Decía Hipócrates: «somos lo que comemos». Sin lugar a duda los alimentos son los que deben aportar los nutrientes necesarios para permitir a nuestra bioquímica mantener el cuerpo sano y activo. Sin embargo, actualmente hay factores que impiden alcanzar correctamente una alimentación que cubra todas las necesidades de nuestro organismo: proliferación de alimentos ultra procesados, desgaste de los suelos, abuso de las comidas rápidas, estrés crónico oxidativo etc. Todos ellos contribuyen a necesitar un mayor y mejor aporte de los nutrientes básicos. Otros aspectos tales como ambientales y genéticos, pueden provocar que nuestros depósitos nutricionales se vean alterados produciendo deficiencias que afectan nuestra producción enzimática, nuestra flora intestinal y por lo tanto a nuestro sistema inmune.

Richard Passwater (PhD), pionero en la industria e investigación de los complementos alimenticios, afirmó en una de sus conferencias, que nada debe sustituir a una alimentación adecuada pero los complementos alimenticios pueden ser de gran ayuda para lograr una base equilibrada y suficiente para que la homeostasis de nuestro cuerpo, permitiera un adecuado funcionamiento de los procesos que convierten los alimentos en sustancias, favoreciendo el adecuado funcionamiento y protección de nuestras células y, por tanto, permitiendo tener una salud y bienestar adecuado.
Al Dr. Passwater le preguntaron cuáles serían los complementos alimenticios básicos para ayudar a mantener una buena salud. Sin dudarlo respondió: un multivitamínico, ácidos grasos esenciales y probióticos y que sean siempre lo más puros y naturales posible. Añadió que siempre hay que cuidar el estilo de vida, resaltando el descanso como aspecto importante, hacer ejercicio moderado de forma regular y eliminar el consumo de tabaco y alcohol.
En el ámbito de la nutrición, la alimentación equilibrada es el primer paso indispensable. Comer de forma ordenada respetando las horas y el tiempo de comida, aumentar la ingesta de alimentos integrales, frutas y verduras, tomar el agua necesaria, reducir los alimentos fritos y rebozados y procurar tener un buen equilibro en el tipo de grasas que ingerimos, son las pautas generales que toda dieta debe respetar.
Hoy en día les llamamos multinutrientes por la cantidad y diversidad de sustancias beneficiosas que incluyen sus formulaciones más allá de las vitaminas
Multinutrientes
Tradicionalmente llamados multivitamínicos por contener sólo vitaminas. Hoy en día les llamamos multinutrientes por la cantidad y diversidad de sustancias beneficiosas que incluyen sus formulaciones más allá de las vitaminas. Están diseñados para completar posibles vacíos nutricionales y asegurar que las personas obtengan su cantidad diaria de nutrientes importantes en cada época y circunstancias. Por tanto, ayudarán a nuestro organismo a obtener energía para sobreponerse al cansancio y la fatiga y serán un buen refuerzo para nuestro sistema inmunológico. Y no tan sólo lo anterior, sino que permitirán aportar la carga base para que nuestra bioquímica funcione bien.
Los hay desde los más básicos con más de 20 nutrientes hasta los de perfiles especializados con más de 30, como, por ejemplo, para mujeres, para hombres, para niños, para veganos, para personas activas, para el refuerzo cerebral y cognitivo, etc. Todos ellos deben incluir cantidades adecuadas de las vitaminas A, B, C, D, E y K, minerales como calcio, magnesio, zinc, hierro y fitonutrientes ricos en antioxidantes y bioflavonoides.
Ácidos grasos esenciales
Los ácidos grasos esenciales (AGE) tienen un gran impacto en nuestra salud y bienestar. Los más comunes son el omega 3 y el omega 6, ambos conocidos como ácidos grasos “esenciales” porque el cuerpo no los produce de forma natural. Por lo tanto, debemos obtener estos omegas a través de nuestra dieta o mediante el uso de complementos alimenticios.
El omega 3 tiene propiedades antiinflamatorias, además desempeña un papel importante en la salud del corazón, la función cerebral y en el apoyo a una visión saludable. Los tipos más importantes de omega 3 son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) junto con el ácido alfa-linolénico (ALA).

Fuentes de omega 3 EPA y DHA son el pescado azul (la caballa, las sardinas, trucha, salmón…) o, alternativamente, las algas marinas, de donde el pescado obtiene sus omegas. Las fuentes vegetales de omega 3 en forma de ALA incluyen aceites de semillas que se derivan de la semilla de una planta, incluidas las semillas de linaza, cáñamo y calabaza.
El omega 6 puede beneficiar la salud cardiovascular, ayudar a regular el azúcar en sangre y el equilibrio hormonal. Las fuentes de omega 6 incluyen semillas de girasol, nueces, aguacate, semillas de cáñamo y huevos.
Es importante tener en cuenta que muchos alimentos ultra procesados, como los aceites vegetales refinados, embutidos, margarinas, etc., contienen grasas trans, hidrogenadas y saturadas en lugar de ácidos grasos insaturados y omegas. Se sabe que tanto las grasas trans como las hidrogenadas son perjudiciales y deben evitarse.
La mayoría de las personas que siguen una dieta occidental tienden a tener más deficiencia de omega 3 que de omega 6. Por lo tanto, es importante consumir más fuentes ricas en omega 3 para obtener el equilibrio adecuado de estos nutrientes. Especial atención deben prestar también las personas que sigan dietas bajas en grasas, las grasas «buenas» son necesarias.
Es importante tener en cuenta que muchos alimentos ultra procesados, contienen grasas trans, hidrogenadas y saturadas en lugar de ácidos grasos insaturados y omegas
Probióticos y prebióticos
El uso de bacterias beneficiosas, comúnmente conocidas como «probióticos», se remonta a más de cien años, pero sólo en las últimas décadas los probióticos se han vuelto muy populares. Juegan un papel importante en el mantenimiento general de la salud porque favorecen la correcta absorción de los nutrientes, refuerzan nuestro sistema inmune y equilibran nuestro eje cerebro intestino.
Nuestro organismo está hecho principalmente de bacterias. La mayoría de estas bacterias se encuentran en el sistema digestivo, donde actúan como un órgano vital al igual que el hígado o el cerebro e influyen en la salud de todo nuestro organismo. Los factores del estilo de vida moderno, como el estrés, el alcohol, los antibióticos, la falta de ejercicio y la comida basura, pueden provocar un desequilibrio en las bacterias, disminuyendo las buenas como los Lactobacillus y Bifidobacterias y favoreciendo el crecimiento excesivo de las bacterias malas.
Los prebióticos (llamados también simbióticos) son fibras naturales que mejoran el equilibrio de las bacterias intestinales buenas y el efecto de los probióticos al proporcionar un sustrato para su crecimiento. Un prebiótico de espectro completo proporciona una mezcla de prebióticos de cadena corta (por ejemplo, oligosacáridos) y de cadena más larga (por ejemplo, inulina).
Es conveniente que el complemento alimenticio de probióticos que se elija incluya cepas de bacterias bien estudiadas y que también incluyan prebióticos para mejorar sinérgicamente la actividad de la fórmula.
La mayoría de las personas que siguen una dieta occidental tienden a tener más deficiencia de omega 3 que de omega 6
No olvidar Es recomendable que los complementos alimenticios estén formulados de forma equilibrada, 100% naturales, de las mejores fuentes posibles, en formas altamente biodisponibles y sin excipientes indeseados. Hay que recordar que no hay fórmulas mágicas y que no todas las marcas son iguales, por lo que es importante la elección del producto, su origen y su proceso de producción. Aquellas personas que sigan protocolos con medicamentos deben consultar con el especialista antes de tomar cualquier complemento alimenticio.
¡No dudes en apoyar tu rutina diaria con unos buenos complementos alimenticios!
Autor: Pedro Porta. Director y Empresario, Sector Complementos Alimenticios
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