Las estrías son lesiones dérmicas lineales que se producen por la rotura de fibras de colágeno y elastina a consecuencia de una distensión cutánea rápida o excesiva. Su aparición es frecuente durante el embarazo, la adolescencia, los cambios bruscos de peso o en contextos de alteraciones hormonales, y puede tener un notable impacto emocional y estético en quienes las padecen.

Entre los factores que influyen en su desarrollo, el nivel de hidratación cutánea destaca como un elemento crucial, aunque frecuentemente subestimado. Una piel adecuadamente hidratada no solo presenta un aspecto más saludable, sino que también mejora su elasticidad y capacidad de adaptación frente a las tensiones mecánicas, reduciendo así el riesgo de daño estructural en la dermis.
Diversos estudios clínicos han evidenciado que el uso regular de formulaciones hidratantes, especialmente aquellas enriquecidas con aceites vegetales humectantes y emolientes, puede disminuir significativamente la incidencia y gravedad de las estrías, así como mejorar su aspecto una vez han aparecido. Este efecto es particularmente relevante en grupos de riesgo, como mujeres embarazadas o personas sometidas a variaciones ponderales importantes.
A continuación, describimos algunos de los ingredientes activos más estudiados por su eficacia en la prevención y tratamiento de las estrías:
- Aceite vegetal de rosa mosqueta: extraído de las semillas del Rosa rubiginosa, este aceite es rico en ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico), vitamina A y compuestos antioxidantes. Ha demostrado su capacidad para estimular la regeneración celular, favorecer la síntesis de colágeno y elastina y mejorar la textura cutánea. Su uso tópico se asocia con una notable disminución de la visibilidad de estrías y cicatrices, convirtiéndolo en un aliado fundamental en el abordaje dermatológico.
- Oleato de caléndula: obtenido mediante la maceración de flores de Calendula officinalis en un aceite vegetal, este preparado contiene triterpenos, flavonoides y carotenoides con propiedades emolientes, antiinflamatorias y cicatrizantes. La evidencia científica respalda su empleo como coadyuvante en la hidratación epidérmica y en la aceleración de los procesos de reparación cutánea, especialmente en pieles sensibles o irritadas.
- Aceite esencial de lavanda: extraído por destilación de Lavandula angustifolia, este aceite esencial se caracteriza por su acción antiinflamatoria, calmante y cicatrizante. Aplicado sobre la piel, favorece la relajación del tejido, alivia el prurito asociado a la distensión dérmica y mejora la microcirculación periférica.
La aplicación combinada de estos activos, dentro de una rutina de cuidado cutáneo diario, contribuye a optimizar la función barrera de la piel, estimular la regeneración tisular y reducir la visibilidad de las estrías. Su excelente tolerancia dérmica y la ausencia de toxicidad los hacen idóneos para el cuidado de la piel de toda la familia solo como estrategia preventiva o correctiva frente a las estrías, sino también como parte de un enfoque integral para mantener la salud y el equilibrio de la piel a lo largo del tiempo.
Como conclusión, la hidratación cutánea y el uso de activos naturales como la rosa mosqueta, la caléndula y la lavanda, es una estrategia eficaz y segura para prevenir y mejorar el aspecto de la piel en general y de las estrías en particular en todas las etapas de la vida.
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Autora: Carolina Nebot, Medical Scientific Liaison de Terpenic
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