Los cambios en la dieta y en la rutina pueden provocar cambios en nuestro bienestar. Pasadas las fiestas, muchas personas se sienten más hinchadas que de costumbre, notan que sus digestiones son más pesadas y sienten que su tránsito intestinal está alterado. Ahora que hemos dejado atrás las grandes comilonas, los turrones y los dulces navideños es un buen momento para volver a equilibrar nuestro sistema digestivo.

 microbiota equilibrada
123rf Limited©liudmilachernetska. Sopa de yogur con pepino y nueces

Probióticos, los aliados más naturales

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos vivos que residen en el intestino y el colon. Forman un ecosistema de bacterias buenas que se mantienen en equilibrio, siendo responsables de los procesos de digestión, absorción y asimilación de los nutrientes, además de apoyar la función inmunitaria.

De entre todos ellos, destacan ciertos grupos de microorganismos, especialmente interesantes. Las bifidobacterias son una de las especies de probióticos más importantes para nuestro organismo. Este conjunto de microorganismos, que recibe su nombre por su forma bífida similar a la Y, se encuentran principalmente en el tracto intestinal. Junto a ellas, encontramos también los lactobacillus, un género de bacterias residentes en el tracto gastrointestinal inferior (intestino delgado y colon), mayoritariamente.

La población microbiana también puede verse afectada como consecuencia de una dieta descompensada

A pesar de su diminuto tamaño, llevan a cabo funciones fundamentales para nuestra salud. Participan en la fermentación de hidratos de carbono complejos y ayudan a digerir ciertos alimentos difíciles de procesar para nuestro sistema digestivo. Favorecen el tránsito intestinal y ayudan a reducir las flatulencias, la hinchazón y el dolor abdominal.

Son conocidas por producir ácidos grasos de cadena corta, como el ácido láctico y el ácido acético, que ayudan a mantener la flora intestinal y a inhibir el crecimiento de las bacterias nocivas. Asimismo, tienen capacidad inmunomoduladora, ya que interactúan con el sistema inmune ayudando a mejorar la respuesta inmunitaria y a fortalecer la barrera intestinal contra patógenos, lo que contribuye a evitar infecciones y reducir la hiperpermeabilidad.

La importancia de mantener las bacterias sanas

A medida que envejecemos o enfermamos, el número de estas bacterias disminuye. La población microbiana también puede verse afectada como consecuencia de una dieta descompensada (baja en fibra o con exceso de grasas y sal), además del uso de antibióticos, el estrés crónico, la falta de sueño o desajustes hormonales.

A pesar de su diminuto tamaño, las bifidobacterias y los lactobacilus llevan a cabo funciones fundamentales para nuestra salud

Cuando esto ocurre, pueden aparecer problemas digestivos, como el síndrome del intestino irritable o cólicos, alteraciones en la saciedad y el metabolismo, infecciones o mayor riesgo de padecer alergias, entre otras.

¿Cómo recuperar el equilibrio?

Una de las principales estrategias para promover la salud de nuestra microbiota es introducir en nuestra dieta alimentos que contienen estas bacterias buenas, como lácteos y alimentos fermentados: yogures (de soja, naturales y con bífidus), kéfir, pan de masa madre, chucrut, kimchi, miso, tempeh, kombucha, etc.

Son interesantes también alimentos de origen vegetal ricos en fibra prebiótica: las verduras como el ajo, la cebolla y los espárragos, frutas como los plátanos y las manzanas, legumbres como las lentejas y los garbanzos, además de la avena.

Asimismo, podemos recurrir a la suplementación para dar un apoyo extra a nuestra microbiota, siguiendo siempre el consejo y las recomendaciones de los profesionales de la salud.

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Autora: Montse Mulé, Editora.

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