En septiembre todo vuelve a empezar: el curso escolar, la actividad laboral, los horarios fijos, e incluso la programación habitual regresa a la televisión. Algunos viven este momento con ilusión, puesto que lo conciben como un segundo inicio de año, un momento ideal para hacer balance, reajustar las metas y los objetivos personales planteados en enero y enfocarse en adoptar nuevos hábitos o probar nuevas actividades. No obstante, en la otra cara de la moneda, hay quien experimenta nervios, estrés y ansiedad en su «regreso a la normalidad».

Esto se conoce como el síndrome postvacacional y puede ir acompañado de síntomas físicos (aumento de la fatiga, cansancio, alteraciones digestivas o del sueño), además de emocionales (tristeza, irritabilidad, nostalgia, falta de motivación), cognitivos (dificultad de concentración o toma de decisiones) o conductuales (aislamiento social).
¿Qué puedes hacer para gestionar la ansiedad postvacacional?
- Intenta que la transición sea suave y progresiva: no tengas prisa para adaptarte a la nueva rutina. Dále tiempo a tu organismo y a tu mente para encontrar de nuevo su ritmo. Estrategias como dividir los objetivos en metas pequeñas y realistas pueden ayudar a reducir la sensación de agobio. Además, aprender a identificar y priorizar las tareas aumenta la sensación de progreso y ayuda a mantener la motivación a largo plazo.
- Pon en práctica técnicas para gestionar el estrés: actividades como la relajación, la meditación y el mindfulness son conocidas por sus aportaciones a la salud mental. Por su parte, el deporte también es una actividad útil para liberar endorfinas y regular el estrés. Asimismo, intenta poner límites entre lo personal y lo profesional y evita llevarte el trabajo a casa.
- Procura un descanso adecuado: durante la noche, el cerebro descansa y procesa todo lo vivido durante el día. Asegúrate de establecer una rutina de sueño suficiente y adecuada.
- No descuides tu alimentación: recuerda que los alimentos son el combustible de nuestro cuerpo. Planifica tus menús semanales con alimentos nutritivos y saludables. Si pueden ser frescos, ecológicos y de temporada, mucho mejor. La suplementación a base de vitaminas, ácidos grasos esenciales y plantas naturales, también puede ser una aliada poderosa para afrontar la rutina.
- Busca el apoyo emocional: todo periodo de cambio conlleva un periodo de adaptación, pero recuerda que no estás solo o sola. No tengas miedo de compartir tu experiencia y pensamientos con tus familiares y amigos. Pasar tiempo con los tuyos puede ayudar a despejar la mente, liberar tensiones y aliviar la carga emocional acumulada. Y, si lo necesitas, también puedes buscar el apoyo emocional y psicológico de un profesional de la salud.
Autora: Ariadna Coma, Periodista.
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