El concepto de hormesis se refiere a las adaptaciones beneficiosas que han tenido que realizar los seres vivos para sobrevivir a las situaciones perjudiciales que han soportado y que tenemos que seguir soportando debido a los constantes cambios del entorno. Aunque parezca un contrasentido, todo ello ha repercutido positivamente en procesos de recuperación y rendimiento tales como resistencia a enfermedades, longevidad y envejecimiento, permitiendo todo ello la supervivencia en entornos adversos.

Hormesis
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La hormesis nutricional está científicamente reconocida como un proceso de adaptación, en el que se ha demostrado que la ingesta de fitonutrientes específicos en las cantidades adecuadas favorece la salud y la resistencia celular. De modo similar al ejercicio HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad), la tradición nórdica de la sauna y los baños de hielo, una fórmula hormética 100% botánica puede actuar como un estímulo multisistémico, elevando los niveles del factor de transcripción Nrf2 para potenciar la protección celular a la vez que apoya la función mitocondrial.

El factor Nrf2 (factor nuclear eritroide 2) es un mecanismo evolutivo que defiende a las células frente a factores estresantes como las toxinas y el daño oxidativo, produciendo antioxidantes y enzimas detoxificantes. La dieta y los complementos alimenticios específicos pueden activar al Nrf2 a través de compuestos presentes en las frutas, verduras y productos botánicos. Una dieta rica en alimentos que activan al Nrf2 favorece las defensas celulares, contribuyendo a mantener la salud a través de la protección celular.

Ejemplos de especies botánicas con efectos horméticos

Baya de acerola (Malpighia emarginata)

Se sabe que la acerola es una fuente rica en vitamina C, carotenoides (por ejemplo, luteína, Betacaroteno), y compuestos polifenólicos (ácidos hidroxicinámicos) entre otros el ácido ferúlico. El ácido ferúlico es un potente polifenol hormético ampliamente conocido por su potencial que presenta efectos antienvejecimiento, antiinflamatorios y neuroprotectores. Además, se ha demostrado que la ingesta del fruto de acerola aumenta la actividad de las especies beneficiosas para la salud Bifidobacterium spp. y Lactobacillus spp. en el tracto gastrointestinal y reduce la de las enterobacteriáceas patógenas, Escherichia coli y Enterococcus spp.

Hoja de romero (Salvia rosmarinus)

El romero contiene el compuesto fenólico, el ácido rosmarínico, conocido por proteger la piel del envejecimiento y promover la cicatrización de heridas. El romero contiene ácido carnósico y ácido rosmarínico, que presentan efectos horméticos al activar la vía del Nrf2, al mismo tiempo que favorece la salud mitocondrial, la producción de energía y la vitalidad celular en general, lo que contribuye a mejorar la resiliencia y la longevidad.

Cáscara de limón (Citrus limon)

La cáscara de limón proporciona muchos compuestos fenólicos, incluido el mencionado ingrediente antienvejecimiento, el ácido ferúlico. Este antioxidante tiene la capacidad de estabilizar la vitamina C a la vez que proporciona beneficios antiinflamatorios. Se sabe que aumenta la eficacia de otros antioxidantes y puede ayudar a proteger contra los efectos dañinos de la radiación ultravioleta (UVA) del sol debido a sus cualidades fotoprotectoras. Esta respuesta adaptativa mejora la resiliencia y la vitalidad celulares al reforzar las defensas antioxidantes y mitigar el daño oxidativo optimizando la función celular, favoreciendo la longevidad y la salud en general.

Raíz de cúrcuma (Curcuma longa)

Se sabe que la complementación con cúrcuma aumenta, debido a su contenido en curcumina, la eficacia de ciertas enzimas de desintoxicación como la glutatión reductasa. La curcumina es un tipo de polifenol vegetal con actividad hormética. Las investigaciones sugieren que la curcumina presenta respuestas bifásicas en las células, de modo que las dosis bajas producen efectos más fuertes que las altas.

Hoja de olivo (Olea europaea)

Los compuestos de la hoja de olivo, especialmente el polifenol oleuropeína, están asociados con una actividad antioxidante, antihipertensiva, hipoglucemiante, hipocolesterolémica y cardioprotectora. Cada vez más datos sugieren que los polifenoles vegetales, como la hoja de olivo, pueden aportar efectos beneficiosos, ya que actúan de forma hormética activando las vías adaptativas de respuesta al estrés.

Hormesis
123rfLimited©howtogoto. Hoja de té verde

Brotes de brócoli (Brassica oleracea var. italica)

Los brotes de brócoli son una fuente rica en sulforafano, un compuesto conocido por activar la vía de respuesta al estrés Nrf2-ARE en una variedad de células, incluidas las neuronas. Los estudios demuestran que las combinaciones de fitonutrientes, como la de sulforafano y quercetina (también presente en los brotes de brócoli), amplifican las vías celulares de respuesta al estrés de forma más eficaz que los compuestos por separado, lo que potencia los beneficios horméticos.

Hoja de té verde (Camellia sinensis)

Estudios recientes destacan que los polifenoles del té verde activan la biogénesis mitocondrial (proceso que aumenta el número de mitocondrias en la célula), mejorando la resiliencia celular y el metabolismo energético. La hormesis nutricional, observada con factores estresantes leves como los polifenoles del té verde, provoca respuestas adaptativas que pueden beneficiar a la función mitocondrial y a la longevidad.

La hormesis, una buena aliada del cuidado del eje cerebro intestino

Los ingredientes botánicos ricos en fibra prebiótica aumentan la microbiota intestinal y promueven metabolitos beneficiosos, tales como los ácidos grasos de cadena corta (AAGCc), que influyen positivamente en el eje intestino-cerebro, mejorando la función cognitiva, la resiliencia al estrés y el rendimiento y, por lo tanto, son fundamentales para un óptimo bienestar.

Combinaciones sinérgicas de productos botánicos ricos en polifenoles, como los mencionados anteriormente, actúan como prebióticos, estimulando el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, como las bifidobacterias y los lactobacilos. También poseen propiedades antimicrobianas frente a bacterias perjudiciales, modulan la función de barrera intestinal y reducen la inflamación, promoviendo una comunidad microbiana equilibrada y sana en el intestino.

Por todo ello, un complemento alimenticio que esté formulado con especies botánicas con efectos horméticos nos puede ayudar a reforzar las células y la microbiota. Si ese complemento alimenticio se combina con cualquier otro, nos ayudará a mejorar sus beneficios.

Es recomendable que los complementos alimenticios estén formulados de forma equilibrada, 100% naturales, de las mejores fuentes posibles, en formas altamente biodisponibles y sin excipientes indeseados.

Hay que recordar que no hay fórmulas mágicas y que no todas las marcas son iguales, por lo que es importante la elección del producto, su origen y su proceso de producción. Aquellas personas que sigan protocolos con medicamentos, así como mujeres embarazadas o en período de lactancia, deben consultar al especialista antes de tomar cualquier complemento alimenticio. ¡Refuerza tus células con la hormesis!

Autor: Pedro Porta. Director y Empresario, Sector Complementos Alimenticios

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