconas, que las considera naturales porque proceden de la arena, pero no tiene en cuenta que se obtienen a través de un proceso de fabricación muy contaminante.

Qué no es la ISO 16028

No es un reglamento, no está oficialmente reconocido por los estados y no es una norma para la certificación de productos.

La propia Norma lo dice en la descripción de su ámbito de aplicación, en la Pág.1 de su primera parte: “La ISO 16128 no incluye “comunicación del producto”, como reivindicaciones o sellos, etc.”. Esta norma no está pensada para certificar un sistema de producción y un producto final como sucede con las certificaciones que conocemos.

Problemas que presenta la ISO 16028

El problema es que ya están surgiendo entidades de certificación reconocidas y acreditadas que certifican el % de “contenido natural” o de “contenido de origen natural” que tiene el producto según esta ISO. Como sello solamente se pone el nombre de la entidad, puesto que no hay un sello ISO 16128, pero ¿quién sabe esto? Si hasta ahora con buscar un nombre de certificadora reconocida ya me podía fiar, ¿ahora qué hago? pues saber lo que es la ISO 16128, saber cómo surgió, porqué surgió, cuáles son sus criterios, quien está interesado en que esta norma exista y sea como es, y por qué no es equiparable a las normas de cosmética certificada existentes.

Esta norma no está pensada para certificar un sistema de producción y un producto final como sucede con las certificaciones que conocemos

Por cierto, las Normas ISO 16128 (hay dos partes) cuestan 53 € la primera parte y 82 € la segunda parte. Obviamente, ningún consumidor va a pagar este dinero para poder consultarlas, además son normas muy técnicas, no escritas como documentos divulgativos. Y es que las ISOs son, generalmente, normas para profesionales de muy distintos sectores y son normas muy importantes en el campo de la certificación. Algunas de ellas son básicas para la regularización y estandarización de muchos procesos y productos presentes en nuestro día a día. Existe la ISO 16065, que es la que tienen que seguir las entidades que certifican productos, como los cosméticos, o la ISO 9001 (sistemas de calidad) y la ISO 14001 (gestión medioambiental) ambas para la industria, y muchas otras.

Sin embargo, las ISOs no están pensadas para que su nombre aparezca en los productos que salen al mercado. Por eso, las reivindicaciones sobre el cumplimiento con la ISO 16128, que empiezan a verse en algunas etiquetas de productos cosméticos, son peligrosas y producen un efecto de extraordinaria confusión entre los consumidores y en el sector de la cosmética.

AutorasNuria Alonso, Certificación BioVidaSana y Montse Escutia, Proyecto Ecoestética

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