El magnesio es un nutriente esencial para disponer de una buena salud. Participa en más de 300 funciones clave del organismo: interviene en la correcta función de los músculos y del sistema nervioso, ayuda a reducir el cansancio y la fatiga, contribuye a relajar la musculatura y a regular los niveles de azúcar en sangre, así como la presión arterial. También ayuda en la formación de proteínas y la masa ósea. Se encuentra involucrado en la creación del material genético presente en las células. En concreto, contribuye a la creación y la reparación del ADN y el ARN. Asimismo, actúa como estabilizador del estado de ánimo por el hecho de regular la respuesta al estrés, entre otras acciones.

Cantidades recomendadas y carencias
La presencia de este mineral es esencial para el organismo. Su carencia puede manifestarse con problemas musculares, como calambres o espasmos involuntarios, debilidad y fatiga generailzada. Puede acarrear dolores de cabeza y migrañas, así como problemas cardiovasculares, aumentando el riesgo a sufrir hipertensión o enfermedades coronarias. También puede afectar negativamente a los sistemas nervioso y digestivo, causando alteraciones del estado del ánimo, problemas de sueño o estreñimiento.
La cantidad necesaria de este mineral depende de factores como la edad y el sexo. En concreto, la cantidad recomendada es de entre 310 y 320 mg en mujeres y unos 400-420 mg en hombres (según el National Institutes of Health).
Su carencia puede manifestarse con problemas musculares, como calambres o espasmos involuntarios, debilidad y fatiga generailzada
No obstante, el déficit de magnesio es bastante común en España. Una dieta desquilibrada, el consumo excesivo de alcohol, el consumo de ciertos medicamentos, llevar un estilo de vida muy ajetreado o padecer problemas de absorción intestinal son algunas de las posibles causas más frecuentes de las carencias de este mineral.
Una alimentación equilibrada
El cuerpo humano no fabrica este mineral, pero el magnesio se puede encontrar naturalmente en alimentos como legumbres (garbanzos, judías, lentejas, soja), frutos secos y nueces, semillas (calabaza, girasol, lino, sésamo), cereales integrales (avena, arroz, trigo sarraceno), hortalizas de hoja verde (espinacas, acelgas, col rizada), salvado de trigo, quinoa, cereales para el desayuno, chocolate negro, y algunos productos lácteos.
Complementos alimenticios
La alimentación equilibrada y variada, combinada con una suplementación a base de complementos alimenticios de calidad procedentes de fuentes biodisponibles y absorbibles, como por ejemplo las sales de magnesio, puede ayudar a cubrir las necesidades diarias de este mineral esencial.
Busca el consejo profesional
En cualquier caso, es altamente recomendable buscar el consejo de los profesionales de la salud y seguir sus indicaciones para una atención individualizada.
Autora: Ariadna Coma, Periodista
Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo
El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer El Botiquín Natural Abril 2025





















