Son muchos los factores que pueden desencadenar alergias. Un entorno contaminado es uno de los más evidentes, pero un exceso de limpieza parece que tampoco es lo que más nos protege de padecerlas. La condición genética tiene su influencia y una mala alimentación, dormir poco o hábitos tóxicos como el tabaco agravan la condición alérgica.

Estornudos, lagrimeo, eczema o urticaria son reacciones alérgicas que ocurren cuando el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada a sustancias que normalmente son inofensivas, conocidas como alérgenos. El sistema inmunológico identifica erróneamente estos alérgenos como una amenaza, lo que desencadena una respuesta de defensa, se producen anticuerpos, se libera histamina, responsable de los síntomas nombrados, y se produce enrojecimiento, picazón, hinchazón y malestar general asociados a esta respuesta.
Los alérgenos más comunes son el polen, los ácaros, los productos químicos, algunos alimentos, medicamentos o incluso materiales diversos como el látex. Si la respuesta alérgica es muy severa se produce la llamada anafilaxia, que es grave y requiere atención médica inmediata. Pero en la mayoría de personas, la respuesta alérgica no pasa de ser una molestia más o menos engorrosa, y es en este escenario donde las pequeñas modificaciones en la alimentación y en el estilo de vida pueden dar grandes resultados de mejora.
Los alérgenos más comunes son el polen, los ácaros, los productos químicos, algunos alimentos, medicamentos o incluso materiales diversos como el látex
Podemos incorporar medidas de prevención para minimizar la exposición a estas sustancias que nos producen las alergias. Estas medidas pasan por el control del entorno evitando ácaros y moho, usando purificadores de aire, por el uso de cosmética y productos de limpieza certificados ecológicos, y por la alimentación rica en antioxidantes: frutas y verduras, y en probióticos y prebióticos que enriquezcan la calidad del microbioma intestinal. En bebés, la lactancia materna los primeros seis meses mínimo serán una buena base para el fortalecimiento de su sistema inmunitario.
El poder de la quercetina
¿Qué tienen en común las cebollas, las uvas, el té verde, los arándanos, el brócoli, las espinacas, los pimientos, las manzanas, el cacao y el vino tinto? Su buena aportación de flavonoides, como la quercetina, tan interesante para la salud de todos y especialmente para las personas que sufren alergias. La quercetina es un compuesto bioactivo con propiedades antioxidantes y antinflamatorias, también antialérgicas, y actúa como protectora de las células del daño que les causan los radicales libres y el estrés oxidativo. Al ayudar a modular la respuesta inmunitaria la quercetina es útil en el control de los síntomas de las alergias, ya que reduce la liberación de histamina. También mejora el microbioma intestinal y un microbioma rico y sano aumenta la tolerancia ante los alérgenos.
La quercetina es un compuesto bioactivo con propiedades antioxidantes, antinflamatorias y también antialérgicas
En alergias respiratorias como rinitis alérgica, asma y en las cutáneas, también son los flavonoides quienes van a ayudar a modular la inflamación, ya que reducen la producción de moléculas proinflamatorias.
Una dieta variada y equilibrada basada en alimentos vegetales de producción ecológica es siempre la recomendación básica para mantener el sistema inmunitario fuerte y evitar respuestas exageradas ante la aparición de alérgenos. Cuando es necesario apoyar la alimentación con complementos alimenticios consultaremos al médico, al nutricionista o al farmacéutico para que pueda comprobar los medicamentos que se toman y evitar que interactúen potenciando o anulando sus efectos.
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