Bajo expresiones como «terapia magnética» conviven enfoques muy diferentes. Algunos sistemas generan campos mediante una unidad eléctrica y una secuencia de pulsos. La corriente permite programar estos pulsos con una intensidad, frecuencia y duración determinadas. El campo varía a lo largo del tiempo y su aplicación queda vinculada a un dispositivo y a una sesión definida. En otros, el campo forma parte de la propia estructura del producto. Comprender esa diferencia ayuda a entender qué hace particulares a los Campos Klein’sche®.
Integrados en los productos BIORELAX®, los Campos Klein’sche® siguen otro principio. Su campo no nace en una unidad eléctrica, sino en una disposición permanente de numerosos imanes. Los polos norte y sur se alternan a corta distancia y en distintas orientaciones, formando una estructura magnética estática y heterogénea sobre toda la superficie.
Dos maneras de construir un campo magnético
Mientras unos sistemas organizan la variación mediante una secuencia temporal de pulsos, los Campos Klein’sche® la organizan en el espacio. No necesitan conectarse, cargarse ni activarse. La ausencia de electricidad no elimina el campo magnético. Significa que este no depende de un generador externo, sino que la tecnología reside en la propia configuración del producto.
La ausencia de electricidad no elimina el campo magnético. Significa que este no depende de un generador externo, sino que la tecnología reside en la propia configuración del producto.
Dicho de otro modo: unos diseñan el comportamiento del campo en el tiempo. BIORELAX® integra su configuración en el espacio.
¿Por qué importa esta diferencia? Porque determina dónde reside la tecnología y cómo puede utilizarse. En BIORELAX®, el campo no aparece al encender una unidad ni desaparece al terminar una sesión: permanece integrado en el producto durante todo el tiempo de uso.
Esto permite incorporarlo a rutinas existentes sin reservar una aplicación separada. Una superficie de descanso puede acompañar las horas nocturnas; una almohadilla puede ser utilizada en el entrenamiento o en casa al descansar; unas plantillas pueden formar parte del movimiento cotidiano. El propio objeto se convierte así en el soporte de la tecnología.
Al no incorporar una unidad eléctrica para generar el campo, los productos BIORELAX® tampoco producen el llamado “electro-smog”, es decir, las emisiones electromagnéticas asociadas al funcionamiento de este tipo de dispositivos. Sí mantienen, naturalmente, el campo magnético estático propio de sus imanes permanentes.
Además, la tecnología puede adoptar formatos flexibles, transportables y fáciles de integrar en el día a día. La particularidad no está solo en los imanes, sino en cómo se organizan, qué campo forman y dónde reside la tecnología.
La configuración de los Campos Klein’sche® también ha despertado iniciativas de investigación.
BIORELAX®
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