El aparato digestivo es uno de los sistemas más sensibles a los cambios de estación y estilo de vida. Tras los meses de verano, por lo general caracterizados por comidas copiosas, exceso de azúcares, alcohol y horarios desordenados, es habitual llegar al otoño con molestias digestivas: pesadez, acidez, hinchazón o tránsito intestinal irregular. Además, la vuelta a la rutina laboral y escolar aumenta el nivel de estrés, un factor que repercute directamente en el funcionamiento intestinal. El otoño se convierte así en un momento ideal para depurar, reequilibrar y reforzar el sistema digestivo, preparándolo para el invierno.

Factores que pueden afectar a la digestión en otoño
Hay diversos factores que afectan a la digestión como el pasar de platos fríos y ligeros a comidas más calóricas y contundentes, lo que puede resultar pesado si el sistema digestivo está debilitado. Otro factor es el estrés postvacacional, ya que la conexión intestinocerebro es tan estrecha que la ansiedad o el exceso de presión laboral pueden provocar acidez, colon irritable o digestiones lentas.
También influye una menor actividad física. La reducción de caminatas o deporte al aire libre ralentiza el tránsito intestinal, favoreciendo el estreñimiento. Y, las alteraciones de la microbiota intestinal debido a los cambios de dieta y al abuso de ultraprocesados que reducen la diversidad bacteriana beneficiosa.
Síntomas más frecuentes
Los trastornos digestivos se manifiestan con un abanico de molestias que muchas veces se normalizan, pero que conviene atender:
- Acidez o reflujo tras las comidas.
- Hinchazón abdominal y gases excesivos.
- Estreñimiento o diarrea recurrente.
- Digestiones lentas, sensación de plenitud con poca comida.
- Dolor abdominal difuso o cólicos.
- Piel apagada, cansancio o dolor de cabeza relacionado con una mala absorción de nutrientes.
- Sobrepeso.
Estrategias para mejorar la digestión
Veamos qué estrategias podemos aplicar para la mejora de la digestión. Para empezar, una alimentación rica en fibra: avena, legumbres, frutas frescas y verduras de temporada como la calabaza o la acelga que ayudan al tránsito intestinal. Recordar la importancia de la masticación consciente, es decir, dedicar tiempo a cada comida y masticar bien. No hay que olvidar que la digestión empieza en la boca con la formación del bolo alimenticio.
Establecer horarios fijos de comidas favorece la sincronización de la digestión. Lo ideal es distribuir las calorías a lo largo del día, priorizando las comidas más energéticas al principio y las más ligeras al final. Eso deriva en cenas ligeras evitando grasas, frituras y alcohol por la noche.
Cuando la digestión es ligera y eficiente, la energía aumenta, la piel se ilumina y la mente funciona con mayor claridad
Actividad física diaria: caminatas suaves o ejercicios de movilidad estimulan el movimiento peristáltico e hidratación suficiente, beber agua durante el día facilita la función intestinal. Comer en un ambiente tranquilo con calma y en un lugar sin estrés y sin distracciones como el teléfono o la televisión y practicar el yoga, la respiración consciente o la meditación que ayudan a controlar el eje intestino-cerebro.
Complementos alimenticios de apoyo
- Enzimas digestivas: mejoran la descomposición de proteínas, grasas y carbohidratos, reduciendo la sensación de pesadez.
- Probióticos: cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium ayudan a reequilibrar la microbiota, mejorando la absorción de nutrientes y reduciendo la inflamación.
- Prebióticos: fibras como la inulina o los FOS (fructooligosacáridos) nutren a las bacterias beneficiosas.
- Extracto de alcachofa y boldo: apoyan la función hepática y facilitan la digestión de grasas.
- Jengibre: conocido por reducir náuseas y mejorar la digestión.
- Hinojo: carminativo natural que combate los gases y la distensión abdominal.
- Cardo mariano: rico en silimarina, protege el hígado frente a toxinas y favorece la regeneración celular.
El bienestar digestivo es sinónimo de bienestar general. Cuando la digestión es ligera y eficiente, la energía aumenta, la piel se ilumina y la mente funciona con mayor claridad. El otoño es el momento perfecto para retomar rutinas saludables, depurar el organismo de los excesos veraniegos y reforzar la microbiota intestinal con probióticos, prebióticos y alimentos ricos en fibra. Un sistema digestivo equilibrado previene molestias inmediatas y refuerza la inmunidad y la vitalidad en los meses fríos que se avecinan.
Autor: Pedro Porta, Empresario sector complementos alimenticios
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